C A P I T U L O 6 6.

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G I N E S.

Ginés: MIRA LEIRE, ES EVIDENTE QUE NO VAS A ENTRAR EN RAZÓN ASÍ QUE VETE CON EL Y SIÉNTETE BIEN, YO ME QUEDO AQUÍ CON GANAS DE LLORAR-realmente es lo único que quería hacer; estaba muy enfadado porque Leire y Valentín no paraban de tontear pero ella no se daba cuenta.
Leire: ¿sabes que Ginés? A lo mejor si dejases de ser tan egoísta te darías cuenta de que aunque tuvieses la razón, la habrías perdido en el momento en el que has dicho que tú no me haces sentirme bien, porque si no me sintiese bien contigo no estaría a tres semanas de coger mis cosas e irme a la otra punta de país contigo, me voy contigo porque te quiero, te quiero con todo mi corazón pero claro eso es imposible porque yo no estoy tan implicada en lo nuestro como lo estás tú, a mi no me importa lo que tenemos, que va para nada, solo me importa hasta el punto de estar enamorándome a pesar de que me da muchísimo miedo porque sé que si me enamoro de ti me vas a hacer daño y esto de hoy me lo ha confirmado, pero claro, al señor eso de enamorarse no le importa, solo le importa que yo me lleve bien y pase el tiempo con mi amigo al que solo veo como mucho muchísimo tres veces al año, soy un monstruo por eso ¿verdad? Soy lo peor que se puede echar alguien a la cara, da igual que te diga quinientas veces que el es mi amigo y que a quien quiero es a ti, eso da igual, solo importa lo que tú pienses y como tú piensas que yo sigo pillada de él y el de mi, eso es lo único que vale, ni enamoramientos ni mierdas, y como es eso lo que vale a lo mejor debería no acercarme a ninguno de los dos, ni a él para no ponerte celoso y sentirme mal, ni a ti tampoco, para no seguir enamorándome ya que te da igual lo que sienta-lo soltó todo del tirón mientras me miraba a los ojos, no me había sentido tan mal en mi vida, al escucharla comprendí que tal vez me hubiese pasado diciéndole todo aquello pero era lo que sentía en ese momento, aunque tal vez no debí de decírselo de esa manera y ni siquiera lo pensaba de verdad.

Ella comenzó a alejarse de mi corriendo y yo detrás, gritaba su nombre pero no se giraba, estaba muy preocupado por ella porque sabía que le había dolido y el pensamiento de que puede que hubiese jodido nuestra relación por los putos celos, se que nada justifica lo que le dije y que es muy tóxico eso de sentirse celoso por todo pero el miedo a perderla era tan grande que me hacía perder los papeles de esa manera, y más cuando estaba Valen con ella, habían salido juntos y él era mucho más guapo y atractivo que yo, a su lado era una mierda y si Leire había salido con el seguro que nada iba a ser tan bueno como eso, mientras estos pensamientos daban vueltas en mi cabeza, corría detrás de ella, mi corazón se aceleró cuando vi que llegó a la carretera sin mirar, me di cuenta de que un coche se acercaba rápidamente a su dirección:

Ginés: LEIRE-grité desesperadamente, una imagen de la chica atropellada por el vehículo y del resto de mi vida sin ella apareció en mi cabeza y no me gustó nada ese futuro, todo fue muy rápido, actué sin pensar porque el miedo me lo impedía, perdí el control de mis piernas, nunca había corrido tanto en mi vida y tampoco sospechaba que fuese capaz de hacerlo, pero lo estaba haciendo, corrí hasta que por fin llegué donde estaba, el camino hasta ella, a pesar de la corta distancia y la velocidad que tenía, se me hizo eterno, como si el tiempo no corriese o lo hiciese a cámara lenta, miré a la dirección en la que se acercaba el coche y comprobé aunque no hubiese llagado aún, le faltaba muy poco para hacerlo, salté hacia delante con una fuerza que no sé de donde saqué, rodeé a Leire con los brazos  y la empujé, quitándola de allí, nos dejé caer sobre mi lateral y la articulación con la que rodeaba, la fuerza con la que salté nos permitió apartarnos del carril en el que iba el coche, que pasó a toda velocidad casi rozándonos, la miré entre mis brazos, tenía los ojos cerrados y unas lágrimas de miedo saliendo de ellos, no me separé de ella, de echo la acerqué más a mi, yo también cerré mis ojos abrazándola tan fuerte que sentía su corazón tan acelerado como el mío.
Leire: ¿Gi...Gi...Ginés...?-la escuché hablar con voz temblorosa y dubitativa, la miré y tenía los ojos abiertos pero llorosos, aún se veía el miedo reflejado en ellos.
Ginés: amor...-traté de calmarla aunque yo estaba tan nervioso y asustado como ella, le acaricié el pelo con la mano temblándome- ¿estás bien?
Leire: me...me...me has....me has...has...me has....sal...sal...salvado...la...la...la vida... me has salvado la vida.
Ginés: Yo...-sus brazos que hasta entonces estaban quietos me rodearon con tanta fuerza como nunca antes lo había hecho, le seguí el abrazo.
Leire: sin ti estaría muerta-seguía abrazada a mi temblando- muchas gracias.
Ginés: de nada-aún estaba muy confuso por todo.
Leire: ¿cómo estás tú? ¿Te has hecho daño al caer?- dijo un poco más calmada.
Ginés: un poco, pero estoy bien-en realidad me escocía mucho el brazo pero no quería preocuparla, un segundo coche nos pitó.
Leire: vamos a hablar más tranquilamente en algún banco-asentí y nos levantamos, fuimos andando juntos hasta un banco donde nos sentamos, ella me miró y abrió mucho los ojos- DIOS AMOR-cogió mi brazo-mírate, estas sangrando muchísimo-miré para comprobar lo que decía y vi que llevaba razón.
Ginés: estoy bien de verdad-dije para que no se preocupase más, pero en realidad me dolía muchísimo.
Leire: oh, por dios, es imposible que no te duela-me miró el brazo, tenía bastante mala pinta- ¿lo puedes mover?-moví al articulación sin mucha dificultad más allá de las heridas-vale, no creo que te lo hayas partido, te voy a cortar la hemorragia, estate quieto.
Ginés: ¿tienes un botiquín ahí?-pregunté señalando su inseparable mochila.
Leire: no, pero tengo agua y pañuelos-sacó una cantimplora, quitó el tapón y echó el agua en mi brazo, escuché las voces de nuestros amigos acercarse mientras ella limpiaba las heridas como podía, el grupo se acercó a nosotros.
Manel: hostia ¿qué ha pasado? Ginés ¿estás bien?
Ginés: sisi, todo bien.
Pablo: ¿pero que ha pasado?
Leire: Ginés y yo estábamos discutiendo por una tontería pero ambos nos enfadamos mucho con el otro, yo me alejé de él corriendo y sin darme cuenta acabé en la carretera, un coche venía hacía mi, yo  creía que iba a morir cuando el, de un salto me empujó, al caer lo hizo sobre su brazo, por eso esta así...
Alfon: ¿dices... que te ha salvado la vida?
Leire: así es.
Alfon: joder hermano, no sé cómo agradecértelo.
Ginés: no hace falta que lo hagas.
Leire: Amanda por favor, mírale el brazo, vas a estudiar medicina algo más que nosotros sabrás.
Amanda: si, claro, el bachillerato de salud me habrá servido de algo- se acercó y se puso de rodillas delante de nosotros, me miró el brazo- vale, la hemorragia está cortada ¿lo has hecho tú Leire?
Leire: si.
Amanda: muy bien- le sonrió y me tocó un poco el brazo- no parece roto, pero igual hay que desinfectarlo y limpiarlo mejor para ver cómo está debajo de tanta sangre y para que no se infecte, no sé qué consecuencias tendría, no creo que hagan falta puntos, pero igual hay que ponerte la vacuna del tétanos, hay que limpiarla del todo para saberlo.
Andrea: en la casa hay un botiquín bastante grande, podemos llevarle allí.
Leire: si venga, por favor- nos levantamos y volvimos andando hasta donde habíamos aparcado los coches, me subí a uno con Leire, llegamos a la casa, me tumbé en el sofá del salón y cinco minutos después la amiga de Leire vino con un maletín en la mano, lo abrió y allí estaban todas las cosas que necesitaba para curarme.
Amanda: vale, antes de que empiece, voy a comprobar un par de cosas para saber si hay que ir al médico o no.
Ginés: está bien.
Amanda: ¿tienes fiebre?
Ginés: creo que no-estaba apoyando mi cabeza en las piernas de Leire quien me tocó la frente.
Leire: no está caliente.
Amanda: genial, al rededor de la herida todo bien, no está hinchada, ni roja, ni hay pus-me miro a los ojos- no parecen secos.
Ginés: no lo están.
Amanda: mejor, podré hacerlo aquí ¿tienes diabetes?
Ginés: no, ¿para qué sirve eso?
Amanda: es más fácil que se infecte si eres diabético- cogió un bote grande y transparente que según la etiqueta era suero fisiológico, esparció un poco desde el centro hasta el borde, después hizo lo mismo con agua oxigenada, alcohol y betadine, por último me la tapó con una gasa- tienes suerte de que  no se te haya quedado nada clavado y de que no ha sido muy profunda, en unos días se te pasará pero evita que te de mucho el sol, que se te moje con cloro o jabones de sosa o caseros ya que alteran la flora que mantiene el pH ácido de la piel, sobre todo durante las próximas 48 horas, después de esto el riesgo disminuye y la herida de curará, si no se ha empezado a cicatrizar ve al médico.
Ginés: está bien, gracias ¿tengo que limpiarla cada equis tiempo?
Amanda: no tranquilo, no es tan grave.
Ginés: gracias de nuevo.
Amanda: de nada,  ha sido un placer, me quiero dedicar a esto asi que ha sido una buena práctica, lo puedo poner en mi currículum-rio.
Ginés: cierto-me puse de pie- entonces ¿nada de piscina ni de sol?
Amanda: sol si porque con la herida tapada no le va a pasar nada pero la piscina si evítala porque al mojarse la gasa se traspasa el agua con cloro y puede infectarla.
Ginés: perfecto-sonreí, miré a Leire, ella estaba con el móvil, entonces recordé nuestra discusión y todo lo que dije sin sentirlo de verdad, sabía que me había pasado y que tendríamos que hablarlo pero me daba tanto miedo hacerlo y que me dejase por ser un completo imbécil que salí del salón sin decirle nada y antes de que me mirase, necesitaba respirar un poco, tranquilizarme, hace unos meses me habría encendido un cigarro y luego otro, sin embargo desde que empecé a salir con Leire he conseguido dejarlo un poco, no iba a caer en eso y menos si quería que me perdonase, simplemente, no podía, en vez de eso me senté en un sillón de exterior que había en el patio de aquella lujosa casa, miré hacia el cielo pensando en todo, sentí que alguien se sentaba a mi lado así que miré para ver quien era, comprobé que era mi mejor amigo.

Akane [Walls]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora