L E I R E.
Estaba en la casa de mis abuelos en la piscina con mis amigas y mis amigos, también estaba Sonia con nosotros ya que ella y Paula pasarían el verano allí, quedaba una semana para mi cumpleaños, cumplía dieciocho años, es decir que sería mayor de edad, la mayoría de la gente los celebraría a lo grande con un montón de personas de las cuales seguramente a la mitad ni conocían, ya sea por qué eran acompañantes de los invitados o porque se les había ido de las manos y la gente se colaba en la fiesta, pero yo por mi parte había pensado en invitar a mis amigos de aquí y a los de las competiciones, además de obviamente mi hermano y mis primas, a pasar el día de tranquis en la casa en la que me encontraba, no porque por nada, si no porque no tenia donde meter a tanta gente y sinceramente, tampoco es muy de mi estilo algo súper lujoso, me llamaba la atención, si, pero tampoco es que creyese que fuese necesario, por su parte mis amigos argentinos me habían confirmado que no podrían asistir, tampoco les culpaba la verdad, venir desde otro país así porque si no es barato además ya lo hicieron para mi graduación; como iba diciendo, estaba con Rocio, Sandra, Cristo, Amanda, Sonia, Aaron y Andrea en la piscina de mis abuelos, yo estaba sentada en el bordillo mojando los pies en el agua mientras hablaba con Cristo sobre él próximo curso, cosas como las carreras que íbamos a estudiar y donde íbamos a vivir, y hablando de eso, Ginés y yo estuvimos después de la nacional mirando unos pisos que Bruno había visto para nosotros, el que más nos gustó era uno que estaba a diez minutos en autobús del campus universitario, y además estaba enfrente del suyo, empeceríamos la mudanza después de mi cumpleaños y del de Ginés, también habíamos reservado ya la plaza en la universidad, le estaba contando cómo era el piso a mi amigo cuando me tocaron el hombro desde atrás, me giré para ver de quien se trataba y me encontré con Paula (quien por cierto como sospechaba últimamente no estaba en casa, siempre estaba con Diego) la verdad es que me dolía saber que podría estar pasando por lo que yo, la miré con cierta preocupación ya que parecía triste y claramente estaba mucho menos sonriente que al inicio de su estancia en Málaga durante aquel verano, sabia que algo le preocupaba.
Leire: hola Pau.
Paula: hola-su voz sonaba apagada.
Cristo: hey-saludó el chico con su natural vitalidad.
Paula: Leire ¿puedo hablar contigo?
Leire: por supuesto-me levanté del borde de la piscina y me giré hacia ella.
Paula: a solas, por favor- el hecho de que me dijese que quería hablar conmigo ya había aumentado mi preocupación considerablemente, pero eso me había confirmado que algo no iba bien.
Leire: si, vale-me sequé las piernas y entramos a la casa, subimos a una de las habitaciones que estaba vacía, me senté en una de las camas y ella en la de enfrente, estaban tan juntas que nuestras rodillas se chocaban entre sí-¿y bien?-traté de sonar amable y abierta a lo que me tuviese que decir, porque realmente, lo estaba.
Paula: ¿recuerdas que hace unas semanas me dijiste que si Diego me hacía algo te lo podría contar?
Leire: claro que me acuerdo.
Paula: bien, ¿eso sigue en pie, verdad?
Leire: obvio, es más, puedes contarme cualquier cosa que te preocupe.
Paula: gracias-sonrió débilmente-pues resulta que...joder-le temblaba la voz- a ver, perdón, vuelvo a empezar-asentí- ¿tú y el...lo...lo hicisteis?
Leire: no, no llegamos a tanto.
Paula: vale, es que...-se notaba triste y nerviosa, me levanté para sentarme a su lado.
Leire: tranquila-le cogí la mano.
Paula: pues el...ufff...es muy difícil de decir, ¿te lo puedo contar mejor?
Leire: claro, lo que quieras-sabía que la cosa era seria si tanto le costaba decírmelo , aunque no sabía hasta qué punto porque con estas cosas es todo muy complejo.
Paula: bien, pues resulta que el otro día, mientras tú estabas en Barcelona, yo estaba en su casa, estábamos en su cama...dándonos besos, la cosa se fue calentando, el...se puso sobre mi y empezó a acariciar mi cuerpo... se quitó la camiseta, hasta ahí bien, todo normal, nada que no hubiésemos hecho antes, el problema vino después, cuando yo me quité el pantalón, iba en bañador así que no llevaba camiseta...me bajó un tirante y luego el otro, me empecé a sentir incómoda pero no quise decir nada por si acaso el no seguía o se enfadada, no sé... la verdad es que no sé porque no dije nada, la cosa es que el siguió hasta desnudarme, no me terminó de bajar el bañador, me lo dejó por la cadera como unas bragas, entonces se levantó, se bajó el pantalón y también su bañador, quedando así desnudo por completo, sacó de su armario una caja y de esa caja un condón, se lo puso, volvió a ponerse sobre mi, ahí me di cuenta de que quería hacer, yo no quería, era mi primera vez y no estaba preparada ni cómoda con el como para eso y se lo dije, pero aún así el me dijo que él sí que quería y quería mucho, no quería decirle nada más para no hacerle sentir mal, tenía miedo y no podía moverme, el es muy grande en comparación a mi así me bloqueaba, besó mi cuerpo, lo único que yo podía hacer era... era llorar en silencio para que el no se diese cuenta...-noté que su voz se rompía, en mi garganta había un nudo que se iba haciendo más grande cada vez que ella decía algo- me terminó de desnudar, le pedí una vez más que no lo hiciese, que no quería hacerlo, sé lo supliqué entre lágrimas...con un hilo de voz, no tenía fuerza para más, ni siquiera podía oponerme a él, me miró desde arriba, su mirada me intimidaba...-empezó a llorar, con lo que había escuchado sabía lo que había ocurrido, mis lágrimas que hasta entonces se habían acumulado salieron.
Leire: tranquila, no hace falta que sigas, me...me imagino que pasó-la abracé con fuerza, ella no dijo nada más, estaba tan rota que no podía hablar, tampoco quería que lo hiciese, no me podía llegar a imaginar lo difícil que sería para ella haber pasado por algo así, lo único que podía hacer en ese momento era abrazarla con tanta fuerza como pudiese y alejarla de él gilipollas que le había hecho algo tan horrible como aquello, también, cuando ella lo desease y estuviese preparada le denunciaríamos.
Paula: gra...gracias por escucharme-dijo una vez estaba más calmada.
Leire: de nada pequeña-le di un beso en la cabeza.
Paula: no...no quiero volver a verle.
Leire: y yo no te voy a dejar que lo hagas, bloquéale en todas las redes sociales y también bloquea su contacto en la agenda, que no pueda hablar contigo.
Paula: y si ...¿y si viene aquí?
Leire: si viene a aquí yo hablaré con él, le diré que si se acerca a ti otra vez le llevaré a juicio.
Paula: no sé si estoy preparada para eso.
Leire: cuando lo estés, pero no se puede quedar así, el...él te violó...-una lágrima recorrió mi mejilla una vez más, era tan duro escucharlo para mí que para ella no me podía imaginar lo que tenía que ser para ella.
Paula: ¿y si no me creen?
Leire: escúchame, haré todo lo que esté en mi mano para que acabe en la cárcel, cuando salí con él no podía porque era menor de edad pero ahora la menor eres tú y el ha abusado de ti, ahora si que pueden detenerlo, y que le caiga una buena, así que vamos a conseguir que se haga justicia.
Paula: pero repito ¿qué pasa si cuento lo que pasó en un juzgado y no me creen?
Leire: la justicia de este país perderá mucho prestigio y eso no les conviene, cuando estes preparada pondremos una demanda y cuando sea el juicio le contarás al juez o a la jueza exactamente lo mismo que a mi.
Paula: Leire...-la miré- no sé cómo estar ahora, no me siento a gusto con mi cuerpo, nunca me había sentido así.
Leire: es normal, pero quiero que esto te lo tomes como una oportunidad para crecer y hacerte más fuerte.
Paula: no sé cómo hacer eso.
Leire: ¿te sabes la leyenda del ave fénix?
Paula: ¿el pájaro ese de fuego?
Leire: si, es un pájaro de fuego que muere se quema y después renace de sus cenizas, hay mucha gente que lo compara con la resiliencia humana.
Paula: ¿qué es eso?
Leire: es la capacidad que tenemos las personas para superar circunstancias difíciles o traumáticas.
Paula: no creo que sea capaz de superarlo.
Leire: Pau, te voy a contar algo, una vez, estaba con Ginés y unos mas en una discoteca de Madrid, era una discoteca enorme, tenía cinco plantas , creo y tanto Ginés como yo no podíamos estar allí sin un adulto, la cosa es que fuimos con Alfon y con unos amigos que también son mayores de edad, pero el y yo...
Paula: ¿Ginés y tú?
Leire: si-sonreí- el y yo bajamos a una de las plantas en las que había un karaoke porque a mi me apetecía cantar algo, cuando bajé del escenario un chaval se me acercó y me metió mano, Ginés estaba pidiendo un refresco o no sé qué era exactamente por eso no se dio cuenta, cuando vio lo que pasaba corrió hacia mi, le dijo al desconocido que me dejase, no le hizo caso y siguió, creo que le pego, pero no lo sé con seguridad, es un recuerdo que tengo bastante borroso, la cosa es que al final uno de esos amigos con los que iba nos encontró y consiguió que el chaval nos dejase, no es una violación, pero sí que me marcó muchísimo, pero pensé en lo mal que lo había pasado por culpa de Diego y supe no podía hundirme otra vez, que soy muy fuerte y valía mucho como para estar mal siempre por gente que no merecía la pena, y seguí para adelante, unos meses después Ginés me pidió salir, me cantó una canción que compuso para mi, desde entonces pienso que si no hubiese conseguido levantarme jamás habría conseguido salir con una persona tan buena como él y que me llena tantísimo.
Paula: ¿crees que yo encontraré a una persona como el? ¿Qué me quiera tanto como él a ti y me acepte tal y como soy?
Leire: Pau, eres tan guapa, tan energética, tan valiente y tan diferente al resto que creo que cualquier persona con dos ojos y un buen gusto estaría encantado o encantada de salir contigo, y si no sabe apreciar el pedazo de mujer que eres, porque lo eres, es que no vale la pena, porque eres una mujer y las mujeres somos muy fuertes, tanto como cualquier hombre que merezca la pena, eres mi prima, te conozco desde que eras un bebé y sé que eres una persona de puta madre , y a mis casi dieciocho años aún no he conocido a nadie que dibuje mejor que tú, y eso que he conocido a mucha gente, pero como tú nadie.
Paula: yo no estoy tan segura de eso.
Leire: mírate en el espejo, tienes un pelazo naranja que da envidia, una sonrisa preciosa, no eres ni muy alta ni muy baja, esas pecas tan bonitas, esos ojazos azules turquesa...
Paula: estoy muy plana...
Leire: ¿y que? Yo tampoco tengo mucho pecho pero cada persona tiene un cuerpo diferente y es precioso y perfecto.
Paula: creo que me va a ser difícil de aceptarlo pero me acordaré de eso cada vez que esté mal, al final me lo creeré.
Leire: muy bien, esa es mi niña-me di un beso en la cabeza- ahora vamos a por limonada de la abuela y después te vienes conmigo y con mis amigos.
Paula: nono, no quiero molestar.
Leire: no nos molestas, mis amigos son tus amigos.
Paula: eres la mejor prima que se puede tener-me abrazó con fuerza.
Leire: de nada, solo una ultima cosa ¿como conociste a Diego?
Paula: ¿sabes que soy amiga de la hermana de Ro verdad?
Leire: si.
Paula: pues estaba con ella en los coches de tope, ella se fue a comprar la ficha para subirnos y me dejó sola durante un momento y él se acercó a mi, no pensaba que me podría llegar a hacer tanto daño.
Leire: ya, es su especialidad.
Paula: oye, siento no haberte creído.
Leire: no pasa nada, es normal, siempre se las apaña para que creas que él no hace nada.
Paula: te quiero.
Leire: y yo pequeña.
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Akane [Walls]
FanfictionLeire Campos Yuste es la hermana pequeña de Bta, un freestyler malagueño al cual está muy unida, tanto a ella como a su hermano siempre les ha gustado el mundo del free, por eso desde pequeños bajan cada viernes por la tarde al parque que da a la es...
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