C A P I T U L O 1 1.

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L E I R E.

Llegué al coche con Chemi y mi hermano, intentando disimular lo que acababa de pasar y las mil ideas de lo que podría haber sucedido si aquella voz llamando a los pasajeros que debían coger el siguiente vuelo no nos hubise interrumpido, ¿habríamos hecho el amor?, habría sido mi primera vez, ¿sería Diego el indicado para eso?, ¿sería también su primera vez?, demasiadas dudas se acumulaban en mi cabeza, no sabía cuanto iban a tardar en resolverse, ojalá no fuese mucho.

Al final, ese día lo pasé con Alfon y Chema en Málaga capital,y a eso de las nueve y media de la tarde volvimos cada uno a su casa.

Lo primero que hice al llegar a casa, obviamente después de saludar a mis padres y hablar un poco con ellos, fue tomarme una ducha con agua caliente, la verdad es que lo necesitaba, al salir me enrrollé una toalla por debajo de los hombros , como si fuese un vestido y me dirigí a mi habitación, cuando entré estaba Alfonso sentado en la silla de mi escritorio, no era la primera vez que me lo encontraba allí, de hecho era normal que estubiésemos los dos en la misma habitación, le saludé con una sonrisa y el hizo lo mismo, me puse la ropa interior y fuí a coger la sudadera vieja que usaba de pijama que se encontraba encima del escritorio, Alfon me miró y se le puso la cara aún más blanca de lo que ya la tenía de por si.

Leire: ¿qué pasa? ¿Has visto un fantasma?
Alfon: Leire...¿que cojones tienes en los hombros?
Leire: ¿qué? No tengo nada.
Alfon: claro que si, tienes marcas de haberte hecho daño con algo.
Leire: ¿de qué hablas? - me miré en el espejo que tenía en mi cuarto y ví que mi hermano tenía razón , tenía marcas rojas en los hombros, me quedé fría, sabía perfectamente que eran, debían de ser de cuando Diego me agredió, ¿me había agredido? no había sido consciente hasta entonces, pero si me había agredido.
Alfon: ¿qué son Leire?
Leire: eh... - no podía mentirle, era mi hermano, le quería demasiado para mentirle sobre algo tan grave, pero tampoco podía decirle la verdad, me haría dejarlo y no quería joder toda la relación por un momento de debilidad- me... me caí el otro día cuando estube en el centro comercial, bueno me pillé los hombros con las puertas del ascensor, porque estaba entrando justo en el momento en el que se cerraban- mentí, sinceramente, me dolió demasiado hacerlo, no debía haberlo hecho, pero no me quedaba otra.
Alfon: ¿segura?- asentí con la cabeza- de acuerdo.

Me puse la sudadera, respiré hondo, intentando no pensar en que acababa de mentirle a la persona más importante de mi vida, nunca le había mentido y no debería haberlo hecho, me sentía fatal.

Unos meses más tarde...

Estabamos en junio, las cosas con Diego iban muy bien, aunque para que mentir, se había repetido los acontecimientos del aeropuerto, pero por desgracia no la que me habría gustado, si, así es, me había agredido un par de veces más, incluso había llegado a los golpes, pero no puedo dejarle, el me quiere demasiado, y yo a el, o eso trataba de pensar, aquella situación me había afectado mucho en mi forma de ser y de vestir, ahora sólo usaba ropa oscura, casi no salía con mis amigas, y no estaba tan feliz como solía estar antes de todo lo de Diego, bueno, no era feliz, directamente.

El único momento en el que era feliz era en el que después de cenar, me iba a mi habitación y hablaba con Ginés, el no lo sabía, pero era mi vía de escape cada vez que discutía con Diego, me había alejado de toda la gente a la quería, y eso incluía a mi hermano, no quería que el sufriera lo que yo, y no quería seguir mintiéndole así que es la única manera de que esto no nos afectase a ambos, ya era bastante con que sufriese yo, hablando de el, se había ido a Valencia, a competir en la nacional, yo no había ido, no tenía ganas, esa era mi nueva vida, no disfrutaba de nada, ni el rap me motivaba, también había cosas buenas, o eso creía, quedaba menos de un para que se acabasen las clases, verano, libertad, sin ataduras, y lo más importante, era mi graduación, cerrabamos una etapa de nuestra vida, con las personas que hemos compartido tantos días, horas, risas, llantos, nervios, y era bonito, pero a la vez pensaba que ya nunca volveríamos a estar todos juntos, a partir de ahí cada uno cogería su camino, y aunque sólo fuera bachillerato sabíamos que no íbamos a estar todos juntos, cada uno se iría a una clase diferente dependiendo de la rama que hubiera elegido, sociales, salud, arte y tecnológico,y eso me ponía triste, yo había escogido sociales, quería ser directora de marketing, o algo así.
Cada día que pasaba en clase había más tensión, estabamos más nerviosos, la graduación estaba a la vuelta de la esquina, y queríamos que todo saliese bien, la cena, la ceremonia, la fiesta, todo y esa era otra razón por la que no había ido con mi hermano, estaba muy liada con las preparaciones, me habían elegido para presentar el acto junto con un chico de la otra clase, se llamaba Cristóbal , no habíamos hablado casi nada en los cuatro años de la E.S.O , pero desde que nos escogieron para presentar nuestra graduación hablabamos bastante, también jugaba al baloncesto, y era muy bueno, había jugado con el un par de veces en los ensayos del discurso que hacíamos por la tarde y solo íbamos nosotros, los delegados de cada clase y un profesor, por lo tanto Diego no andaba cerca, y eso por alguna extraña razón me hacía sentir tranquila y podía ser mi yo verdadero, la Leire de las bromas malas y la que hace mil tonterías y se ríe como una morsa sufriendo un ataque epiléptico.

Akane [Walls]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora