No hate.
Si no te gusta no leas.
Soy Sofi, tengo 15 años y vivo con mis dos hermanos, María de 17 años y Marco de 19, nuestros padres murieron hace cuatro años en un accidente de avión, María y yo nos ayudamos en todo lo posible, pero Marco se dista...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Llegamos a casa y nos sentamos en el sillón.
— ¿Quieres ver algo?— dijo Marcel,
— Phineas y Ferb— dije yo con una sonrisa mientras me acurrucaba a su lado.
— Vale. No entiendo porque a Marco y a ti os gusta tanto esa serie. Es súper infantil.
— Espera, ¿has dicho Marco?
— Sí, cuando estoy con él también pone esto— dijo apuntando a los dibujos—. Solo de fondo, pero cuando se sienta en el sillón es como que lo pone por instinto.
Entonces.... ¿Marco aún veía esto? A cualquier persona le parecería una chorrada pero para mí era lo mejor que me habían dicho hoy.
— Hoy tengo que ir con Marco— susurró en mi oído.
Ya se había acabado lo bueno.
— ¿Quieres venir?— yo negué con la cabeza—. Está preocupando Sofía.
— ¿Por eso el primer día que me fui montó una fiesta?— dije algo irritada,
— ¿Qué? No, solo estuvimos él y yo— dijo mirándome—. Ese día Marco me llamó muy alterado diciendo que una niña— me señaló y yo aparte su dedo acusador de un manotazo— se había escapado, tuve que correr a su casa y estuve toda la noche diciéndole que estarías bien,
— Entonces... ¿No me odia?
— ¿Qué? Claro que no te odia, el primer día me dijo que si me acercaba a ti me mataría, si supiera que estás conmigo no estará vivo— dijo riendo.
— Pero... Él me gritaba y hasta llegó a pegarme.
— Pero eso es por lo de-— pero se calló de golpe mirándome con los ojos abiertos.
— ¿Por lo de qué ?
No tenía ni idea de lo que decía.
— De nada— dijo él demasiado rápido.
Pero sabía que algo pasaba.
— Tengo un regalo para ti— dijo levantándose del sillón.
— No quiero regalos— dije escondiéndome entre las sábanas.
— Toma— me dio una cajita, con un envoltorio dorado.
Lo abrí y dentro estaba lo que había estado ahorrando María para regalarme antes de... De eso.
— No puedo aceptarlo— dije dándole de vuelta la caja con el móvil que había en su interior.
— Sí que puedes, tiene el número de Marco y el mío, ¿vale?— yo asentí, sabía que nunca usaría el número de Marco pero el de Marcel puede que sí—. Es un móvil muy simple, casi y no te puedes descargar aplicaciones, pero te servirá para llamar en caso de emergencia.