Melissa
-Vamos dentro.-dice Sara con tristeza y yo asiento mientras me ayuda a levantarme. Siento como Stephen también ayuda a levantarme y le miro. Este me mira sin saber que decir ni hacer y con tristeza.
-Vete a casa. Ahora mismo necesito estar sola.-veo como algo dentro de él se rompe y asiente apartado sus ojos de mi.
Paso por su lado y siento como me agarra del brazo. Me giro y veo como la tristeza se apoderado de su mirada.
-Llámame.-me pide casi suplicando, asiento y este me suelta dejando su brazo caer. Respiro hondo y sigo andando hacia la residencia.
Peligro. Esa es la palabra que ronda mi cabeza desde que he entrado en la ducha. ¿Por qué piensan que Stephen es un peligro? Y sobre todo, ¿por que él piensa que lo es?.
Corto el agua y salgo de la ducha enrollándome en una toalla. Limpio el espejo con la mano para quitar la pequeña capa de agua que ha causado el vapor y mi corazón se encoge al ver mi reflejo en él. Tengo los ojos rojos de tanto llorar y pequeñas ojeras se han formado debajo de ellos.
Cierro los ojos apoyándome en el lavabo y respiro hondo. Tengo que ser fuerte, por fin he tomado las riendas de mi vida. Es mía, y no tengo que dejar que nadie tome decisiones sobre ella por mi.
-Gracias papá.-dice la voz de Sara desprendiendo felicidad y yo cierro la puerta del baño cuando salgo ya con mi pijama puesto.-Os quiero.-cuelga y me mira con una sonrisa enorme.-Tengo una buena noticia.-me siento a su lado y está respira hondo.-Mis padres nos van a dar el dinero para pagar el alquiler de un piso hasta que encontremos un trabajo las dos.-abro los ojos de la sorpresa y niego.
-No puedo aceptarlo.-digo con encogiendo mis piernas y rodeándola con mis brazos mientras apoyo mi cabeza en mis rodillas.
-Si puedes, nos vamos a vivir juntas.¡Piso de chicas!dice en un pequeño grito. Sonrío y desvió mis ojos al ramo de rosas que está en mi escritorio. Está lo mira y suspira.-Está muy enamorada de ti Mel. Has hecho bien en plantarle cara a tu madre, ella no debe dirigir tu vida, es tuya y tú decides quien entra en ella y que hacer. No tiene ningún derecho a elegirte a quien tienes que amar por miedo a que vuelvas a comer el mismo error que cometió ella hace años.
-Lo se, una parte de mi sabe que he hecho bien pero otra dice que es mi madre, es la mujer que me dio la vida y que también hizo todo lo posible para que no me faltara nada ni a mi, ni a mis hermanas.
-Pero entonces ¿que ibas hacer? Ibas a dejar a Stephen, del cual estas enamorada. Y además, ella no le conoce, no sabe lo que siente él por ti. Mel, te mentí, yo si lo vi estos días, él en ningún momento me evitó. No te lo conté porque él era el único que podía decirte realmente lo que sentía, no creo que hubiera sido tan romántico como lo de hoy.-dice señalando el ramo y las velas, que ahora están apagadas.-Lo siento mucho.-niego con una pequeña sonrisa para tranquilizarla y está suspira.
-Sara, ¿piensas que es peligroso?.-pregunto y me mira seria.
-El amor es peligroso en sí. Mira Stephen, al igual que Trevor, no ha tenido la misma suerte que nosotras, y yo pienso que ellos están metidos en cosas turbias por así decirlo, pero que nunca nos harían daño. Stephen nunca te haría daño Mel, te ama. Yo nunca te diría esto de una persona que sé que te rompería el corazón o que podría causarte algún problema.-respiro hondo y asiento.-Pero si te digo que hay algo dentro de mi que me dice que las cosas no serán nada fáciles.-cuando le voy a preguntar el porque la puerta se abre y una Jessica muerta de frío entra a la habitación.
-Hola chicas, que frío.-dice dejando sus cosas en el escritorio, para después acercarse a la.-Yo si fuera tú no saldría esta noche Mel.-frunzo el ceño y está me me mira.
-No voy a salir esta noche.-digo y está frunce el ceño.
-¿Entonces que hace Stephen esperando en su coche?.-abro los ojos de la sorpresa y miro a Sara.
-Está loco. ¡Locamente enamorado!.-canturrea y yo me levanto de la cama. Me acerco a mi armario y cojo mi abrigo.
-¿Que ha pasado?.-pregunta Jessica sentándose al lado de Sara.
-Es una larga historia. Pero creo tenemos tiempo.-salgo dejándolas ahí y bajo lo más rápido que puedo las escaleras de la residencia.
Cuando abro la puerta siento como me congelo de inmediato. Me pongo el gorro y veo el coche de Stephen justo enfrente. Ando hacia él y cuando llego veo a Stephen apoyando con la cabeza en el volante. Abro la puerta haciendo que este se sobresalte y me siento a su lado.
-¿Qué haces aquí? Hace mucho frío.-digo tiritando.
-Estaba aquí esperando por si necesitabas algo.-dice y me doy cuenta de que tiene un aspecto horrible. Su cara expresa mucha tristeza y siento como no puede mantenerme la mirada.
-Stephen, estás loco.-este sonríe de lado y yo sin pensarlo lo abrazo. Siento como se sorprende, pero no tarda en envolverme en su brazos.-Vamos dentro.-digo separándome y quedando muy cerca de él. Siento como mi corazón se dispara al notar su respiración chocar contra mis labios y respiro hondo.
-Vamos.-dice y yo asiento mientras veo como sale.
Entramos a mi habitación y me sorprendo al no ver a Sara ni a Jessica en ella. De repente mi móvil suena y lo miro.
"Hemos pensado que necesitaríais intimidad, por eso Jess se queda a dormir en mi habitación esta noche. Disfruta y vive tu vida como quieras Mel. Te quiero"
Sonrío al terminar de leer el mensaje de Sara y bloqueo el teléfono. Me quito el chaquetón dejándolo en mi armario y me acerco a la estufa.
El silencio empieza a ser incómodo y me giro para mirar a Stephen, pero este me sorprende cuando une nuestros labios en un beso desesperado y luego se separa de mi uniendo nuestras frentes.
-No me dejes muñeca, lo eres todo para mi.
ESTÁS LEYENDO
DANGEROUS
Romance-Eres peligroso.-digo con la voz temblorosa. - No hay nada más peligroso que una persona que te haga estrenar sentimientos. Por eso aquí la única peligrosa eres tú, por que has hecho que estrene un sentimiento. El amor.-dice y estampa sus labios con...
