Melissa
A la hora de cenar bajo a la cafetería y busco a Sara, ya que he preferido que ella fuera bajando mientras yo terminaba de colocar mis cosas.
Esta mueve su brazo indicándome donde está cuando me ve y ando hacia ella dándome cuenta que no está sola.
-Mel, mira ellas son Claudia, Sofía y Marina. Ella es Melissa chicas.-dice y yo sonrío avergonzada.
-Encantada chicas.-estas me devuelven la sonrisa y me siento junto a Sara.
-Mel, estábamos hablado de ir esta noche a un bar que dicen que está muy bien cerca de aquí.-dice Claudia y yo asiento.
-Pero mañana es el primer día y no creo que sea buena idea salir de fiesta.-digo y todas me miran.
-No es salir de fiesta es ir a tomar algo.-dice esta vez Sofía y no me gusta nada la mirada que me echa.
-Vale.-digo y estas sonríen.
-Pues nos vemos en una hora en el bar. Ya le hemos dado la dirección a Sara.-dice de nuevo Sofía.-Hasta luego chicas.-dicen antes de marcharse.
-¿Quienes son esas chicas? No me gustan nada.-digo mirándolas hasta que salen de la cafetería.
-Son chicas de cuarto curso. Me han visto esperándote y me han preguntado si era nueva de primero y les he dicho que si. Me han ofrecido sentarme con ellas y hemos hablado un poco. A mi me parecen buenas chicas.-yo suspiro y asiento.-Venga vamos a cenar algo rápido que nos tenemos que arreglar.
Termino de maquillarme y me miro en el espejo. Veo como Jessica me mira y me giro hacia ella.
-¿Quieres venir?.-pregunto y está niega con una sonrisa.
-No gracias, prefiero acostarme temprano si no mañana me costará mucho levantarme.-asiento y me despido con la mano mientras salgo de la habitación.
Ando hasta la habitación de Sara y cuando estoy en la puerta pego dos veces. Pasan unos segundos hasta que la puerta se abre y Sara aparece con el rímel en la mano.
-Pasa, me queda un último retoque.-dice y yo entro cerrando la puerta detrás de mi. De repente empiezo a toser al respirar el humo que invade toda la habitación y miro hacia el lado de donde proviene. Veo a una chica cruzada de piernas con una pipa en la boca mientras mira el techo. Pobre de mi amiga.
-Hola.-digo haciendo que esta ponga sus ojos en mi y sonríe.
-Hola, tú tienes que ser Melissa.-dice y yo asiento.-Sara no para de hablar de ti.-sonríe y yo hago lo mismo mirando a Sara.-Oye, ¿quieres un poco de la pipa de La Paz?.-pregunta haciendo que la vuelva a mirar y niego con la cabeza.
-No fumo, gracias.-digo y esta se levanta y me doy cuenta de que es una hippie auténtica.
-No es tabaco, son plantas naturales.-dice y vuelvo a negar.-Bueno, yo me voy que he quedado con mi novio. Adiós chicas, pasadlo bien.-dice y sale de la habitación.
Corro hacia la ventana y la abro lo más rápido que puedo.
-Esto es inhumano.-digo moviendo mis brazos para que el humo salga por la ventana.
-Tampoco están malo, además de que sabe bien.-la miro con los ojos abiertos y es que no me puedo creer que lo haya probado.-La curiosidad me puede.-dice encogiendo los hombros.
-La curiosidad mató al gato Sara.-digo y está se ríe.
-Anda vámonos, que esta noche estás cañón y hay que aprovecharlo.-dice y no puedo evitar mirarme al espejo que hay detrás de ella. Vuelvo los ojos por su exageración ya que solo voy con unos vaqueros , una camisa blanca con los primeros botones abiertos dejando ver mi bralette negro y unos tacones negro a juego con mi chaqueta de cuero. Mi pelo está recogido en una cola alta y mi flequillo bien peinado. La verdad es que fue buena idea cortármelo antes de venir.
-Tú vas mejor que yo.-digo y está vuelve los ojos mientras sale y apaga la luz. La miro de nuevo, dándome cuenta lo bien que le queda el vestido negro que lleva por encima de las rodillas pegándose perfectamente a sus curvas. Su pelo cae por sus hombros dejando ver perfectamente las mechas que lleva y que le quedan genial.
-Cada una tiene un estilo y sabe lo que mejor le queda. Las dos vamos cañón, siempre.-me guiña el ojo, se agarra a mi brazo y andamos hacia la salida.
Cuando llegamos no puedo evitar fruncir el ceño al darme cuenta que es un bar de carretera de mala muerte.
-¿Seguro que es aquí?.-pregunto mirando hacia la puerta dándome cuenta que no paran de entrar y salir tíos con unas pintas asquerosas y que dan realmente miedo.
-Si, he puesto la dirección en el GPS y es aquí donde me ha traído. Es aquí Mel, no te preocupes. Esos serán los típicos tíos que destacan en los bares y discotecas. Seguro que dentro es muy distinto.-asiento no muy convencida y nos bajamos del coche.
Cuando llegamos a la entrada noto los ojos de los tíos que están en ella recorrerme todo el cuerpo. Un escalofrío hace lo mismo hasta que Sara abre la puerta y entramos. De inmediato me arrepiento, el local está lleno de hombres incluso peores que los de la puerta. Siento un nudo en el pecho y Sara se pone enfrente de mi.
-No de muestres ese miedo que está corriendo ahora mismo por tu cuerpo Mel. Los tíos son demasiado listos.-asiento respirando hondo y Sara tira de mi hacia la barra.
-Hola ricuras, ¿que queréis tomar?.-pregunta el camarero que está detrás de la barra mirándonos de arriba abajo.
-Yo quiero una cerveza.-dice Sara apoyándose en la barra con mucha seguridad. Este asiente y posa su mirada en mi.
-Yo una Coca Cola.-digo incómoda y suelta una carcajada.
-¡Marchando!.-dice con una sonrisa que me produce arcadas.-Sentaros en la mesa de allí, ahora yo os llevo lo vuestro.-nos guiña un ojo y se gira.
Sara me mira y me señala la mesa de detrás de nosotras. Me giro y ando hacia ella.
Cuando nos sentamos siento la mirada de todos encima de nosotras y un mal presentimiento recorre todo mi cuerpo.
-Deberíamos irnos.-digo y Sara niega.
-Si salimos ahora por esa puerta con el rabo entre las piernas, alguno de ellos no va a dudar en perseguirnos Mel. Tranquila, no nos va a pasar nada.-dice está en un susurro y de repente unas manos se apoyan en la mesa. No le quito la mirada a Sara en ningún momento, y está intenta tranquilizarme con ella. La desvía y mira al chico.-¿Quieres algo?.
Y esa, fue la pregunta que desencadenó toda esta locura.

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DANGEROUS
Romance-Eres peligroso.-digo con la voz temblorosa. - No hay nada más peligroso que una persona que te haga estrenar sentimientos. Por eso aquí la única peligrosa eres tú, por que has hecho que estrene un sentimiento. El amor.-dice y estampa sus labios con...