Tomás;
-No Morena, ya te dije amiga, cortala con eso- volví a repetirle a Dakillah.
-Pero Tomi, de acá no sale, sabés que me gustas hace un montón y ahora que me animo a decírtelo me rechazas- rodeé los ojos.
Bueno, si no sale de acá... No, yo estoy con Abril.
-Amiga, tengo wacha, no insistas- la miré serio.
-Está bien, me dejo de joder, pero al menos tomate una cerveza conmigo- se rindió.
-Bueno, 'ta bien- acepté.
Fue a la cocina a buscar dos cervezas, las trajo destapadas y me extendió una.
Al tomarla, tenía un gusto raro pero no le di importancia, hasta que a los 10 minutos empecé a quedarme dormido, esto no era bueno.
-¿Que tenía la cerveza Morena?- pregunté enojado y cansado.
-Nada Tomi, solo vas a dormir un ratito- dijo sonriendo, me guiñó un ojo y fue lo último que ví.
{...}
Abril.
Estaba acostada, viendo mi serie en netflix hasta que mi celular vibrando me distrajo.
Miré en la barra de notificaciones y tenía whatsapp's de un número desconocido.
Número desconocido;
(Video)
La estamos pasando genial, ¿Querés ver más?.
.
Abrí el video y había una chica haciendo cosas explicitas con un pibe, al ver un poco más de el video, lágrimas empezaron a caer al ver que era Tomás el del video.
Bloqueé el número y bloqueé a Tomás.
Y también llamé a mi actual mejor amigo; Mauro.
Al cuarto tono atendió.
-Gordo- se notaba que yo estaba llorando, mi voz quebrada me delataba.
-¿Que pasó gordita? ¿Por qué llorás?- preguntó preocupado.
-¿Podés venir a casa?- lloré más al recordar el video, no podía creer que me hiciera esto.
-En cinco estoy- cortó y lo esperé, cumplió, a los 5 minutos llegó.
Abrí la puerta para que él pase y fuimos al living.
-Ahora si, contame reina- dijo sentándose en el sillón.
-Estaba acostada y mi celular empezó a vibrar, miré y era un mensaje de un número desconocido, era un video, mirá gordo- lloré y le di mi celular.
Al ver el video se puso rojo, pero no por vergüenza, si no por enojo.
-¿Querés agarrar a la pibita?- asentí, ahora estaba enojada- vení-.
Nos subimos a su auto y el manejó hasta llegar a una casa enorme, y muy lujosa.
Mauro golpeó la puerta despacio, como para que la piba no sospeche.
Cuando abrió, Mauro entró a la fuerza y yo me tiré ensima de la loca.
Le metí una piña en la cara mientras ella me agarró de los pelos.
Empecé a pegarle piñas en el pecho y en las costillas, en una le metí una piña en la pera que bueno, la dormí.
Subí las escaleras con Mauro y buscamos la pieza en donde estaba Tomás.
Una vez la escontramos, el pibe estaba sentado en la cama, mirando un punto fijo.
-Mogolico- gritó Mauro al verlo, se abalansó sobre el y empezó otra pelea.
Vi que Tomas ya tenía mucha sangre en la cara asi que frené a Mauro.
Miré la cara de Tomás y la tenía toda partida.
Estaba ido, no me miraba como si supiera donde estaba o que pasó.
-Ey- le pegué un sopapo despacio, seguía ido- Ey pendejo- grité y me miró- ¿Que te pasa?- pregunté nerviosa.
-¿Que pasó? ¿Donde estoy? ¿Por qué Mauro me pegó? ¿Que me hicieron? Morena me drogó- habló rápido.
Miré a Mauro y este me miró como diciendo "No le creas".
-Vení- agarré a Tomás y lo llevé al baño de esa habitación.
Le lavé la cara y le agarré las mejillas para que me miré.
-¿Que te dió?- pregunté.
-No se- dijo como si algo le doliera y en un abrir y cerrar de ojos, se desmayó.
-Vamos al hospital- le dije a Mauro, asintió y me ayudó a cargarlo en el auto.
Cuando pasamos por la puerta, la pibita seguía desmayada, alto derechazo le di.
