Capítulo 7

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Junio 7

Me desperté a las cinco de la mañana pues soñé algo un poco triste. Mi padre me entregaba una caja que en mi sueño interpretaba como un matrimonio arreglado con Lisa, una chica de mi antiguo colegio y entonces le decía que no podía recibirlo. Y él preguntaba repetidas veces: ¿Por qué no? Y yo sólo temblaba porque no me atrevía a decirle. Y de pronto aparecía a mi lado Jimin y yo le tomaba la mano pero él me soltaba y desaparecía. Sentí como si me hubieran arrancado alguna parte de mi cuerpo. Y desperté con lágrimas en mis ojos.

Al principio dije que gran parte de mi familia me aceptaría cual soy, pero no todos y una de esas personas, creo yo, sería mi padre. No porque no me quiera sino porque toda mi vida me ha criado como el hombre de la casa. Una mezcla entre caballero y macho que un día se casará con una dama a la que procurará y protegerá.

Con el tiempo se dio cuenta de que no soy ese macho alfa pues conforme iba creciendo mostraba más y más quién era yo realmente. Me hice rebelde y extraño a sus ojos a partir de que Lisa y yo rompieramos porque yo lo quise así, luego comencé a defender a una amiga que es homosexual cuando comenzó a hablar mal de ella y empeoró cuando en momentos usaba el color rosa, fue ahí dónde usó esa palabra de forma tan despectiva conmigo "blandito".

Malditos roles de género, los detesto. Parte de mi siempre supo que yo nunca sería lo que él quería que fuera.

Desde pequeño, tal vez debido a que no tuve muchos amigos, me hice muy afecto a ver por los pocos que tenía, al grado que podía llegar a ser muy sobreprotector. A ellos los molestaban en el colegio, decían que eran raros, así que me volví como un defensor, aunque siendo tan pequeño y frágil, hubieron momentos en los que no pude defenderlos. Tuve mucho miedo y ese miedo se agravó aún más una vez que empezaran a acosarme solo a mi, "ahora debo defenderme a mí mismo", pensé, aunque no sabía cómo. Creí que a golpes lo resolvería, pero al ser más pequeño que los que me agredían nunca hubo un buen resultado.

Aunque ahora veo las cosas algo diferente y en parte le agradezco a esa situación que viví de niño, pues quizá fue gracias a eso que este sentimiento de querer proteger a otros se instauró aún más en mi personalidad a lo largo de los años, pero no fue sino hasta mucho después que aprendí a defenderme de verdad.

En ese entonces no conocía mi orientación, creo que es que estaba más enfocado en ver por mi y por mis amigos que en ver qué personas me gustaban, pero mi forma de ser y de pensar siempre fueron diferentes y en lo que respecta a eso mi familia siempre fue consciente.

En general mi personalidad es todo lo contrario a lo que se supone que un macho debe ser. Conviví más tiempo con mamá así que supongo que eso tiene algo que ver. Me gustaba verla cuidar de nosotros, aunque siempre pensé que era mucho trabajo para una sola persona, por lo que en cuanto me fue posible comencé a cuidar de mí mismo así que aprendí por cuenta propia a lavar, planchar, limpiar la casa,  cocinar... bueno, eso sí no se me dio, aunque aún lo intento y disfruto preparando mis alimentos; no saben muy bien pero en ese sentido no soy muy exigente. Soy muy ordenado y detallista, por lo que disfruto de acomodar mi espacio para que no sólo esté limpio sino que también luzca agradable a mis ojos. Nunca me he visto como el amo de casa, pero la verdad es que disfruto mucho estando en la mía.

Mis sueños de pequeño iban desde ser cantante, hasta ser el mejor músico solista que el mundo haya visto, ello gracias a una película que vi a escondidas cuando pequeño que se llamaba "El violín rojo", algo fuerte para alguien de mi edad pero que sólo logró impresionarme por el sonido y la forma de tocar aquel instrumento. Al principio sólo le dije a mi madre que quería ser músico, ella se lo dijo a papá poco después y éste cuando se enteró se emocionó tanto que comenzó a pagarme clases para aprender todo tipo de instrumentos: guitarra, piano y hasta saxofón.

Algunos años más tarde y estando yo totalmente convencido de que lo que quería estudiar era el violín, se lo confesé a mi padre y éste se molestó un poco. Cuando al fin entré a clases de violín y tenía que llevarme mi instrumento al colegio, pues las clases venían justo después de éste, entendí el por qué de la reacción de mi padre... y es que él no era el único molesto por mi decisión... el bullying había regresado en forma de niños más grandes pero ahora me encontraba solo, pues recién comenzábamos un nuevo periodo en una nueva escuela y mis viejos amigos ya no estaban: "el violín es para niñas", me decían... "claro que no", les aclaraba, "te gusta que te violen...", repetían, "¿eso qué tiene que ver?", pregunté y solo se rieron más, luego solo los ignoraba temiendo un poco el enfrentarme a ellos y fallar como en mi antiguo colegio; lo que tal vez agravó el asunto, pues comenzaron a decir cosas más hirientes: "las niñas como tú no se defienden..." "blandito, niña, marica, tonto, gallina", repetían. Los niños pueden ser demasiado crueles...

Hubieron niñas que a veces me defendían de esos chicos y ello no me molestaba para nada, al contrario me hacían sentir apoyado. Lástima que el modo de ver el mundo de aquellos chicos fuera tan retrógrada que incluso esos tiernos actos de apoyo por parte de ellas aumentaban la ira y la burla de ellos hacia mí... Fue entonces que llegó él.








Osi osi...

Diario de un chico perdido (Kookmin, jikook)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora