Junio 10
Ese par de días que me dio Jimin para responder pasaron y no estaba seguro de qué decirle.
¿Qué siento?
Estoy muy seguro de qué es lo que que siento pero no sé si podré decirle.
Estuve nervioso todo ese día intentando aclarar mis ideas. "Si le digo, ¿qué pensará de mí? ¿Se alejaría? ¿Me aceptaría? ¿Seguiría siendo mi amigo?". Mi cabeza es algo muy complicado justo ahora... "¡Vamos, que ni siquiera sabe que soy homosexual!".
Me encuentro caminando y caminando en círculos dentro del baño de Jimin, esperando tranquilizarme. Quiero decirle lo que siento, pero tengo tanto miedo del impacto que ésto podría traer a su salud. Prefiero vivir ocultando lo que siento antes que vivir sin él.
No, no le diré. Mentiré, pero... ¿qué le diré entonces? Tal vez podría contarle media verdad y de esa forma me crea.
De pronto, tocan a la puerta.
- ¡Jungkook! ¡Abre! Necesito entrar.
Era Jimin. Salí de inmediato.
- Entra, corre - le dije.
Comenzó a reír y yo no supe qué decir.
- Estaba jugando. Es que ya te habías tardado. ¿Qué tanto hacías allí adentro?
Bajé la mirada. Su sonrisa me ponía muy nervioso.
- Ya sabes. Lo que hacen todos en el baño.
Se acercó a mí, quedando a sólo unos centímetros de mi rostro.
- No sé... no te creo. ¡Vamos! - Tomó mi mano y me llevó apresurado, bajando las escaleras.
- ¿A dónde vamos?
- Afuera, ¡ya verás! - continuó emocionado. - ¡Te voy a mostrar algo genial!
Yo sólo sonreía. Me encantaba verlo tan feliz como un niño ilusionado. Yo, como siempre, me dejaba llevar. Incluso si no hubiesemos ido a ninguna parte lo habría seguido de igual forma.
Mi corazón se aceleraba cada vez que me tomaba de la mano. Comenzaba a hacerme a la idea de que moriría de un paro cardíaco algún día, debido a él, y aún así aceptaría tal destino, feliz. Obviamente bromeaba con ello en mi cabeza... No he sabido de nadie que hubiese muerto de esa forma, por amor.
Pronto llegamos a la playa y nos detuvimos en seco. Yo lo miré, sonriendo.
- ¿Es aquí?
Negó con la cabeza.
- Apenas es el inicio. Pensé en taparte los ojos y llevarte a ciegas desde aquí. Pero en realidad me gustaría que te aprendieras el camino, por si algún día quieres volver ahí tú solo.
Comenzamos a caminar. Jimin no soltaba mi mano y eso lo agradecía. Aunque empecé a tener mis sospechas de si él suponía algo, y por no querer lastimarme me trataba de esa manera pues él era la persona más buena. Me sumí en mis pensamientos el tiempo suficiente para hacer que él se sintiera ignorado por mí, pues dijo de pronto, justo en mi oído.
- ¿Te aburro? - Salí de mi mente tan de repente que no pude responder. - ¿O es sólo que eres mudo?
Me miró con esos ojos tan llenos de brillo que no pude evitar tartamudear al responder.
- Eh... es-te... no, jeje.
"Mejor me quedo callado", pensé por fin. Acarició mi nariz y dijo.
- Eres tan tierno. ¿En qué tanto piensas?
- Nada... ya sabes.
- Tienes razón. Lo sé - lo miré tímido, luego él continuó. - Y mientras llegamos puedes irme contando. Me debes una explicación de algo, ¿no es así? ...Prometiste contarme y hoy es la fecha límite.
Suspiré. Ya no podía evitarlo más tiempo. Sería horrible mentirle pero era lo mejor. Miré hacia el cielo un momento y al bajar la mirada hacia sus ojos, esbocé una sonrisa.
- Está bien. Te diré.
Guardé silencio un momento y de pronto me abrazó, rodeándome con sus brazos por la cintura.
- Sabes que puedes confiarme lo que sea, ¿verdad?
Asentí... "Lo sé. Pero no creo que ser sincero sea lo mejor, ésta vez", pensé.
- Lo sé, amor...
Esa palabra había salido sin pensarla. Intenté retractarme.
- Quise decir, Jimin. No sé por qué dije eso - me toqué la cabeza, nervioso y luego me separé de su abrazo.
"¿Qué hacer ahora?".
Jimin me acercó a él de nuevo, me rodeó con sus brazos de nuevo y me miró sonriente de nuevo.
- ¡Vamos! Dilo ya...
Suspiré. No quería mentirle.
- No puedo.
Su sonrisa cesó.
- ¿Por qué no puedes?
Miré a la arena. Me sentía tan mal de no poder decirle porque tenía miedo... mucho, mucho miedo.
- Porque te mentiría - respondí por fin.
Jimin suspiró. Y con una de sus manos levantó con suavidad mi rostro, tomando mi barbilla.
- ¿Quieres que lo diga por tí?
Estaba curioso sobre qué es lo que él pensaba pero igual el miedo seguía ahí.
- No lo sé...
Se alejó de mí.
- Entiendo. No estás listo para hablar de ello y en verdad odiaría que me mintieras, así que no te obligaré.
Caminó de regreso, en dirección a su casa.
- ¿No iremos a ese lugar? - Pregunté.
Se detuvo en seco y sin mirarme negó con la cabeza.
- No. Estoy algo fatigado por el viaje.
Mentía. Estaba molesto. Molesto conmigo.
Me acerqué a él y lo tomé de la mano pero alejó su mano de la mía.
- ¡Basta, Jungkook! - me miró con reproche. - No quiero seguir jugando a éste juego.
Una lágrima rodó por su mejilla y mi corazón se agrietaba al escuchar aquello.
- ¿De qué hablas, Jimin? ¿Cuál juego?
- Éste juego. Donde pretendo amarte y que me amas. Donde pretendo que soy tuyo. Estoy cansado de jugarlo.
No entendía nada.
- ¿Pretender amarme? ¿Pretender que eres mío? - Esa palabra sonaba horrible. - No lo entiendo. ¿Por qué "pretenderías" eso?
Guardó silencio.
Mi mente daba vueltas y vueltas intentando comprender sus palabras.
"¿Lo que pensé hace un momento era cierto? ¿Quizá él sabía todo y me tenía lástima? Quizá por eso Jimin actuaba tan cariñoso conmigo todo el tiempo, ¿porque no quería lastimarme al rechazar mis sentimientos por él?". Mi corazón se partió y lágrimas comenzaron a caer sin parar de mis dos orbes.
- Lo supiste todo el tiempo... - susurré.
Seguía sin mirarme, sin decir nada.
- Yo soy quien debería decirte que pares de jugar ya... -le dije, sintiéndome roto. - No quiero que juegues así conmigo. Ya no tienes que obligarte a sentir nada por mí... Si sólo pretendías entonces no quiero nada de ti. Jamás pretendí que fueras mío.
Se giró hacia mí y me miró molesto... Jamás lo vi tan molesto.
- ¡Eres un tonto, Jungkook! - gritó.
Sus ojos se hallaban color rojo, cristalizados. Me empujó con fuerza, aunque no pudo más que hacerme retroceder un poco, y luego se alejó de mí rápidamente, dejando marcadas sus huellas en la arena.
Caí rendido sobre mis rodillas. Me sentía muy débil. Cubrí mis ojos pues no quería que el mundo me viera llorar. Nunca me había sentido tan solo, abandonado, roto.
No sé exactamente qué sentía, sólo sé que no importaba el dolor que Jimin me causara: Jamás podría odiarlo.
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Diario de un chico perdido (Kookmin, jikook)
FanfikceJungkook es un joven solitario que guarda un secreto muy grande: Es gay... y está perdidamente enamorado de su querido amigo de años, Jimin. Jungkook desea confesarle a Jimin todo pero hay un gran problema: Jimin no es homosexual y además se encuen...
