Después de despedirnos de nuestros padres, Alex y yo nos dirigimos a nuestra habitación. Ellos seguían en el bar conversando muy divertidos y no quisimos quedarnos a interrumpir su momento.
Me lavé los dientes y salí del baño con la remera de Alex ya puesta.
La televisión encendida era lo único que iluminaba la habitación.
-En diez minutos empieza el conjuro, podemos verla juntos si quieres- me ofreció Alex.
-Claro- acepté-, yo ví la dos y me encantó.
"Encantar", buena palabra para describir como grité. Las películas de terror y yo no éramos amigas.
Me senté al lado de Alex evitando tocarlo. Estaba bastante complicado ya que él ocupaba parte de mi espacio. Estaba a poco de caerme y no me movía, parecía una estatua.
Lo miré y él estaba de lo más tranquilo. Parecía no darse cuenta de lo que provocaba en mí.
-¿Qué?- me preguntó. Lo estaba mirando fijamente y no me había dado cuenta.
Premio para la mejor disimulando: ¡Wendy! Sí, yo, a la que le decían "mira disimuladamente" y giraba la cabeza como la del exorcista.
-Nada- le respondí apresuradamente y miré al frente.
Sentía la mirada de Alex sobre mí y eso me ponía más nerviosa.
Me acosté mirando al techo y acto seguido miré a Alex, sus ojos avellana seguían puestos en mí.
-Tengo una duda- dije-, por lo que tengo entendido cuando un chico le dice a una chica de ver una película no es con esa intención, ¿es verdad?
-No siempre- me respondió-. Supongo que si la chica nos gusta vemos la película.
-¿En serio?, ¿así funciona?- le pregunté.
-No lo sé, Wendy, nunca hice eso.
-Oh...
Alex me sonrió de boca cerrada y agarró su celular. Yo aproveché para mirarlo libremente, subí mis ojos por su abdomen hasta llegar a su cara y enfocarme en sus labios.
Extendí mi brazo y pasé mis dedos por su labio inferior hasta llegar al arito y agarrarlo entre mis dedos.
Alex había dejado su celular para mirarme, estaba analizando con deseo cada gesto que yo hacía.
-¿Qué haces?- me preguntó con voz grave y las mariposas en mi estómago empezaron a revolotear.
-¿Te duele?- pregunté moviendo su arito. Lo miré y sonreí de una forma sensual.
¿Qué estaba haciendo? Eso no iba a terminar bien.
-No- respondió sin despegar sus ojos de mí.
Saqué mi mano de su boca y él agarró mi muñeca. Estaba mirándome los labios de una manera descarada.
-Nosotros tenemos algo pendiente- dijo.
-¿De verdad?- pregunté mientras me incorporaba-. ¿Qué cosa?- me senté en sus piernas. Él me miró con sorpresa y después sonrió.
-Acércate- me ordenó apoyando sus manos en mis muslos.
Hice lo que me decía y él gruñó. Apoyé mi mano en su nuca y acerqué mis labios a los suyos, apenas rozándolos.
-No vas a hacerme eso otra vez- susurró.
Agarró mi cara con su mano y presionó sus labios contra los míos.
Apoyó sus manos en mis caderas y me acercó aún más a él. Nos estábamos besando con claro deseo.
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Tú me completas
Teen FictionPor culpa de su hermano, la dulce Wendy termina viviendo en casa de Alex, el chico que no ve desde niños y que, para ella, tiene los ojos más hermosos que ha visto. Wendy sabe desde el principio que Alex le traerá problemas, y cuando la cosa empiec...