31–
Reina de Picas
バザ
❝ A los ojos
De una adolescente de cristal,
Forma las luces más bonitas que cuelgan en los pasillos de mi casa,
Y los gritos de los extraños por la noche.❞
—Eeeeey... Oye, pequeña~ 🎶—
La voz cantarina de Ban rompía el silencio del callejón como si aquello no fuera más que un juego. Sus dedos, cálidos y despreocupados, daban suaves palmadas en la mejilla pálida de la niña inconsciente. La rubia apenas reaccionaba; su respiración era débil, casi imperceptible.
A su lado, la azabache ya se había acuclillado. Con movimientos precisos, casi clínicos, abrió su pequeña bolsa de cuero y sacó un frasco de alcohol junto a un paño doblado con pulcritud. Lo empapó sin prisas y lo sostuvo bajo la nariz de la niña.
—Capitana... no creo que eso funcione —comentó Ban con media sonrisa ladeada.
Ella no respondió. Solo lo miró.
Sus ojos eran como hielo antiguo: claros, vacíos, insondables. No había burla, no había duda. Solo certeza.
Y entonces, unos segundos después, la niña frunció levemente el ceño. Su respiración se alteró. Un pequeño quejido escapó de sus labios.
—Vale... eso ha sido extrañamente guay —admitió Ban, alzando las cejas.
Némesis guardó el frasco con la misma calma con la que lo había sacado. No había orgullo en su gesto. Solo eficiencia.
Entonces, una voz quebrada por la rabia cortó el aire.
—¿¡Qué estáis haciendo!? ¡Quitad las manos de Ellen!—
La azabache se puso en pie lentamente, girándose hacia el origen del grito.
Un niño.
Ropas desgastadas, cubiertas de tierra. Cabello enmarañado. Ojeras profundas marcando un cansancio que no correspondía a su edad. En su mano derecha sostenía un rastrillo oxidado, tembloroso pero firme en intención.
—¿¡Estáis intentando llevaros a mi hermana lejos de mí!?—
Ésis ladeó la cabeza, analizándolo en silencio. Había algo en él... algo familiar. La misma mirada desesperada que había visto antes. La misma obstinación nacida del hambre y el miedo.
Detrás de ella, Ban dejó a la niña recostada con cuidado contra una pared antes de ponerse de pie.
—Huuuuh~ Ella se desmayó delante de nosotros, eso es tooodo —explicó con su tono desenfadado, casi burlón.
El niño no escuchaba.
El rastrillo se alzó bruscamente y quedó apuntando directo al estómago de Némesis. El metal oxidado rozó la tela de su ropa.
Ella no retrocedió.
Ni un milímetro.
—Oye, si eres su hermano... —continuó Ban, apoyando una mano en la espalda de la azabache con una sonrisa falsa— entonces al menos deberías darle algo de comer.—
El comentario fue como gasolina sobre fuego.
—¡CÁLLATE! ¡QUITAD LAS MANOS DE MI HERMANA Y MARCHAOS!—
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◖ 𝘚𝘐𝘕𝘕𝘌𝘙 ◗ - 𝙉𝙖𝙣𝙖𝙩𝙨𝙪 𝙉𝙤 𝙏𝙖𝙞𝙯𝙖𝙞 -
Fanfic𝑺𝑰𝑵𝑵𝑬𝑹 ┆❛ 𝙏𝙚𝙣í𝙖 𝙡𝙤𝙨 𝙤𝙟𝙤𝙨 𝙘𝙤𝙢𝙤 𝙡𝙖 𝙡𝙡𝙪𝙫𝙞𝙖, 𝙚𝙡 𝙥𝙚𝙡𝙤 𝙘𝙤𝙢𝙤 𝙤𝙣𝙙𝙖𝙨 𝙮 𝙪𝙣 𝙖𝙡𝙢𝙖 𝙩𝙖𝙣 𝙫𝙖𝙨𝙩𝙖 𝙮 𝙥𝙧𝙤𝙛𝙪𝙣𝙙𝙖 𝙘𝙤𝙢𝙤 𝙚𝙡 𝙤𝙘é𝙖𝙣𝙤. . . 𝙎𝙪𝙥𝙤𝙣𝙜𝙤 𝙦𝙪𝙚 𝙥𝙤𝙧 𝙚𝙨𝙤 𝙩𝙚𝙣𝙞𝙖 𝙚𝙡 𝙘𝙤𝙧�...
