◖2◗

18.5K 1.4K 547
                                        


Esta historia...
Tiene lugar en un pasado distante donde la línea entre los humanos y los no-humanos era casi imperceptible.

Como defensores del Reino, Los Caballeros Sagrados poseen extraordinarios poderes mágicos que provocan en el pueblo tanto respeto como miedo.

Entre ellos, hubo un grupo que traicionó al Reino y se convirtió en el enemigo del resto de Caballeros Sagrados.

A este grupo se le conoce como:

Los Siete Pecados Capitales.

 ◗

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

—... Los Siete... Pecados Capitales... y... ella...—

Las últimas palabras flotaron en el aire, densas y cargadas de un misticismo que heló la sangre de los presentes. Meliodas y Némesis fruncieron levemente el ceño al unísono, tensando los hombros. No necesitaron decir nada; bastó ese susurro espectral para que el pánico contenido de la taberna estallara por completo.

—¡Es el Caballero Fantasma! ¡Sálvese quien pueda! —gritó uno de los borrachos, tirando su taburete al suelo.

El caos se apoderó del Boar Hat. Los clientes corrieron despavoridos hacia la salida en tropel, empujándose unos a otros, derramando jarras de cerveza y tropezando con las mesas en su desesperación por abandonar el local. En cuestión de segundos, la taberna quedó sumida en un silencio sepulcral, roto únicamente por el crujido de la madera y el vaivén de la puerta principal. A pesar del revuelo, ni el rubio ni la azabache apartaron un solo segundo la mirada de la alta y oxidada armadura, que permanecía estática en el centro del lugar.

Cuando el último cliente desapareció por el camino, Meliodas rompió la tensión. Apoyó una mano en el mostrador y saltó limpiamente por encima de la barra, avanzando unos pasos hacia el intruso. Detrás de él, un Hawk completamente aterrorizado se escondía temblando como una gelatina tras las piernas de una impasible Némesis, quien ni siquiera había cambiado su postura.

El rubio colocó ambas manos en sus caderas, clavando sus ojos jade en la visera oscura del casco.

— A ver... ¿Quién eres y qué es lo que buscas aquí? —cuestionó con una tranquilidad asombrosa, aunque manteniendo el cuerpo alerta.

Pasaron los segundos, tensos y eternos, pero no hubo ninguna respuesta. El Caballero Oxidado ni siquiera se movió. De repente, una sutil corriente de aire acarició la mejilla de Meliodas, seguida inmediatamente por un silbido agudo y el seco impacto del metal.

¡CLANG!

El mango de madera de una pesada daga de combate había golpeado de lleno y con una precisión milimétrica la coraza del pecho de la armadura. El impacto fue seco y contundente; no llevaba la fuerza suficiente para abollar el metal o causar un daño real, pero fue más que suficiente para desestabilizar el ya agonizante equilibrio del guerrero. La armadura se balanceó torpemente hacia atrás, pesada como un bloque de plomo, y terminó cayendo de espaldas contra el suelo de madera, provocando un estrépito metálico ensordecedor y bastante desagradable.

◖ 𝘚𝘐𝘕𝘕𝘌𝘙 ◗ - 𝙉𝙖𝙣𝙖𝙩𝙨𝙪 𝙉𝙤 𝙏𝙖𝙞𝙯𝙖𝙞 -Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora