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Esta historia...
Tiene lugar en un pasado distante donde la línea entre los humanos y los no-humanos era casi imperceptible.

Como defensores del Reino, Los Caballeros Sagrados poseen extraordinarios poderes mágicos que provocan en el pueblo tanto respeto como miedo.

Entre ellos, hubo un grupo que traicionó al Reino y se convirtió en el enemigo del resto de Caballeros Sagrados.

A este grupo se le conoce como:

Los Siete Pecados Capitales.

» Reino De Liones

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» Reino De Liones.
Las afueras de la capital, Liones. «

Con pasos temblorosos y torpes, un joven que claramente no pertenecía a ese Reino caminaba entre los restos de lo que alguna vez fueron hogares. El silencio era denso, roto solo por el crujido de la madera quemada y los escombros bajo sus botas. Observaba con un temor creciente el desastre que lo rodeaba: paredes derribadas como si fueran de papel, techos hundidos y el rastro de una violencia desmedida que aún flotaba en el aire. Sus manos, sudorosas dentro de los guanteletes, temblaban alrededor de la vaina y el gastado mango de su espada. Tenía los hombros rígidos y la tensión acumulada en la espalda como un nudo de hierro; esperaba un ataque en cualquier momento, aunque, en realidad, no sabía muy bien a qué le temía. El peligro acechaba en cada sombra.

—¡Oye!—

Aquel grito desgarró el silencio del pueblo en ruinas.
El joven de la armadura saltó en su sitio, soltando un pequeño quejido ahogado por el susto. Se giró sobre sus talones a la defensiva, buscando con ojos desorbitados al causante de su sobresalto.

— No estás haciendo nada útil, ¿verdad? Anda, ven y échame una mano —habló una voz ronca.

Al fijar la vista, el muchacho pudo respirar con un poco de alivio. Era un hombre mayor, un veterano protegido por una armadura abollada y una larga lanza de metal que apoyaba contra el suelo. El viejo le hacía señas con una mano enguantada para que se acercara.

—¡Sí, señor! —exclamó el joven, rompiendo a correr en una pequeña y torpe carrera hacia él.

Al detenerse a su lado, aprovechó para observarlo mejor. El rostro del veterano era un mapa de arrugas profundas, cicatrices viejas y una piel curtida por el sol y las batallas; un rostro deteriorado que gritaba haber pasado por demasiadas tragedias.

Empezaron a caminar juntos, adentrándose más en el corazón de la destrucción. El silencio regresó, y ahora solo el eco monótono y metálico de sus propios pasos resonaba en las lúgubres calles abandonadas, dándole al ambiente un tinte casi fantasmal.

◖ 𝘚𝘐𝘕𝘕𝘌𝘙 ◗ - 𝙉𝙖𝙣𝙖𝙩𝙨𝙪 𝙉𝙤 𝙏𝙖𝙞𝙯𝙖𝙞 -Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora