— Nadie va a venir a por ti.
Levántate. —
La voz no gritaba. No hacía falta.
Era firme. Era absoluta. Era la clase de certeza que aplasta cualquier esperanza antes de que pueda nacer.
Yo quería creer que las cosas mejorarían.
Que si aguantaba un poco más, si resistía lo suficiente, si fingía fortaleza el tiempo necesario... algo cambiaría.
Pero nunca lo hizo.
Me repito que no fue mi culpa.
Lo digo como un mantra, como si repetirlo pudiera convertirlo en verdad.
No fue mi culpa.
No fue mi culpa.
Y aun así, hay una parte de mí — pequeña, venenosa, persistente — que susurra que tal vez sí lo fue.
Que tal vez lo merecía.
Mi mayor miedo no es el dolor.
Es que, en el fondo, somos iguales.
— Deja de llorar.
No me voy a ir hasta que sonrías. —
Aprendí a sonreír sin sentir nada.
A fingir indiferencia como quien se coloca una armadura.
Pensé que si actuaba como si no importara, entonces realmente dejaría de importar.
Pero no funciona así.
Ahora no puedo mirarme al espejo sin sentir ganas de romperlo.
No por el reflejo...
sino porque temo que, si lo observo lo suficiente, veré algo más detrás de mis ojos.
Algo que se parece demasiado a ti.
Cada día se hace más difícil actuar como si todo estuviera bien.
Cada día cuesta más mantener la máscara intacta.
¿Va a ser así el resto de mi vida?
¿Este cansancio?
¿Esta presión constante en el pecho?
¿Esta sensación de que estoy viviendo dentro de una piel que no me pertenece?
Solo quiero sentirme bien.
Solo eso.
Pero duele.
Duele tanto que a veces respirar se siente como un castigo.
Estoy cansada de las pesadillas.
Cansada de despertar sudando, con la garganta ardiendo por gritar en silencio.
— No te vas a ir.
¿Cuál es tu nombre? —
Mi nombre...
Hace tiempo que dejó de sentirse mío.
Hay una enfermedad dentro de mí.
No una que se vea.
No una que sangre.
Una que crece en silencio.
Mi ira es profunda. Oscura. Antinatural.
Tan profunda como tu violencia.
Y eso es lo que me aterra.
Hay tanto de lo que estar asustada.
Tanto de lo que estar avergonzada.
Mis memorias no me sueltan.
Son cadenas invisibles que aprietan cada vez que intento avanzar.
No hay escapatoria.
Me enfurezco sin razón.
Me retuerzo por dentro como si algo estuviera intentando salir.
Me fui perdiendo por piezas.
Primero la paciencia.
Luego la ternura.
Después la confianza.
ESTÁS LEYENDO
◖ 𝘚𝘐𝘕𝘕𝘌𝘙 ◗ - 𝙉𝙖𝙣𝙖𝙩𝙨𝙪 𝙉𝙤 𝙏𝙖𝙞𝙯𝙖𝙞 -
Fanfiction𝑺𝑰𝑵𝑵𝑬𝑹 ┆❛ 𝙏𝙚𝙣í𝙖 𝙡𝙤𝙨 𝙤𝙟𝙤𝙨 𝙘𝙤𝙢𝙤 𝙡𝙖 𝙡𝙡𝙪𝙫𝙞𝙖, 𝙚𝙡 𝙥𝙚𝙡𝙤 𝙘𝙤𝙢𝙤 𝙤𝙣𝙙𝙖𝙨 𝙮 𝙪𝙣 𝙖𝙡𝙢𝙖 𝙩𝙖𝙣 𝙫𝙖𝙨𝙩𝙖 𝙮 𝙥𝙧𝙤𝙛𝙪𝙣𝙙𝙖 𝙘𝙤𝙢𝙤 𝙚𝙡 𝙤𝙘é𝙖𝙣𝙤. . . 𝙎𝙪𝙥𝙤𝙣𝙜𝙤 𝙦𝙪𝙚 𝙥𝙤𝙧 𝙚𝙨𝙤 𝙩𝙚𝙣𝙞𝙖 𝙚𝙡 𝙘𝙤𝙧�...
