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Esta historia...
Tiene lugar en un pasado distante donde la línea entre los humanos y los no-humanos era casi imperceptible.

Como defensores del Reino, Los Caballeros Sagrados poseen extraordinarios poderes mágicos que provocan en el pueblo tanto respeto como miedo.

Entre ellos, hubo un grupo que traicionó al Reino y se convirtió en el enemigo del resto de Caballeros Sagrados.

A este grupo se le conoce como:

Los Siete Pecados Capitales.

Corriendo, corriendo, corriendo.
No me canso de correr,
pero huyendo otra vez.

Pisando el suelo rojo,
yo me desangré.

Solo me queda agacharme y recoger.

Con pasos lentos, casi sumisos, la azabache avanzaba colina arriba. Su cuerpo parecía pesarle más de lo normal, como si cada movimiento fuera una concesión al cansancio que le carcomía el alma. Llevaba las manos escondidas en los bolsillos, encorvada, con la mirada clavada en el suelo, evitando al mundo. Sus ojos fríos seguían el vaivén de sus propios zapatos mientras caminaba, notando de reojo cómo su cabello oscuro caía desordenado y se balanceaba frente a su rostro, ocultándolo aún más.
De pronto, se detuvo.
El viento sopló con suavidad, meciendo su ropa, colándose entre las fibras como un susurro incómodo.
Lentamente, sacó la mano derecha del bolsillo y la alzó frente a sí, observándola con una mezcla de incredulidad y repulsión.

Vendajes.
Completamente vendada.

El blanco sucio de las telas contrastaba con su piel, recordándole algo que no quería recordar.

❝ – Realmente he echo algo realmente horrible...
Perdoname –

Su mandíbula se tensó hasta dolerle. Las venas azuladas comenzaron a marcarse levemente en su rostro y en su cuello, delatando la tormenta que hervía en su interior. La rabia le recorrió el cuerpo como un latigazo. Apretó la mano vendada con fuerza, ignorando el dolor, y con la otra se clavó las uñas en el brazo, como si quisiera castigarse, anclarse a algo real.

Das asco... nunca dejarás de darlo... —siseó entre dientes, cerrando los ojos con fuerza, como si así pudiera borrar lo que veía, lo que sentía.
Pero su mente no le dio tregua.

Voló entre recuerdos rotos y memorias oscuras, tan densas que parecían tragarse la luz. Todo se volvió negro. El aire a su alrededor se sentía pesado, espeso, casi imposible de respirar. Cada inhalación quemaba.
Entonces, como un eco cruel, una frase emergió en su mente. Una que conocía demasiado bien. Una que jamás dejaría de repetirse.

"Eres un desecho humano... asquerosa, indebida... un error."

Abrió los ojos.
Vacíos. Hundidos.
Y en lo más profundo de sí, sabía que era verdad.

Y en lo más profundo de sí, sabía que era verdad

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◖ 𝘚𝘐𝘕𝘕𝘌𝘙 ◗ - 𝙉𝙖𝙣𝙖𝙩𝙨𝙪 𝙉𝙤 𝙏𝙖𝙞𝙯𝙖𝙞 -Donde viven las historias. Descúbrelo ahora