◖22◗

8.3K 969 150
                                        


22—
Ban 
エスた

Aún no has visto mi lado malo

–¿Así que sabes dónde está?–

Preguntó Meliodas a Diane, mientras caminaban al lado de una Némesis impasible y recuperada. La joven ya no llevaba ninguna venda, salvo las que siempre cubrían sus brazos, un recordatorio constante de batallas pasadas. Lo que realmente fascinaba y desconcertaba a Meliodas era la increíble capacidad de recuperación de la azabache. No había magia de por medio, ni ningún hechizo extraño: su cuerpo, de manera natural, podía regenerar heridas graves en cuestión de horas o días, mientras que cualquier otra persona necesitaría semanas o incluso meses para sanar. La primera vez que Meliodas había presenciado aquel proceso, no pudo evitar sospechar que su cuerpo había sido, de alguna manera, forzado a sanar tan rápidamente por un motivo desconocido, tal vez un propósito que él aún no comprendía.

El rubio desvió su mirada hacia Némesis. Ella caminaba con paso firme, pero sus ojos estaban perdidos en un mundo interior, enredada en pensamientos que no dejaban entrever sus emociones. Suspiró levemente, casi sin darse cuenta, antes de volver la atención a Diane, esperando que fuera ella quien rompiera el silencio.

La gigante asintió lentamente, levantando su mano raspada y señalando una construcción colosal y extrañamente formada que se alzaba en la distancia, oscura y dominante en el horizonte.

–Sí... dijeron que Ban está allí... encerrado.–

Al escuchar el nombre de Ban, Ésis salió de su trance como si un disparo hubiera atravesado su mente. Un silencio pesado descendió sobre el grupo; la tensión se podía palpar en el aire. Hawk, curioso e inquieto, olfateó el ambiente, y la arena que flotaba en el viento se coló en sus fosas nasales, provocándole un estornudo estruendoso que rompió momentáneamente la quietud.

Meliodas y Némesis fijaron sus ojos en la gigantesca prisión, cada uno con emociones contenidas pero intensas: determinación mezclada con preocupación. Diane, por su parte, exhaló un suspiro cargado de resignación, un pequeño gesto que delataba lo mucho que "temía" por su amigo atrapado.

–Bien... intentaremos entrar.–

Decidió Meliodas, sacando las manos de los bolsillos, la luz del sol se reflejaba en sus cabellos rubios, casi como si intentara iluminar el camino hacia lo imposible.

ѕ ι η η є я

–Esto está más vacío que la cabeza de Ban...–

Con ese pésimo chiste de Némesis, Meliodas no pudo evitar soltar una risa breve mientras caminaban por el silencioso y polvoriento pasillo de la prisión. Cada paso resonaba contra las paredes de piedra, pero ellos avanzaban con seguridad, como si nada pudiera detenerlos. Por su altura, Diane tuvo que inclinarse hasta casi arrastrarse para no golpearse con el techo bajo, hasta llegar a una pequeña puerta que, lamentablemente, era demasiado estrecha para que ella pudiera pasar.

La gigante hizo un puchero:

–Jo... es demasiado estrecho para que pueda seguir...–

Meliodas y Ésis se giraron hacia ella, a punto de decir algo, cuando un grito rompió la quietud del lugar. Automáticamente, ambos capitanes adoptaron una postura de alerta, aunque no había miedo en sus ojos; solo preparación. Némesis, con rapidez felina, sacó su daga de su pequeña bolsa de tela, que brilló con un destello metálico bajo la escasa luz del pasillo.

◖ 𝘚𝘐𝘕𝘕𝘌𝘙 ◗ - 𝙉𝙖𝙣𝙖𝙩𝙨𝙪 𝙉𝙤 𝙏𝙖𝙞𝙯𝙖𝙞 -Donde viven las historias. Descúbrelo ahora