◖21◗

8.3K 880 225
                                        


21—
Ahogada 
淫けの

Sacudió la cabeza mirándome como si pudiera ver las profundidades de mi alma.

"Un maldita mentirosa"


Una profunda bocanada de aire invadió sus pulmones cuando despertó de aquella breve y engañosa siesta. El corazón le dio un vuelco, y casi por reflejo llevó una mano a su pecho, como si necesitara comprobar que seguía allí, que todo era real. Frunció el ceño al escuchar aquellas palabras retumbar una y otra vez en su mente, tan claras como si hubiesen sido susurradas junto a su oído.

min lilla flicka.

Su cuerpo se tensó al instante, quedando rígido, mientras un escalofrío le recorría la espalda y erizaba cada vello de su piel. Hacía demasiado tiempo que no oía ese... conjunto de palabras. Demasiado. Apretó la mandíbula con fuerza, intentando contener la oleada de recuerdos que amenazaban con emerger, mientras una corriente de aire jugueteaba con su cabello azabache, haciéndolo ondear frente a su rostro.

—¿Ésís? —la voz llegó desde su izquierda, suave pero cargada de preocupación.

Giró la cabeza lentamente, recordando entonces que no estaba sola. Meliodas la observaba con una mezcla confusa de emociones reflejadas en el rostro. Alzó una mano y, con delicadeza, apartó un mechón rebelde de su cara, como si temiera lastimarla con un gesto brusco. Sus ojos verdes la miraban atentos, expectantes, tratando de comprender qué había logrado sobresaltarla de ese modo justo después de quedarse dormida sobre su hombro.

—¿Todo bien? —preguntó en voz baja, acomodando el mechón detrás de su oreja.

Némesis se limitó a asentir, aunque la respuesta no parecía del todo sincera. Tras sostener su mirada durante unos segundos que se sintieron eternos, apartó los ojos y volvió a mirar al frente.

Sabía que jamás podría olvidar esas palabras.

Se abrazó a sí misma, frotando lentamente sus brazos en un intento por darse calor. El sol había comenzado a descender, y la temperatura bajaba con él. Una ligera corriente de aire la hizo estremecerse, y Meliodas lo notó de inmediato. Sin decir nada, se quitó su chaleco negro sin mangas y lo colocó con cuidado sobre sus hombros.

Ésís alzó la vista, sorprendida, y al darse cuenta de lo que había hecho, se giró hacia él. Ese movimiento le permitió encontrarse con la cálida y sincera sonrisa del rubio, una que parecía querer tranquilizarla sin necesidad de palabras.

—No quiero que te enfermes, encanto —dijo con naturalidad.

El ceño fruncido de Némesis se suavizó al instante al escuchar aquel apodo. Se acercó un poco más a él, acomodándose el chaleco —que, de manera extraña, le quedaba demasiado bien— y se sentó a su lado, muy cerca. Meliodas soltó una risa ligera al verla así, tan serena, tan distinta a la de unos minutos atrás.

Pero entonces lo notó.

Némesis luchaba por no quedarse dormida.

—Duerme —pidió él con ternura, rodeándola con sus brazos y acercándola contra su pecho.

Ella negó despacio, con un movimiento pesado y cansado de cabeza. Sin embargo, Meliodas inclinó el rostro y depositó un beso suave y protector en su frente.

◖ 𝘚𝘐𝘕𝘕𝘌𝘙 ◗ - 𝙉𝙖𝙣𝙖𝙩𝙨𝙪 𝙉𝙤 𝙏𝙖𝙞𝙯𝙖𝙞 -Donde viven las historias. Descúbrelo ahora