Tu sabes de mi, yo sé de ti
Me sentía patética. Ni si quiera habían pasado dos horas desde que había llegado al departamento, Holly porsupuesto estaba dormida en el sofá con un plato de comida a lado suyo.
Hice el menor ruido para que no se despertará, cuando en eso cayó el control remoto de la pantalla. Pero nada, Holly seguía sumida en sus sueños.
No tarde en conciliar el sueño por lo cual fue fácil dormir.
Mi mente me teletransportó al pasado, aquella vez que tuve que fingir ser alguien más para acercarme a Cameron, el tenía problemas con el dinero en ese tiempo. Y con lo único que pude ayudarle fue con unas barras de pan.
Había sido ridículo haber poseído el cuerpo de una anciana, pero era mi única opción. Además tenía que bajar esa vez con permiso de alguien, por lo cual no tuve problemas en regresar.
Cuando menos me lo esperé, desperté. Pero no estaba en mi cama, había llegado al suelo de alguna manera. Me levanté desconcertada, las sábanas de mi cama estaban regadas por el piso hasta llegar a mí. Mi cabello estaba hecho un desastre.
Me levanté cuidadosamente a acomodar las sábanas y salir para ver a Holly. Afuera no había nada, en la pequeña mesa de a lado del sofá estaba una nota de color amarillo que decía:
Salí con Nick, cuando despiertes hay un plato de lasagna en el refrigerador por si tenías hambre. Es probable que me tarde así que no me esperes para la comida.
Besos Holly.
Bufé, estaría sola el resto de la tarde, mire el reloj, eran las doce del día. Había tenido una larga siesta.
Me dirigí al refrigerador para tomar la lasagna pero una mano interrumpió, haciendo que se cerrará abruptamente.
Tome un cuchillo que estaba cerca para agredir a quien fuera. Pero no era nadie más que Cameron. Suspiré aliviada de que no fuera alguien más.
Pero entonces recordé, me acababa de levantar, traía una blusa color gris de mangas cortas, y unos jeans negros con franjas blancas. Y unas pantuflas de conejo.
Abrí rápidamente el refrigerador separándome de Cameron, escuché que reía. Me estaba comiendo la vergüenza. Recargue mi cabeza en la puerta, cuando alcance a divisar a Cameron, quien se asomaba divertido del otro.
- ¿Esto te divierte no es cierto?- río.
- Vaya que si, verte de esa manera me hace reír mucho.
- Lamento que te divierta mi manera de vestirme para dormir.
- Por eso yo duermo desnudo- puse los ojos en blanco.
Maldita fragilización.
Últimamente podía sentir todo, lo bueno, lo malo, todo.
Cerré la puerta eliminando el espacio entre nosotros. Caminé hasta el sillón individual para sentarme de piernas cruzadas.
Cameron me miraba divertido, aún no entendía que tanto le divertía, y mucho menos entendía que hacía aquí.
- ¿Que haces aquí?- había sonado más dura de lo que pretendía.
- ¿Te acuerdas que dijiste que hablaríamos?- asentí- pues aquí estoy. Dispara.
Lo mire dudando, yo quería saber muchas cosas de los vampiros, y más si tenía que matar a uno. Pasaron unos largos minutos hasta que decidí empezar con lo primero que se vino a la mente.
- ¿El sol les hace daño?
- ¿Es enserio?- se burló- no claro que no. Ni tampoco brillamos. Somos sensibles, si, pero no nos mata.
ESTÁS LEYENDO
Inmortales
ParanormalSer inmortal tiene sus privilegios y desventajas: vives para siempre. Y lamentablemente las personas que quieres y amas se van. Pero, ¿que pasaría si nunca se hubieran ido? 。☆✼★━━━━━━ - ━━━━━━★✼☆。 ✨ Portada hecha por @EvelynCampos488 ✨Obra registra...
