→Capitulo 27.

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"Nada es lo que parece"

De cosas extrañas probablemente esta es la mas extraña que haya hecho jamás, no había pensado demasiado en hacerlo, porque sabia que si lo hacia me retractaría .

Los labios de Morgan eran suaves y tibios, saber que los chicos en especial Cameron me hicieron dudar un poco de lo que pasaba justo ahora. Por parte de Morgan ella no había movido ni un músculo, estaba tiesa, arruinando lo que podría ser una buena distracción, pero cuando de alguna manera le transmití mis intenciones, ella siguió.

Sus labios se movían extremadamente lento, pero no la culpaba estaba nerviosa, al igual que yo. Mis manos en ningún momento habían dejado de sostener su rostro, por miedo a que se apartara y lo echara a perder. A mi me gustaba Cameron, lo amaba y lo sigo haciendo. Pero esto era solo una escapatoria, no tenia nada que ver con lo que teníamos, y al estar besando a Morgan quería que lo entendieran todos.

Cuando por fin nuestro contacto se había acabado corrí la mirada hacia los hombres que tiempo atrás estaban detrás de nosotras, y había funcionado, ya no estaban ni un poco cerca.

Morgan tenia la vista en el suelo, era la primera vez que la veía tan callada. Creo que esperaba que me gritara, o que hiciera algo que llamara la atención de todos. Pero no, ahí estaba, parada con la cabeza baja y sin decir ni una palabra. 

De manera temerosa tome su hombro, en cuanto mi mano hizo contacto con ella, se sobresalto. Pero después relajo su cuerpo y me sonrió, lo que era extraño viniendo de ella, y dirigida a mi.

Por encima de su hombro logre divisar a Chase que nos hacia señas, me encamine hacia el con Morgan detrás, aun tenia muy presente ese beso, el beso que había dejado a Morgan paralizada.

— ¿Y bien?— me dirigí a Chase.

Levanto su mano señalando a un punto detrás de mi. Al girarme lo primero que vi fue un cristal en la parte inferior del casino, supongo que seria una  zona VIP. No se lograba ver del todo, eso se debía a unas cortinas oscuras que lo cubrían, pero no estaban del todo cerradas, una pequeña parte dejaba al descubierto a alguien, una cabellera rojiza. Sabia exactamente quien era. Un resentimiento, y enojo se apodero de mi, por lo que tuve que apretar los puños para auto-calmarme.

— Sígueme.— fue lo único que había dicho.

Quise preguntarle porque tanto misterio pero simplemente me quede callada, Morgan se había quedado atrás por lo que estaba a solas con Chase en un pasillo oscuro. Esta parte estaba oculta tras unas cortinas de color rojo. Por lo que se nos hacia fácil estar ocultos mientras que nos movíamos, aunque eso no significaba que no tuviéramos precaución. Teníamos que ser precavidos e todo momento, y estando frente a las personas pasar por desapercibidos.  Al fondo logre ver que había unas escaleras, que era evidente que llevaban a la sala que había estado observando.

Al subir, solo había luces tenues que apenas y lograban iluminar la mitad del piso. Caminamos en las penumbras solo por un rato hasta que estábamos por toparnos por unas habitaciones, o eso aprecian ser. Como nuestros respectivos cuartos había pequeños sillones al rededor de la sala. Pero no había nadie dentro. Por lo que comencé a dudar si ya nos habían visto, aunque eso era muy probable explicando a los hombres que nos habían acorralado allá abajo. 

Chase inspeccionó el pasillo antes de salir para ver si venia alguien. Cuando en eso escuchamos voces proviniendo de otra habitación. Rápidamente cerramos esta puerta y nos quedamos en silencio. Chase estaba junto a la puerta con un arma en la mano, por lo que saque los cuchillos debajo de mi ropa. Por mas que quería mantenerme firme no podía, mis piernas se hacían gelatina conforme se estaban acercando.

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