→ Capítulo 19.

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Conociendo nuevas personas.

El lugar estaba repleto de personas por cualquier lado. Unas bajo escalera solo se besuqueaban, y el único lugar donde no había nada de caos era afuera. Aquí todo estaba tranquilo, la música llegaba hasta este lado, solo que no había ninguna persona además de mi.

No era una antisocial del todo. Me gustaba estar con personas, pero llegaban a ser muy idiotas con más de dos copas encima. Por mi lado solo había estado bebiendo cerveza, sabía mal pero era lo más normal. Todos adentro bailaban, y ni si quiera podías pasar entre ellos.

Me apoye en la reja que dividía el jardín con la piscina. No entendía porque la tenían si la mayoría del tiempo hacia frío, debían congelarse estando dentro. El ambiente estaba fresco, adentro podías llegar sudar de tan solo estar ahí.

Había salido por una razón: Podía volver a escuchar sus pensamientos. Era molesto, e incontrolable. La mayoría pensaba en sexo, alcohol y uno que otro en exámenes próximos.

Observé con el rabillo del ojo que alguien había salido. Alcance a ver qué era un chico pero no me importo y seguí sumida en mis pensamientos.

No quería irme, el dolor de cabeza era insoportable pero aún así seguía estando aquí. Lo tome como una prueba, si conseguía volver a controlar mis habilidades habría valido la pena estar aquí.

Le puse más atención al chico. Se había puesto en la misma posición que yo. Por lo que tenía una vista exacta de su perfil. Tenía una nariz delgada y casi perfecta a excepción por una cicatriz que apenas y llegaba a la mejilla. En los labios sostenía un cigarro, daba una calada y después de rato lo soltaba. Lo estaba mirando descaradamente, tanto que no me importo cuando sus ojos se posaron en mi. Eran de un gris tenue, y tenía una mirada penetrante.

Dió otra calada aún mirándome, se giró para soltar el humo y después arrojo la colilla al suelo y la aplastó.

- Tyler.- me extendió la mano para estrecharla. Su mano estaba helada.

- Grace.- sonreí sin despegar los labios. Siguió mirándome, de la misma manera que lo había hecho yo.

Saco una cajetilla y encendió otro cigarro. La cicatriz que le cruzaba la mejilla era delgada igual que sus labios. Parecían tener un tono rojizo. Ver cómo expulsaba el humo era hipnotizante. Con observarlo a detalle me di cuenta que era el chico de intercambio.

- Perdón mis modales,- dijo de repente-. ¿Gustas?

Mire el cigarrillo y no quería probarlo, ni siquiera un poco. Aunque esa no era la razón. Había fumado, una vez. Y había sido un caos, pero esos eran tiempos diferentes, y cigarros diferentes. Así que lo tomé. Lo acerque a mi boca. Tome una calada y esa fue la última. Parecía tren expulsando todo. Tosi y luego actúe como si no pasará nada.

El chico se rió de mi. Rodé los ojos y volví mi vista a la piscina, no había nada interesante que ver pero no quería observar como se burlaba de mí. Juguete con mis dedos un poco. Luego sentí que su codo chocaba con mi cuerpo, me aleje un poco. Su roce había sido extraño, un escalofrío me recorrió el cuerpo.

- ¿Que te tiene aquí?- trató de entablar una conversación.

Lo mire de reojo. Ahora fumaba el mismo cigarro que tenía yo hace rato.

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