Capítulo 20
Natalia se levanto dos horas antes de que el despertador sonara, sabía que eso iba a pasar pero siempre prefería estar prevenida, odiaba quedarse dormida. Mientras estaba desayunando le extraño que Lana no apareciera en la cocina, siempre iba a ver si podía conseguir algo de comida en lugar de las croquetas. Nat la llamo pero la Doberman no apareció.
Al volver a la habitación la vio todavía recostada en su camita, le hablo, Lana la miro y volvió a su posición anterior, ahí Nat entendió que la pequeña todavía estaba enfadada con ella. Natalia se quito el pijama y se puso ropa deportiva, tomo la correa de Lana y le volvió a hablar.
- ¿No piensas levantarte? – lana miro para el lado contrario – Tengo tu correa entre mis manos. – la Doberman suspiro – supongo que tendré que buscar otro perro con quien salir a pasear.
Nat salió de la habitación, tomo las llaves y en el momento en el que abrió la puerta la primera en salir fue Lana, paso por entremedio de sus piernas haciéndola perder el equilibrio, cuando la pequeña se dio cuenta de que había tirado a su dueña se sento y bajo sus orejitas, Nat solo sonrió, se levanto y salió del lugar.
- ¿A quién saliste tan bestia, hija mía? – le preguntaba mientras le colocaba la correa.
Cuando llegaron al parque Natalia soltó la correa de Lana y ambas comenzaron a correr, una buena dosis de ejercicio siempre ayudaban a tener un mejor día, ese día estuvieron fuera por más de una hora y por suerte, para Nat, la Doberman parecía estar bastante contenta y ya no estaba enojada con su dueña.
Cuando volvieron a la casa Nat fue directamente a la ducha, luego preparo uno pequeño bolso con dos mudas de ropa, las veces que tenía que hacer guardia en el servicio de Emergencia siempre se llevaba mudas, ya que en las emergencias casi siempre es más fácil ensuciarse.
Natalia se puso un vaquero ajustado a sus largas piernas, una camiseta sin mangas demasiado ancha para su cuerpo, sus amadas adidas de tres tiras y una chaqueta de cuero, le dejo la comida y el agua a Lana, tomo sus pertenencias y se dispuso a salir pero antes de cruzar la puerta recordó algo...
- Lana – grito – ven aquí preciosa. Ven, ven... dame las patitas– la Doberman se acerco a ella moviendo su pequeño rabo, se sentó y le dio las patas de adelante.
- Mañana cuando vuelva a casa voy a venir con un invitado.- La Doberman inclino su cabeza hacia un costado, como si intentara entender lo que su dueña le decía.- Si nena, vas a tener un hermanito o hermanita, todavía no lo sé. Tienes que ser buena con el bebé ¿Escuchaste? – Lana gruño como respuesta.- Pórtate bien. – Nat beso la frente de la Doberman y cerró la puerta.-
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Alba se había levantado temprano aquel día, la noche anterior Lucia había vuelto al departamento que ambas compartían. Queen no se mostro muy contenta cuando vio a lucia volver, había disfrutado esos cuatro días solo con Alba y se había acostumbrado fácilmente a no tener que compartirla con nadie.
Esa noche ambas se quedaron hablando, Lucia tenía muchas ideas en mente, muchos proyectos para ambas, quería que Alba se tomara vacaciones así se podían ir a un tour por países vecinos de España o a donde Alba quisiera ir. Lo único que Alba agradeció fue que Lucia no haya dicho nada sobre el casamiento, si bien estaban por intentarlo de nuevo, Alba sabía muy bien que casarse no era algo que quería hacer en esos momentos, ni el próximo mes y seguramente ni el próximo año.
Alba sabía que debía haber dormido más tiempo, las guardias de 24 horas a veces se hacen muy pesadas, largas e interminables pero por alguna extraña razón esa mañana estaba algo distinta, tenía más ánimos que los que tenia normalmente, supuso que es porque ahora estaba tranquila con Lucia, o solo quizás era eso lo que quería creer.
