De Mi Propiedad

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El fin de semana fueron días de sorpresas, aventuras y traviesos encuentros.
Las clases transcurrían normales, Laura junto a Julieta, los maestros aceptaron que los últimos días del semestre estuvieran juntas, Laura prestaba atención a las complicadas operaciones trigonométricas, Julieta aún pensativa, ella era consciente de que Laura sabía perfectamente lo que ocurrió en el baño, el día anterior con Ángela, y aunque se defendió con pedirle ayuda con el atasco del Jean, Laura no es tan fácil de convencer. El resto del día terminaron la serie y aunque Ángela tuvo que irse por motivos laborales, Julieta sabe que el verdadero motivo de su rojizas mejillas y su tímida sonrisa era ella.

-¿Estás bien?¿Que tanto piensas?- interrumpe Laura en sus pensamientos, Julieta era evidente, sus piernas no dejaban de temblar voluntariamente, y cada vez que su dedo se enredaba en el mechón de su pelo llamaban la atención de Laura.

-No es nada, solo que los ejercicios cada vez los entiendo menos- responde Julieta volviendo la mirada a su libro.

-Esta alreves- Laura acomoda el libro de Julieta y sonríe prestándole atención apoyándose en su mano sobre el escritorio
-bueno, ¿Me dirás qué tienes?-

-Angela, creo que aún la quiero, y tú...- Julieta se detiene dejando en suspenso a Laura, ella sonríe y aprieta el muslo de Julieta, ella se sorprende pero no la detiene, regresando a su estado pensativo.

-¿Yo?¿Que pasa conmigo?- insiste Laura

-no respondiste a mi pregunta...- Julieta recuerda la confesión que le hizo justo antes de su baile, Laura se inquieta.

-No entendí, ya sabes que me pierdo fácil, dime, ¿Cual es tu pregunta?- Laura tenía una memoria olvidadiza, pero también era muy astuta, Julieta inhala profundamente.

-¿Quieres intentar algo conmigo?- confiesa finalmente Julieta, en medio de clases, en medio de una explicación que probablemente le sirva, como puede que no, en su profesión, Laura sonríe.

-No entiendo, ¿Intentar algo?, ¿Intentamos construir una casita o que?- Burla Laura, era típico de ella tomarse todo de broma, Julieta se mantiene seria, cambiando su estilo un torno más seductor.

-¿Serias mia?- el susurro de Julieta llama su atención, tanto como la sutil mordida de sus labios rojizos y sus ojos que disimulaba concentrarse en los ejercicios, creaban un cosquilleo en Laura.

-Por supuesto, no lo dudes, justo aquí te haría mía...- responde Laura siguiendo el mismo juego sensual de Julieta, apoyándose en su pierna para susurrar cerca a su cuello con una sonrisa pícara.
El maestro se da vuelta para analizar la atención de los estudiantes, Laura se veía atenta, Julieta distraída, ida en sus pensamientos, perdida en sus propias aventuras.

-¿Señorita...?- no era necesario que el maestro terminará de pronunciar si nombre, Julieta era considerada la más distraída en el área y el señor Salazar no perdería oportunidad.

-¿Si?- contesta Julieta nerviosa, Laura intenta calmar sus evidentes dudas con caricias en sus piernas, lo cual obviamente no fue lo más opcional, cortando su voz, temblorosa baja la mirada y el maestro aprovecha.

-Segun la anterior explicación, ¿Cual seria el resultado de aquel ejercicio?- Salazar señala una sopa de números en el tablero, símbolos confusos y números complejos que alguna vez estudio en el colegio, pero que ahora no recuerda.
Julieta quita la mano de Laura de sus piernas e intenta resolver el ejercicio, sabiendo que no encontraría un final, Laura nota su preocupación y escribe rápidamente en una esquina de la libreta la solución del ejercicio que él ya había resuelto y puso a prueba a Julieta con tal de hacerla quedar como despistada e inútil.

-bien, un poco distraída, pero ha mejorado, espero que no le estén soplando respuestas- el maestro se dirige a Laura y ella responde un rotundo "no" tan seria que si sus palabras hubieran sido escritas en piedra, se considerarían tan creíbles como la supuesta existencia de un ser supremo del Cielo.

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