Primer encuentro.

485 57 6
                                        

Magnus acomodaba nuevamente su ropa, llevaba un par de minutos en el vehículo de Alexander, pero no podía encontrar una posición cómoda, por lo que se resumía a él tironeando la camisa y la sudadera que llevaba.

—¿Te sientes bien Mags? —Alec se sentó en el asiento del conductor y posando una de sus manos sobre el vientre de ya casi cinco meses de Magnus y la otra sobre su rostro. — No luces cómodo con eso, podemos cambiar la reunión.

—No, bueno si, bueno Garbancito, conseguiste una reunión formal, no quiero incomodarlo, la verdad, además mientras antes hablemos estás cosas, antes saldré de la incertidumbre de que nunca me buscara mi padre.

—Mags...— Alexander acomodó el cinturón del embarazado y luego el propio, la verdad es que no quería que Magnus tuviese presiones, ni nada que en realidad le terminara haciendo algún daño, aunque había terminado por acordar esa reunión, luego de que el obstetra de Magnus confirmar que estaba en buena condición.

El camino se sentía largo y pesado, Magnus sabía que ese día podía llegar ser una de las locuras más grandes de su vida, buscar a su padre había sido una idea que había rondado por su cabeza cuando era solo un niño, había tanto que necesita saber, que quería preguntar, pero todo eso con los años había parecido una locura, algo no real.

Alec tomó la mano de Magnus al bajar del vehículo, ya habían reservado un estacionamiento, al parecer Asmodeus Bane parecía ser alguien cordial con sus visitas.

—Disculpe...— Fue Alexander quien habló al encontrarse de frente con la chica de la recepción.

—Buenos días, ¿Tienen cita? —La chica sonrió.

—Si, mi nombre es Alexander Llghtwood, agendé una cita.

—Tomen asiento. — La joven les indicó un gran sofá. — los anunciaré.

Magnus no podía si quiera abrir la boca, sentía la angustia en su garganta, incluso juraba que su vientre se encontraba contraído, apretado, logrando que su respiración se volviese pesada.

—Mags, amor cálmate, solo debes respirar.

—Si, es que, el va a odiarme, el va a creer que lo busco por el embarazo, no puedo. — Magnus se puso de pie. — No puedo hacerlo Garbancito, no puedo hacerlo, vamos, no quiero verlo.

—Tranquilo Mags. — Alexander se puso de pie, afirmando el cuerpo de su pareja. — podemos irnos, tranquilo, vamos.

Solo habían dado un paso hacía el ascensor, cuando sus pies trastabillaron alejando al cuerpo de Alexander, el moreno cerró los ojos, cuando unas manos firmes lo levantaron.

—Mags, amor, ¿estás bien?

—Debes caminar con cuidado, mira que puede hacerle daño a este pequeño. —Magnus levantó el rostro, encontrándose con un guapo hombre, que le sonreía. — oh. — exclamó.

—Muchas gracias.

—Eres...—La voz del hombre parecía incomoda y su sonrisa se había ido desvaneciendo, o al menos para el moreno, parecía mucho menos alegre que unos segundos antes. — eres idéntico a él.

—¿Riel? —Una ronca voz se escuchó a la distancia, Magnus levantó la mirada, encontrándose con un hombre que lo hizo estremecer.

—Al parecer tienes visitas Deus, se parecen tanto. — El rubio tenía la voz estrangulada, como si fuese a llorar.

—Señor Bane, mi nombre es Alexander, yo, bueno nosotros teníamos una cita con usted, pero mi pareja no se siente bien.

—Pueden tomar asiento en mi oficina, ambos podrán descansar. — El mayor parecía tenso y confundido, no quitaba la mirada del hombre embarazado, por lo que, simplemente les hizo una seña a los otros para que entraran.

Alexander tomó el brazo de Magnus, dirigiéndolo hacia la oficina, se acercó a su oído y susurró. — Mags, podemos marcharnos.

—No. — Magnus miró a la distancia la triste mirada del hombre rubio que minutos antes había detenido su caída, quien se susurraba con el otro hombre, se tomaban de las manos y en un gesto de resignación, simplemente asentía. —Ahora debemos hablar, creo que podríamos hacer más daño ahora si nos marchamos.

Cheque en blancoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora