—El hijo que estamos esperando, no es mi hijo. — Asmodeus no dijo nada, se contuvo esperando que el joven agregase algo más. —Magnus estaba embarazado cuando comenzamos a salir, Magnus me dijo que era mi bebé, pero sé que eso es una mentira.
Asmodeus miraba al joven quien parecía perdido en sus recuerdos, no sabía mucho de la pareja, pero Magnus era su hijo, no quería verlo sufrir, por lo que buscó las palabras correctas, si en realidad Alexander no era el padre de ese niño, si el joven no quería hacerse cargo del bebé y Magnus, el no le cerraría las puertas y sabía que Raziel estaría de acuerdo.
—Por esa razón trajiste a Magnus, no quieres hacerte cargo de un niño que no es tú hijo...
—¿Qué? —Alexander lo miró sorprendido. — No, claro que no, Magnus es mi pareja y ese es mi bebé, aunque no sea biológicamente mi bebé...
—Pero me lo contaste, cuando en realidad pareces no haberlo dicho a nadie...— Asmodeus caminó hasta la sala, siendo seguido por el de ojos claro, quien seguía silencioso.
—No lo he dicho, tampoco se lo diré a nadie, pero Magnus se ve complicado con todo lo que está pasando, sus antojos o las cosas que quiere para el bebé, no me lo dice, no me pide nada, siento que su conciencia está dañando su salud. — Se sentó frente al mayor, para continuar. — llegará el momento en que me dirá la verdad, en que probablemente querrá dejar el departamento, no lo voy a sacar de la casa, lo amo y amo a ese bebé, pero la conciencia de Magnus no le permitirá, necesito que alguien que lo ame y que lo pueda cuidar el tiempo que le tome aceptar que lo amo y que amo a mi hijo desde que supe que existía.
La determinación en la mirada de Alexander logró que el mayor sonriera, no había estado en la vida de Magnus nunca, pero al parece había gente bella que lo amaba.
—Bueno Alexander, quiero estar en la vida de Magnus, pero solo si el me lo permite y te prometo que si algo pasa, que, si ese miedo que tienes se vuelve real, las puertas de mi casa estarán a tu disposición. —El mayor tragó y preguntó algo bastante obvio. — me gustaría saber cómo...
—¿Cómo super que no era mi bebé?
Alexander sintió los movimientos inquietos a su lado, por lo que, encendió la luz de la mesita de noche, notando a Magnus acomodando una camiseta.
—¿Mags?
El moreno detuvo sus movimientos, sin mirar a Alexander, quien ya se había enderezado tratando de alejar la somnolencia de estar despertando a las 4 de la mañana. —¿Qué ocurre?
—Solo tengo un poco de hambre, vuelve a dormir...
Aelxander pensó un segundo en volver a dormir, hasta que notó a Magnus tomar su billetera y llaves. —¿Saldrás?
—Quiero comer pastel de manzana y chocolate, iré a la tienda que está aquí cerca...
—Mags son las 4 de la mañana, no puedes ir solo...— Alexander se levantó y notó entonces como el moreno se quitaba la ropa y volvía a la cama. — Amor...
—Ya no tengo hambre, ven, vuelve a la cama.
Alexander podía ver la angustia en la mirada del moreno, esa que solía notar cuando el moreno tenía ciertas crisis, pero prefirió no decir nada, por lo que volvió a dejar la camiseta y recostarse junto al moreno. — Si tienes hambre, puedo ir, podemos ir juntos si eso te hace sentir mejor...
Pero Magnus no agregó nada, solo se dejó abrazar.
—Pude notar tantas cosas, los antojos, recordé a mi madre embarazada y lo feliz que era al ir de compras para un nuevo hijo, pero con Magnus, todo parece un exceso para él
—Mags, cariño, este fin de semana no tengo tantos proyectos , podemos ir de compra para ver las cosas del bebé.
—Pero si el bebé no necesita mucho Alec, tenemos ropa y...
—Mags, necesitamos una cuna y cosas para que estés cómodo, luego del parto...
—Pero ¿no quieres que duerma con nosotros? — Los ojos de Magnus se anegaron por las lágrimas. —No quiero que esté lejos, es mi bebé...es nuestro bebé...
—Pero en realidad todo pasó cuando empecé a leer uno de los libros para padres que Magnus solía mantener en su mesita de noche.
Alexander notaba como Magnus siempre llevaba ese libro, junto con una pequeña libreta, donde anotaba cada cosa, idea o información que el doctor solía darle.
El menor no solía mirar las cosas de Magnus, pero la curiosidad pudo con él, por lo que levantó la libreta, encontrando en la contraportada una ecografía que simplemente le sacó una sonrisa al joven de ojos claros.
—Hola arandanito. —Alexander recorrió la imagen, donde esa pequeña mancha en una esquina parecía estar, desde que lo habían visto juntos en su primera ecografía, el solía llamarlo de esa manera, pero la sonrisa del menor se congeló. — Esta no es...
Alec conocía la primera ecografía de memoria, la conocía, era la primera vez que veía a su bebé, era eso que se imaginaba jamás tendría, una familia, por lo que se había propuesto conocer a ese niño o niña desde el momento en que supo de su existencia, por lo que había algo que no cuadraba en esa imagen.
Alexander se sentó y analizó la imagen, sin estar realmente claro en que era lo que estaba diferente en su hijo, hasta que miró la fecha en una de las esquinas, cortándole la respiración y sintiendo que algo en su pecho se quebrara y pareciera estar cortando su interior.
Esa ecografía era de dos días antes de su reencuentro con Magnus, una semana antes de que estuviesen juntos, su bebé ya existía, su bebé...no, ese no era su bebé.
Alexander devolvió la imagen a la libreta y respiró pausadamente, recordaba las palabras de su hermano, la voz constante de Jace hablando de que estaba siendo engañado, de que lo estaban utilizando, de que todo el maldito mundo de fantasía que llevaba meses planeando con el moreno, era simplemente su estupidez, que había sido ingenuo, que era un niño tonto creyendo en los milagros, creyendo que por fin algo bueno pasaba en su vida.
El menos se quedó sentado en la cama, hasta que el sonido de la puerta llamó su atención, no tenía claro de que decir, de cómo enfrentar al moreno, se sentía traicionado.
—¿Alexander? —El moreno habló a la distancia, acercándose. —¿Ocurre algo?
—No...nada...
—Pensé en tantas formas, en todo lo que debía decir, pero cuando lo veo, cuando veo su vientre crecer, volverse redondo, cuando mi pequeño arandanito patea, sé que no me importa no haber engendrado a ese niño, es mi hijo y lo amo, por eso, no le he dicho que sé la verdad, por eso no sé lo diré hasta que se sienta seguro de contarme la verdad.
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Cheque en blanco
FanfictionUna relación no podía formarse en base de mentiras, pero cuando la vida de un bebé está involucrada, Magnus le mentiría a quien fuese necesario. Alexander está perdido, ilusionado y enamorado de ese bailarín, quien ahora, simplemente lo convertiría...
