Magnus había abierto los ojos, sintiendo una humedad sobre su cabeza, estaba recostado y cubierto con algo, pero continuaba lo suficientemente mareado como para no comprender que le estaba pasando y donde se encontraba.
—¿Dónde? — Quiso levantarse, pero un mano sobre su pecho lo detuvo, sintiendo su corazón acelerarse al recordar que la última persona que había estado era nada menos que Valentine. —¿Qué me ocurrió?
—Te desmayaste. — Una voz profunda lo trajo de vuelta a la realidad. — No entiendo que haces tan lejos de casa, Alec debe estar como loco, no entiendo como no movilizó a toda la familia para que te encontrara.
Magnus buscaba las palabras correctas al encontrarse con la mirada de Jace, pero solo podía sentir el nudo en su garganta aumentar de tamaño. — Yo...
— Mi suegro parece detestarte, incluso más que a mí, lo que me parece una locura, considerando que ya me detesta lo suficiente para insultarme solo con saber que existo para Clary.
Magnus se sentó, notando solo entonces que se encontraba en lo que supuso sería la sala de empleados de la cafetería y que sobre su pecho, descansaba una pesada chaqueta de cuero, oscura, que obviamente pertenecía al chico frente a sus ojos. — ¿Tu chaqueta?
—Temblabas, supuse que tendrías frío y que eso no le hacía nada bien al bebé, no había mucho que pueda hacer.
—No deberías cuidarme, te estoy quitando a Alexander, no es correcto que me trates bien...— Magnus logró armar una frase sin quebrarse, sin soltar las lágrimas que querían correr de manera caudalosa por sus mejillas.
— Nadie me quitará nunca a Alec, somos hermanos, somos compañeros...
Magnus sintió su pecho apretarse al escuchar las palabras del otro, al entender como el rubio profesaba su amor. — ¿Le dijiste?
—¿Qué te desmayaste tan lejos de casa? ¿En una cafetería? — Jace lo miró, sonriendo de manera burlesca, logrando que la incomodidad creciera en el pecho de Magnus. — Claro, tendríamos a todos los doctores corriendo para acá, esperando que te revisen, además tendrías que olvidarte de tus salidas sin compañía luego de que se lo diga, te pondrá a un miembro de la familia de escolta cada hora del día.
—No podrá hacerlo si ya no vivo con él...— La sonrisa en el rostro de Jace desapareció y una chispa de molestia apareció en sus ojos.
—¿Qué quieres decir? — Se había levantado y había acortado visiblemente la distancia entre ambos parecía un lobo, furioso; era un animal, conteniéndose para atacar, resistiendo la rabia, la molestia que parecía crecer en él.
—Estaba buscando un lugar, un apartamento, para mi y para el bebé, yo sé que molesto, yo sé que hice mal al imponer mi presencia a toda tú familia, incluso a Alexander, pero ahora...
—Ahora le romperás el corazón a mi hermano, ¿piensas pedirle dinero? — Jace estaba hecho una furia. — ¿Cuántos esperas sacar de la familia? No quise creer en los rumores de la universidad, pensé que no debía creer las mierdas de esos estúpidos, pero veo que en realidad no eres mucho mejor de lo que todos dicen, eres un simple arribista.
—Cállate...— Magnus se levantó, pero un nuevo mareo casi lo lleva al suelo si no fuera por el brazo del rubio, quien rápidamente había acortado la distancia entre ambos. — Yo no quiero irme, no quiero dejarlo, pero no quiero estar en medio, no quiero, no quiero que sufras, le quieres y yo...— Magnus no soportó más y dejó las lágrimas escapar de sus ojos, junto con los sollozos que se dejaron escuchar.
—Claro que le quiero, es mi hermano...— Pero no fue hasta que Jace armó el rompecabezas de forma correcta que comprendió cuales eran las ideas de Magnus, cual era el tipo de cariño que creía ambos chicos se tenían. — Ahora entiendo, es por eso por lo que Alec dice que estás extraño, te llevaré al departamento y me escucharás...
Magnus no pudo decir mucho, Jace lo había tomado sobre sobre sus brazos, cual damisela en peligro y lo había subido a su auto.
Fue un camino silencioso, Magnus había enviado un mensaje a los lugares que había quedado de confirmar, indicándoles que se encontraba indispuesto y que le sería imposible ir a visitar los posibles hogares para alquilar.
Alec los estaba esperando, los saludo, pero sin muchas palabras, hasta que Jace comenzó. — Alec, antes de que comiences una nueva pelea contra mí, te diré que efectivamente tengo algo que ver con el extraño comportamiento de tú "pareja", pero, no es algo que yo dijese, más bien, es algo que el interpretó.
Alec lo miró confundido y luego miró a Magnus. — No entiendo Jace, deja los juegos y dime, ¿qué le dijiste a Magnus para que se comportara de esa forma? ¿Para que quisiese con tanta desesperación alejarme de mi hijo? — Magnus bajó la cabeza, nuevamente el nudo en su garganta había aparecido, no entendía bien lo que había pasado, pensaba que había sido lo suficientemente discreto con Alexander, pero al parecer no era suficiente.
—Bueno, lo que ocurre es que hace unos días, cuando me quedé con Magnus, hablamos de la relación y el cariño que te tengo, resulta que mis palabras, hicieron que tú novio pensara que yo estoy enamorado de ti...
El silencio se volvió profundo y tenso, logrando que Alexander solo pudiese girar la cabeza de Jace a Magnus y en reversa, tratando de procesar todo lo que le estaban diciendo. — ¿Quieres decir?
—Magnus me estaba dejando el camino libre para estar contigo, presumiendo que tengo sentimientos de otra índole por ti, cosa que ahora voy a aclarar, para que tú dejes de culparme por todo lo que pasa en su relación y para que él señor con las hormonas alborotadas deje de sacar conclusiones apresuradas sobre la posible relación que tenemos. — Jace sentó y continuó. — Alec es mi vida, mi otra mitad, sin él, sin mi familia, mis hermanos y mis padres, yo sería alguien completamente diferente a lo que soy, les debo mucho, a todos, por eso, los defenderé con mi vida y por eso, cuando veía que le podías hacer daño, me ponía a la defensiva, no quería verlo sufrir.
Jace se tomó un respiro, miró a Magnus para continuar. — lo amo, eso es cierto, pero no es como te lo estás imaginando, no de manera romántica, para mí, Alec será siempre el mejor hermano mayor, mi compañero, es alguien con quien estoy conectado de una forma que no se puede explicar, pero soy 100% heterosexual y llevo meses tras de Clary.
Magnus levantó la vista y por primera vez, pudo ver en el rostro de Jace una pequeña sonrisa. — Eso quiere decir...
—Quiere decir que debes hablar las cosas y no buscar solucionar cosas que no comprendes por decisión propia...— Jace tomó su chaqueta con ademan de marcharse. — Bueno, ahora iré por mi chica, para llevarla a la cita que tuve que retrasar por mi familia.
—¿Eso quiere decir que me aceptas?
—Puede que no esté de acuerdo de como están haciendo su historia. — Jace miró a Alec, quien permanecía silencioso, pero sonriendo, para luego agregar. —pero mi hermano es feliz... además, el barrio en que está la cafetería es horrible y si estabas viendo un apartamento, no quiero saber como deben crecer los niños en esos lugares, mi sobrino debe y merece lo mejor y eso incluye que su madre esté sano y salvo, no pasando penurias, innecesarias. — Sonrió. — Llamen si necesiten algo...
Luego de que Jace se marchara, Magnus se encontraba perdido, mirando a lo lejos por las ventanas del hogar que compartía con el de ojos azules. — ¿Magnus? ¿Realmente te marcharías' ¿Realmente criarías a un niño solo?
Magnus se giró, quería decir tantas cosas, tenía tanto que preguntar, tanto que confesar, quería decirle la verdad al moreno, disculparse y que lo perdonara, que pudiese cobijarse en esos brazos, en ese ancho pecho, que las últimas noches le había servido de almohada, pero solo con abrir la boca, las palabras escaparon de su control. — ¿Quién es Lydia?
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Cheque en blanco
FanfictieUna relación no podía formarse en base de mentiras, pero cuando la vida de un bebé está involucrada, Magnus le mentiría a quien fuese necesario. Alexander está perdido, ilusionado y enamorado de ese bailarín, quien ahora, simplemente lo convertiría...
