Samantha

2.9K 189 9
                                        

Flavio miraba las fotos que le había enviado Samantha la noche anterior de su desahogo, no sabía cuándo era un buen momento para leerlo. Se preguntaba si ella habría leído lo que él había escrito... supuso que no ya que no le había dicho nada, pero... ¿qué podía decir? Ya lo sabía todo y las cosas no iban a cambiar.

También se preguntaba si había hecho bien en dejar un tiempo para sanar todo, en su cabeza sonaba razonable... ya que no estaba preparado para tener otra relación con Samantha, no si las heridas aún estaban presentes. Simplemente no puedes volver a algo si eso te sigue doliendo y es que Samantha le hacía bien, muy bien, pero a la vez aún le dolía todo lo que había pasado, no por ella, sino por el mismo y sabía que a Samantha le pasaba igual... quizás, de los dos, ella fuese la que más se tenía que perdonar a si misma, solo así podían recuperar aquello que tenían de la mejor forma.

Se encontraba en la cocina tomando una taza de café y mirando twitter, la gente estaba especulando acerca de ellos, hablaban de ella en su concierto, de su nueva canción y se preguntaban si iba para ella y otros simplemente lo afirmaban... un millón de teorías se podía a leer en esos días en esa red social. Decidió cerrarla y no seguir leyendo más de la cuenta, ya que podían meterse en su cabeza y hacerle más mal que bien.

Bebió un poco de café y abrió su galería para mirar las fotos de lo que Samantha había escrito. Leerlo era como leer una parte de ella, eran sus sentimientos y lo que sintió cuando la noticia de su historia saltó a la luz... recordaba lo mal que estaba, como la ansiedad se apoderaba de ella y la frustración que sintió al saber que no podía hacer nada.

Si tuviera que describir acerca de cómo se sentía con todo esto, diría que se sentía seguro, seguro de sí mismo y de lo que sentía, seguro de que las cosas iban a calmarse y todo volvería a su lugar... pero él no siempre había sido así. Lo aprendió con el tiempo por el bien de su salud mental. Aprendió que no tenía que darle tantas vueltas a las cosas que no podía controlar, que en la vida simplemente estamos de paso y cada cosa que hacemos es un aprendizaje... y aprendió. Aprendió a pensar en él, en lo que a él le hacía bien.

Cuando su relación con Samantha se terminó, pensaba que no había más allá de eso y dejó de hablar de ella, ni siquiera se atrevía a escuchar su música hasta tiempo después. Pensó que lo había superado, así que podía escuchar sus canciones, simplemente porque, aunque no estuvieran juntos, el seguía sintiendo admiración por ella y se alegraba que le fuera bien.

Con el tiempo aceptó que ella ya no estaba y comenzó a salir con algunas chicas, pero ninguna era ella. Lo intentó, intentó ser capaz de tener interés en otra persona, pero nadie lograba captar su interés más de una noche o como mucho dos... no quería crearle falsas esperanzas a nadie y se aseguraba que así fuera... alguna que otra chica había intentado llamar su atención a pesar que él había dejado claro sus intenciones, pero por muy mal que si sintiese dejaba de contestar, en el fondo lo iban agradecer, porque merecían a otra persona... el solo quería vivir su vida y centrarse en su carrera sin pensar en tener una relación con nadie. Con el tiempo aceptó que no estaba preparado para tener una relación y dejó de preocuparse por el hecho de no nadie lograra captar su atención.

Entonces apareció Samantha de nuevo... y todos esos sentimientos volvieron a resurgir, no quería que fuese así. Él tenía su vida estabilizada, una carrera, era feliz, aunque no tuviera una relación amorosa, no la necesitaba... pero ella volvió y desestabilizó todo. Volvió a caer en ella como ella en él. En un principio pensó en que sería buena idea conectar volver a conectar con ella, pensaba que el tiempo había curado todo y que podrían ser amigos, aunque ella no lo ponía fácil... luego aceptó que seguía enamorado de ella y ambos empezaron a jugar... ya era tarde, no podía pararlo, necesitaba de ella, necesitaba pasar con ella todo el tiempo que le fuera posible y así hacía, aunque esto le dañaba porque no era real.

Remo a tu favorHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora