Sin control

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Samantha se encontraba sentada esperando que Roberto terminase de hablar con cuya persona no recordaba su nombre. Llevaba alrededor de diez minutos esperando para hablar acerca de la entrevista. Por alguna razón, estaba enfadado, no entendía por qué, todo había salido bien desde su punto de vista. El resto de entrevista fueron del mismo estilo, pero más centradas en la música. En las redes sociales seguían hablando de la canción, de la química de ambos y de lo bien que empastaban sus voces juntas. Además, de que muchos afirmaban que estaban juntos solo por cómo se miraban, el gran misterio para sus fans, pero la realidad era que ellos todavía se estaban encontrando.

Después de esperar otros diez minutos, mientras leía twitter y otras redes sociales, apareció Roberto con cara de pocos amigos. ¿Qué le pasaba? Cerró la puerta y se sentó en su silla de cuero. Sacó unos papeles y los puso delante de la mesa

-       Buenos días, Samantha, siento haberte hecho esperar, pero tenía que solucionar algo urgente – se disculpó acomodándose en la silla. Samantha no contestó, solo lo miró e hizo un gesto con la mano de que no pasaba nada, pero sí que pasaba. No estaba entendiendo la situación y mucho menos que la hubiese hecho esperar tanto tiempo para encima regañarle por una entrevista. -  Voy a ser lo más breve posible porque por tu cara puedo deducir que no quieres estar aquí

-       No es que no quiera estar aquí, es que no sé qué te parece mal de las entrevistas, no entiendo que hago aquí si lo único que vas hacer es decir todo lo que hago mal – dijo cruzándose de brazos – nadie quiere estar en un sitio donde le van a criticar por algo que no tiene ni pies ni cabeza

-       Lo que no tiene ni pies ni cabeza es que des una entrevista sin hablar antes conmigo y sin hacer caso a los consejos que te han dicho – Samantha frunció el ceño sin entender bien a lo que se estaba refiriendo. Había seguido los consejos, no había dado que hablar, había salido bien, ¿qué es lo que quería?

-       He contestado bien, no entiendo cuál es el problema - Roberto la miró y no dijo nada, se limitó a mirar los papeles que tenía en la mano y los puso frente a ella - ¿Qué es esto? No entiendo

-       Mira, Samantha, voy a ser sincero contigo. Siempre te he ayudado en tu carrera, he confiado en ti, pero no me gusta la actitud que has tenido los últimos meses. Tienes un contrato y te niegas a cumplirlo, por eso, sintiéndolo mucho, hemos decidido que ya no formes parte de nuestro equipo. Si quieres hacer lo que te da la gana, hazlo, pero no conmigo

Samantha lo miró y se quedó completamente en shock. Sus miedos ahora eran más reales que nunca, se habían hecho realidad y no podía hacer nada para evitarlo. Roberto no iba a entrar en razón, no confiaba en ella y no le daba ningún tipo de argumento sólido que sostuviera lo que decía. Era más fácil decir que ya no les interesaba que dar una explicación porque realmente no lo había. Ella siempre había sido ella misma, natural, no había cambiado lo más mínimo, salvo en su relación con Flavio, pero eso no le impedía hacer nada. 

Miró al hombre frente a ella, podía jurar que el tono de su piel era blanco porque sentía que la tensión le estaba bajando cada segundo que pasaba allí sentada. ¿Cómo había sido tan imbécil de confiar en él? Ella había tenido razón todo este tiempo, sus sospechas eran reales, Roberto estaba pensando en prescindir de ella por ende ya no tenía discográfica con la que sacar su próximo disco. Todas esas canciones compuestas ahora posiblemente no fuesen a ver la luz ya que le habían cerrado la puerta en su cara.

-       No estoy entendiendo nada – se animó a decir intentando que su voz no se quebrara al hablar – Pensé que todo estaba bien, siempre hice mi trabajé duro y pensaba que eso era lo que importaba...

-       No es acerca de tu trabajo, Samantha – dijo Roberto con un tono de superioridad – es tu actitud. Desde que te propuse la colaboración con Flavio tu actitud ha ido de mal en peor. Primero no querías hacerla, luego te negaste a mi propuesta de marketing que hubiera sido un gran acierto, tampoco quisiste hacerme caso con las entrevistas, no podemos tener a alguien que no acepta que hay ciertas normas que tiene que cumplir

Remo a tu favorHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora