Las apariencias engañan

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-Vaya, estás muy activa esta mañana.- Dijo Mello mirándome de brazos cruzados.

Me había levantado temprano para seguir limpiando la casa y algunos muebles que se encontraban previamente en ella.

Miré a Mello de reojo y asentí para después continuar con lo que estaba haciendo.

-¿Sigues molesta por lo de ayer?- Preguntó después de un largo rato de silencio. Me quedé callada y continué quitando el polvo.- Oye, lo siento...solo quería saber lo que pensabas de mí...- Continué callada y escuché un suspiro de cansancio.- No te dije el por qué porque no me gusta demasiado...no me gusta...hablar de mí...de lo que pienso, de lo que hago y dar explicaciones, no me gusta.

-No tienes que disculparte solo porque Matt te haya echado la bronca, no lo hagas si es por obligación no me interesa escuchar mentiras de un cerdo como tú.- Dije con frialdad, dejé de limpiar y me di la vuelta, me topé con una mirada de superioridad.- Lo que pensé la primera vez que te vi fue que podrías ser un cerdo, un violador o quien sabe...un asesino...da igual, me diste mala impresión y solo quería que me separaran de tu celda, eso es lo que pensé de ti, ¿contento?- Dije arqueando una ceja.

Mello sonrió poco a poco y se apoyó en la pared, asintió lentamente sin apartar el azul de sus ojos de los míos.

-¿Tan difícil era decírmelo?

-Me da igual si lo era o no, lo he hecho así que ahora dejame en paz y no me mires ni me mires si quiera.- Y dicho eso caminé hacia las escaleras pero antes de pisar el primer escalón Mello me agarró del brazo y me giró hacia él, su sonrisa burlona no desaparecía de su rostro...me entraban ganas de borrarsela con un puñetazo.

-Sueltame pervertido.- Intenté zafarme de su agarre pero Mello me empujó hacia la pared y me acorraló.

-¿Pervertido? ¿Crees que estoy interesado en una culo gordo como tú?- Preguntó mirándome de arriba abajo.

Fruncí el ceño y apreté los puños.

Tenía que controlarme, no tener miedo ni cabrearme.

Suspiré y miré al suelo esperando a que se aburriera de estar parado delante de mí como un idiota.

Pasaron unos largos segundos, alcé la mirada hacia él impaciente por que se fuera pero...ahí seguía, con la misma expresión de diversión que tanto odiaba.

-¿Vas a estar mucho rato así?- Pregunté de mala gana.

-¿Es qué le molesta a la princesita?- Preguntó ladenado la cabeza y acercando su rostro un poco mas hacia el mío.

Sostenía mi mirada de odio con sus azulados ojos que tenían un brillo un tanto indescriptible en ellos. Poco a poco ladeé la cabeza confusa, veía algo diferente y raro en él...pero...¿qué era?

-¡Eh, parejita!- Mello y yo miramos rápidamente a Matt que arrastraba un colchón.- Solo hay dos colchones...James no tiene más y no va ha hacer nada por conseguir más, no quiere llamar la atención.

-¿Solo dos?- Mello se separó fe mí y cogió el colchón que llevaba Matt con facilidad.- Ya veremos quien duerme con quien, lo malo es que son algo pequeños para dos personas.

Nick entró en la sala llevando otro colchón y sin dirigirnos la mirada lo subió a su cuarto.

Fruncí el ceño y miré a Matt.

-¿Nos ha traído comida?- Pregunté.

-Sí, tenemos mucha comida, suficiente para unos meses, aún así James intentará visitarnos.

Encadenados (FINALIZADO)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora