La verdadera historia

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Abrí los ojos, me había quedado dormida en el sofá, no había dormido desde hace días así que era normal que hubiera caído totalmente bajo el poder de un sofá.

-Hola princesa.- Escuché decir a Mihael, alcé mis ojos hacia los de él, estaba apoyado en el respaldo del sofá mirándome con una dulce sonrisa, comenzó a acariciar mi trasero ya que estaba tumbada boca abajo y se encorvó un poco más para darle un pequeño apretón que hizo que diera un pequeño respingo.

-Sueltame pervertido...- Dije a la vez que escondía mi rostro entre los cojines.

-Si en el fondo te gusta que te toque.- Bajó lentamente hasta mi entrepierna e hizo presión en ese pequeño punto, ahora di un respingo aún mayor, le miré con los ojos abiertos de par en par y noté mi cara arder.

-Mihael por favor.- Aparté su mano de mí y este rió.

-Soy un hombre y tengo mis necesidades, ¿por qué no me las sacias?

-Porque sigo enfadada contigo.- Dije con el ceño fruncido.- Hasta que no me cuentes la verdad no haré caso de tus caprichos.

Mihael resopló para dar la vuelta por el sofá, apartó mis pies y se sentó en el hueco que quedaba en el sofá ya que seguía tumbada, giré un poco para mirarle.

-¿Me lo vas a contar entonces?

-Sí, te lo voy a contar absolutamente todo - Sonrió e hizo un gesto para que me acercara.

Apoyé mis manos sobre el sofá y me alcé quedando sentada a su lado mirándole con atención.

-Cuentame.

Mihael suspiró y asintió.

-Verás...

-Ah estabais aquí, ¿quereis una chocolatina?

Por primera vez en la vida le lancé una mirada asesina a Matt, este tragó saliva y sonrió con nerviosismo, noté una pequeña risa proveniente de Mihael pero le ignoré y continué observando a Matt.

-Q-quizás en otro momento.- Salió casi corriendo del salón.

-Vaya, para ser una princesita tienes tu genio ee.

Miré de la misma forma a Mihael y le di un pequeño golpe en la cabeza.

-¡Auch!- Se quejó a la vez que se encodi un poco de hombros.- Eso ha dolido...- Frunció el ceño.

-Mihael...por favor, sueltalo de una vez.- Dije desesperada.

Mihael quitó las manos de su cabeza y acarició mi mejilla, asintió y después se alejó un poco de mí.

-Lo que te dije de mi madre si que es verdad...se le subieron las riquezas y el poder a la cabeza pero...tenía miedo de que supieras que...nunca he sido más que nadie, osea...yo...verás...

-Mihael tranquilizate y explicate mejor.- Dije más firme y con menos dulzura que las demás veces en las que escuché sus mentiras.

Mihael me miró como si fuera un perro que fuera a recibir una riña, después miró al suelo.

Nunca le había visto tan...¿aterrado? ¿era eso?

-¿Sabes quien es L?- Alzó las cejas.

-L...- Mi mente comenzó a divagar y caí, años atrás hubo un caso, el caso Kira, y L retó a Kira en televisión.- Sí, del caso Kira.

-Tiene sucesores, yo soy uno de ellos.

Mis ojos se abrieron de par en par al escuchar sus palabras.

Encadenados (FINALIZADO)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora