No eres como pensaba

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Después de pasar una mañana pastelosa nos dirigimos al coche para ir a la casa de la playa donde seguramente estarían mi hermana y mi madre.

Me encontraba apoyada con la ventanilla bajada y con los ojos cerrados, me gusta mucho sentir el aire cuando voy en coche, sentí algo en mi rodilla, abrí mis ojos en dirección hacia ella y ahí vi la mano de Mello que me acariciaba con lentitud, le miré, en su rostro se dibujaba una dulce sonrisa y sus hermosos ojos azules no se apartaban de la carretera, me encanta mirarle, no me puedo creer que hasta hace nada pensara que era un cerdo...no es tan malo como pensaba.

-Me miras mucho...¿tan guapo soy?- Dijo con diversión, seguro que me había estado observando de reojo de vez en cuando.

-No, te miro mucho porque sigo sin entender como puedes ser tan horrendo.- Dije mostrando una sonrisa socarrona.

Mello soltó una pequeña risa y negó con la cabeza.

-Pues yo hago un esfuerzo muy grande por no centrarme en tu hermoso rostro en este momento.- Mis mejillas comenzaron a arder y posé mi mirada en mis manos.

-Cursi...- Solté en un suspiro.

-Lindura.- Vi en su rostro una pequeña sonrisa.

-No intentes hipnotizarme con tus palabras.- Reí y le señalé de forma acusadora.

-Oh, con que te hipnotizan mis palabras.- Posó sus ojos en mí durante un momento lo que provocó un estremecimiento por todo mi cuerpo, pero fue tan suave que ni siquiera Mello se percató de él.

Mello soltó una pequeña risa y volvió su atención a la carretera, vi como su ceño poco a poco se fruncía.

-Una chica...- Dijo Mello mirando al frente.

Centré mi atención hacia la carretera y a lo lejos se veía el cuerpo de un chica postrado en la carretera, parecía una niña pequeña. Mello frenó antes de llegar del todo a ella y ambos nos miramos.

Yo sin pensarlo dos veces abrí la puerta del coche y me bajé yendo en dirección hacia aquella niña.

-Melody espera...- Escuché decir a Mello, pero le ignoré.

Le escuché bajarse del coche e ir corriendo tras de mí.

Ya llegué hacia donde estaba la niña, la giré, aún respiraba, aparté mechones de pelo de su cara y vi como tenia su ceño fruncido y como temblaba.

-Mello tenemos que ayudarla.- Le dije a la vez que levantaba a la niña.

Mello la miró y después suspiró.

-No creo que debamos...no es nuestro problema...mejor dejemosla no quiero meterme en más lios.

Miré a Mello con sorpresa.

¿Cómo podía decir eso de aquella pobre niña?

-Pues quizás tú no pero yo la pienso llevar al coche.- Y sin decir nada más la llevé hacia el coche.

-Pero...Melody...la niña tendrá una madre, y si nos acusan de secuestro o...

-No nos pueden acusar de algo que no hemos hecho, cuando la niña despierte la llevaremos a su casa.- Dije mientras la tumbaba en el asiento de atrás.- Me sentaré con ella, ahora deja de quejarte y llevanos a la siguiente ciudad.- Le dije a Mello seria.

Este apretó los puños, resopló y sin decir nada más montó y prosiguió

Me pareció muy raro que nos encontráramos a una pobre niña tirada en la carretera como si de un perro se tratase.

Encadenados (FINALIZADO)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora