Viajar al pasado no estaba en sus planes. ¿Quién podía imaginarse que Corea del Sur, Japón y China iban a conectarse místicamente a través de sus antiguos e históricos bosques?
Si Cheng, Do Young, Tae Yong, Mark, Ren Jun y Jung Woo les será difícil...
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-Lo he estado observando y siguiendo por varios días. Y no encontré en élninguna anormalidad. ¿Estás seguro de ello?
-Young Ho, nunca me he equivocado. La belleza de su rostro es una buena distracción para desviar, así como lo está haciendo contigo. ¿O vas a negarme acaso que él te agrada?
Tae Il fue acorralado contra la pared. La mano derecha del otro se apoyaba sobre la superficie dura balanceando su cuerpo hacia delante gracias a unos pies inquietos. Sin embargo, Young Ho tocó la pierna del Onmyôji por debajo de la yukata para luego devorar sus labios en un casto beso.
-Si es así entonces Tae Il, él y todos los que son como tú, deberían pasar por el fuego.
-Tú te has convertido en mi fuego por el cual me autodestruyo.
-Entonces Tae Il, déjame consumirte por completo -sonrío provocador.
-Lo siento, pero si eso ocurre mis dones irán desapareciendo y yo debo mantenerme fuerte. Prontamente la llegada de una nueva guerra comenzará y debo estar preparado para ello.
-¿Mi señor lo sabe?
-Claro que lo sabe -mintió- Jae Hyun se ha preparado durante muchos años para esto. Solo confiemos.
Tae Il observó como Ten se acercaba al Emperador Jung con sus canastas, su hermano menor y dos individuos más.
Sacó debajo de una de sus anchas mangas un pequeño artefacto plateado y reflejó sobre él aquel muchacho de baja estatura, cabello corto y oscuro que hacía resaltar la palidez de su piel.
Las sospechas de Tae Il, no sólo tomaron veracidad; sino que también pudo descubrir qué clase de brujo era Ten.
Uno descendiente de Tsukuyomi, al igual que él. Sus ojos violetas que solo se podían ver a través de aquel espejo, confirmaron este hecho. Y en cuanto aquellos dos que acompañaba al par se hermanos, Tae Il no logró ver ninguna anomalía. Solo una encarecedora aura de protección que alguien con suficiente poder podría formar a través de conjuros muy antiguos y peligrosos.
-¿Qué estás haciendo?
-Ah, Yuta -resopló para luego mirarlo a los ojos. Su relación no era muy buena. Sin embargo, no le respondió a la intriga y el otro también lo ignoró para luego seguir dedicándole atención a la comunidad.
"Heredero de la luna, estás acabado"
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