Viajar al pasado no estaba en sus planes. ¿Quién podía imaginarse que Corea del Sur, Japón y China iban a conectarse místicamente a través de sus antiguos e históricos bosques?
Si Cheng, Do Young, Tae Yong, Mark, Ren Jun y Jung Woo les será difícil...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
—¡No, esperen! —alertó Jung Woo— no podemos irnos sin el pequeño Chenle. Fue terrible nuestra idea de hacer que intercambiara los roles con Ji Sung.
—Él estará bien, lo conozco suficiente para saber que podrá soportarlo y sé que se meterá perfectamente en el personaje de Heika Ji Sung, quien ahora es mi prioridad.
—No, Jae Min. Algo peor sucederá cuando aquel loco se entere que nuestro Chenle no es hijo del hombre guapo. Sin ofender Ji Sung —levantó su mano en retaguardia.
—Mi prioridad ahora es Heika Ji Sung —volvió a repetir—, no podemos volver al templo.
—Esperen, esperen por favor —pidió el de sangre real—no quiero que nadie salga herido por mi; y menos Chenle. Creo que Jung Woo tiene razón, si aquel hombre mal nacido se entera que no tiene al hijo del emperador no dudará en matarlo. Tenemos que volver al templo Jae Min —rogó.
—¡Oigan, Yuk Hei no es malo! —defendió el rubio— Solo le falta ordenar algunos patitos en su cabeza, pero no lo matará al chico. Además Jung Woo —se dirigió a su amigo— qué tanto importa toda esta gente que no está dispuesta en lo más mínimo ayudarnos a volver a casa. Y justamente eso es lo que necesitamos ¡Volver a casa!— Ren Jun levantó su voz con cierta frustración.
—Junnie, ¿por qué eres así? Yo no sé si quiero volver. Aquí me siento bien y, ¡he hecho amigos! Cosa que no sucede en la escuela, ni en mis clases de baile, y hasta mis padres me ignoran terriblemente. ¿Sabes cuándo fue la última vez que me llamaron? ¡Hace como un mes!
—¿Estás escuchándote? No necesitas tener amigos para ser feliz, además aquí se bañan una vez al mes, no existe el internet, ni los celulares, tampoco hay un inodoro decente para cagar. ¡Es horrible! Y por favor no se ofendan, pero yo quiero volver al mundo real, ¡mi mundo real!
—Vaya, aquí empezamos otra vez —bufó Ji Sung revoloteando los ojos.
—Bueno, ya deberían parar ¿no? —Jae Min propuso antes que Jung Woo contestara lo dicho por el bajito— Me llevaré a Heika Ji Sung, ustedes dos —señaló de mala gana— hagan lo que quieran.
—Volveré por Chenle, y no me importa quién me ayude. ¡Lo haré! ¿Okay?
—Bien Jung Woo, espero que tengas éxito. Podría ayudarte, pero la orden de Yuta fue clara y precisa. Él no volverá aún y el hijo del Emperador Jung necesita estar a salvo.
—¿Tu hermano? Yuta no fue preciso con nosotros, solo se marchó—. Jung Woo recordó ese momento:
—Señores, él está aquí. Ha llegado... —interrumpió un samurái.
—¿Quién ha llegado guerrero? —interrogó Yuta.
—Emperatriz, dice ser él y... todos nosotros los hemos visto. Se parece demasiado a él.