Hollow y Orquídea entraron tomados de la mano al gran salón de baile y por supuesto, su presencia no pasó desapercibida para nadie. En cuanto el primer par de ojos se posó en ellos, una cortina de murmullos se levantó entre los asistentes. No era solo la servidumbre del castillo la que hablaba del romance entre el caballero y la mantis. La historia había traspasado los muros del palacio y numerosas revistas, desde las más prestigiosas hasta aquellas de dudosa calidad, le habían dedicado al menos un artículo a la pareja del año. Pero el hecho de que el caballero no hubiera hecho ninguna declaración formal hacía que no pudieran dar la historia como cierta, aunque eso no era necesariamente algo malo, la gente amaba hacer teorías y llenar los huecos con imaginación.
Y ahora para aumentar el morbo y los chismes, Hollow se presentaba con la mantis de los rumores como su compañera en lugar de con alguna de las caballeros del palacio, como había hecho en ocasiones anteriores. El lugar estaba que ardía y todos morían de ganas por saber más ¿Quién era esta misteriosa dama que había escapado de la tribu? ¿Había un romance prohibido? ¿Ella lo había seducido? ¿No les preocupaba la diferencia de edad?
Afortunadamente Orquídea era ajena a todos los chismes que corrían sobre ella, como no era muy aficionada a la lectura ni siquiera había ojeado alguna vez el periódico que sagradamente llegaba al palacio cada mañana, si se enteraba de algo era por algún comentario de Big que le gustaba contarle las novedades del reino. Pero el rey se encargaba de filtrar la información que le proveía, asegurándose de omitir cualquier cosa que pudiera molestarla ¿Era aquello algo malo? A ojos de Big no realmente, nadie le prohibía leer el diario, si deseaba enterarse de algo por ella misma podía hacerlo.
La falta de conocimiento de la mantis sobre las historias que corrían sobre ella hicieron que malinterpretara la situación en la que se encontraba. Estaba convencida de que todas las miradas y cuchicheos que habían a su alrededor eran de la gente que estaba evaluando sus modales, por lo que se esforzó el doble por mantener la etiqueta, en verdad deseaba poder pelear contra el rey y si fallaba en aquella fiesta perdería su oportunidad.
Su prueba de fuego llegó cuando una pareja de grillos se acercó a saludar. Orquídea hizo una reverencia perfecta y saludó con las palabras exactas que le habían instruido. Explicó que era una mantis con ansias de explorar el mundo y que abandonó su tribu para satisfacer su curiosidad, pero por cosas del destino terminó en un aprieto del que Hollow la salvó y ahora ambos estaban cultivando una sana amistad. Esta historia que en parte podía ser considerada verdad, la había montado Ogrim, con instrucciones precisas de no dejar escapar más detalles, por supuesto la Lord estuvo de acuerdo, no quería revelar su estatus ni hacer nada que la dejara en vergüenza a ella o a su tribu.
La pareja de grillos se retiró encantada con los modales de la mantis y con una historia que aunque era algo sosa, ya se encargarían de adornar y convertir en un relato digno de ser contado.
Durante la siguiente media hora se la pasaron caminando por el salón saludando a un montón de gente que Orquídea no conocía y que Hollow no recordaba, para desgracia de la mantis, la mayoría de las preguntas iban dirigidas a ella, tanto por ser la novedad de la fiesta, como por la falta de habla del caballero, pero finalmente aquella horda de metiches elegantes llegó a su fin y Orquídea agotada se acercó a la mesa a comer algunos bocadillos.
—Por fin acabamos con todo esto —dijo dándole algunos mordiscos a su canapé—. Esto está muy bueno. —De pronto notó que alguien se acercaba hacia ellos—. Hollow, si alguien más viene a preguntarme sobre la historia de cómo nos conocimos te juro que voy por mi lanza y lo desafío a un duelo.
"¿Lo desafiarías a un duelo?" Escribió preocupado en su pizarra.
—Claro. La verdad preferiría rebanarle la cabeza sin preguntar, pero estamos en una fiesta y hay que ser educados.
ESTÁS LEYENDO
Jamás
FanfictionLas mantis son fuertes, frías, despiadadas y por sobre todo, jamás se enamoran. Así es como debe ser una mantis, en especial un mantis Lord. Solo la perdición le espera a aquellos que osan romper las reglas, esto Orquídea lo sabe muy bien, por eso o...
