Las tres mantis Lords se encontraban de pie en la sala del trono, las tres agotadas y con las marcas de una feroz batalla que habían librado recientemente, frente a ellas estaba su oponente, su hermano, el cuarto Lord. En el borde de este improvisado campo de batalla, reposaba el cadáver de una joven mantis, la hija del macho que insolentemente había alzado sus garras contra sus hermanas.
—¡Higo ya basta! ¡No puedes vencernos a las tres! —Le gritó Lavanda furiosa—. Además tú sabes las reglas ¡Está prohibido relacionarse con extranjeros! Ella infringió un tabú, debía enfrentar las consecuencias.
—¡No me voy a detener! ¡Quiero justicia! ¡Ustedes mataron a mi hija! ¡A su propia sobrina! Era la única cría de mi nidada que había sobrevivido, la única que me quedó ¡Y ahora ni a ella la tengo!
—Deja de ser tan sentimental ¡Deberías estar feliz de que tuviera un final honorable! Ya nunca más se revolcará con esa extranjera —Como siempre Lirio era la más despiadada en sus aseveraciones—. Además, siempre puedes tener más crías.
—Ya basta Lirio, cada cría es un ser único e irremplazable, no digas cosas tan insensibles —La regañó Lavanda.
—Pfff, como sea.
—Hermano, ya es suficiente, reglas son reglas —Orquídea trató de calmar el ambiente con una actitud más conciliadora—. Las mismas que nos han regido desde hace muchas generaciones, tú mismo tuviste que hacerlas valer contra otras mantis que se atrevieron a quebrarlas ¿Por qué sería distinto con tu hija?
—Yo... Yo... Quizás todo esto está mal, quizás si pudiéramos pensar distinto, ver otros puntos de vista, considerar más opciones...
—¡Blasfemia! —Chilló Lirio.
—¡Esto es inaceptable Higo! El dolor de tu pérdida te está volviendo loco ¡Abandona esos sentimentalismos tontos y vuelve a ser la mantis orgullosa y fuerte de siempre! Mira todas las estupideces que estás cometiendo, te alzas en armas contra nosotras, cuestionas nuestra forma de vida ¡Qué rayos te pasa!
—¡Ya estoy cansado! Estoy cansado de todas estas reglas estúpidas, de esta vida rígida, de no poder llorar cuando lo necesito, de no poder decirle a alguien cuánto lo quiero, de realizar entrenamientos brutales a las crías ¡De no poder honrar a mi hija con una tumba digna! ¡Quiero destruir el sistema! Y no soy el único... Muchas otras mantis de este lugar piensan como yo, pero callan por temor —De pronto, algo extraño comenzó a aparecer en los ojos de Higo, una tenue luz anaranjada que nadie fue capaz de notar—, Por eso quiero derrotarlas ¡Quiero aplastarlas para ascender al poder y regir de la forma que considero correcto!
—¡Un debilucho como tú nunca podría! —Lo retó Lirio—. Te falta más poder para vencernos.
—Más poder, más poder, más poder... Sí... Necesito poder... Todo el que pueda... Por que si no... Mi sueño no será realidad, no podré... No será posible... Necesito más poder... Más, más ¡Más!
La determinación de Higo por obtener poder a cualquier precio, sumado al dolor por la pérdida de su hija y el resentimiento contra sus hermanas causaron la abertura en su mente a través de la cual la diosa polilla fue capaz de corromperlo, en realidad la infección había comenzado a penetrar desde hacía mucho, pero fue en ese momento que esta finalmente pudo avanzar y tomar control de él.
Los signos de la enfermedad se hicieron tan evidentes que ya fue imposible ignorarlo, sus ojos tomaron el característico brillo anaranjado de la diosa, y su cuerpo comenzó a crecer volviéndose más robusto y poderoso. Sus hermanas lo miraron con una mezcla de asco y espanto.
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Jamás
FanfictionLas mantis son fuertes, frías, despiadadas y por sobre todo, jamás se enamoran. Así es como debe ser una mantis, en especial un mantis Lord. Solo la perdición le espera a aquellos que osan romper las reglas, esto Orquídea lo sabe muy bien, por eso o...
