Capitulo 9

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Era de noche, la lluvia caía con fuerza y los relámpagos retumbaban en el cielo, cada trueno era más fuerte y aterrador que el anterior. Podían decir lo que quisieran, que era infantil o estúpido pero a Donghae realmente le aterraban los truenos. Se escuchaban como si fuesen los tambores que anunciaban el mismísimo Apocalipsis.

No es que algo malo o espantoso hubiese sucedido en unos días como esos, simplemente desde su niñez le parecieron aterradores. A su hermano le gustaban, e incluso a su cuñada también, ella y Donghwa tenían la manía de tomar fotografías y grabar esos horrendos estruendos.

Era una actividad a la que lo habían invitado en varias ocasiones y él se negó, prefería acurrucarse bajo las mantas en la cama de sus padres, últimamente solo con su madre y en una ocasión muy particular entre su hermano y su cuñada, fue incómodo pero no tuvo tanto miedo.

No lo soporto mas, eran casi las dos de la mañana pero no le importo, se puso de pie y salió de la habitación, camino por el pasillo. Había una ventana al final de este, era enorme y cada que el cielo sonaba fuerte, la luz blanca aparecía e iluminaba el pasillo de forma tenebrosa. Apresuró el paso hasta la puerta de Hyukjae, tocó con fuerza mientras se pegaba a la madera.

—¡Hyukjae!- Llama Donghae en un hilo de voz, le tiembla el labio y le dan escalofríos, está a punto de empezar a llorar de miedo cuando la puerta se abre. Se abalanza sobre el cuerpo tibio de su prometido y lo abraza con fuerza enterrando su rostro en el pecho de éste.

—Donghae. ¿Que sucede?- Pregunta el otro aún algo adormilado.

—¿Puedo dormir contigo? Los truenos...- Justo en ese momento se escucha el sonido ensordecedor en el cielo dándole escalofríos al más joven.

—Claro, pasa...- El alfa cierra la puerta y camina hasta la cama con el pelinegro aferrado a su cuerpo. Cuando llegan lo recuesta con cuidado en la cama y lo cubre con las sábanas, aún adormilado el mayor rodea la cama y se mete a las cobijas del otro lado.

Estira su mano y acaricia la mejilla de su prometido, ve esos ojos castaños cristalizados y a punto del llanto, los labios apretados y temblorosos. ¿Cómo podía lucir tan hermoso? Se acerca a él y lo envuelve en un abrazo, Donghae nuevamente se aferra a él, siente el olor dulce del omega inundar sus fosas nasales.

Recorre la mano por la espalda del chico y empieza a tararear una canción. La misma que su hermana Sora le cantaba cuando creía que había un monstruo en su armario pero solo era un suéter feo que no dejaba que las puertas se cerraran. La respiración de Donghae se volvió más lenta, su agarre se suavizó y el olor dulce lo hipnotizó. El pequeño ya estaba dormido, Hyukjae estaba tan cómodo así, con el omega en sus brazos que solo cerró los ojos y se quedó dormido.

•••••

Donghae despertó cuando escuchó que lo llamaban por su nombre, abrió los ojos y se removió un poco dándose cuenta donde estaba. La lluvia aún se escuchaba con fuerza pero no había truenos que le pusieran la piel chinita. Se dio cuenta que estaba en los brazos de Hyukjae, inhaló el aroma que el otro desprendía y disfrutó del momento hasta que volvió a oír que lo llamaban por su nombre, era casi un susurro se removió un poco y levantó la vista.

Los ojos de Hyukjae estaban cerrados, respiraba tranquilamente creyó que estaba alucinando hasta que vio los gruesos y carnosos labios moverse y pronunciar su nombre en un susurro. Donghae estuvo realmente confundido por unos cuantos segundos, después cayó en cuenta que estaba soñando con él y luego reaccionó sobre el tipo de sueño.

Una sonrisa descarada apareció en los labios delgados, ambos estaban cubiertos con las sábanas y la colcha, así que el pelinegro llevó una de sus manos por el abdomen del alfa, deslizándola hasta dar con su miembro semi erecto.

Retiró la mano de la entrepierna del otro y la llevó hasta su cintura, colándola bajo la camiseta y acariciando la suave piel. Lo empujó con cuidado hasta que quedó boca arriba, se sentó sobre su regazo y apoyó sus antebrazos en las almohadas a lado de la cabeza del alfa. Comenzó a mover la cadera, sintiendo el miembro crecer bajo sus glúteos, se inclinó y besó los gruesos labios.

Unos momentos después un par de ojos negros lo veían con el deseo brillante, las manos del hombre fueron a sus muslos y los apretaron con fuerza. Se besaron con necesidad, ambos comenzaron a jadear. El pelinegro se irguió sin dejar de frotarse, una de las manos de Hyukjae fue a su cadera para empujarlo con más fuerza y la otra bajo su camiseta de pecesitos. Dos de los dedos capturaron sus pezones comenzando a jugar con ellos.

—Eso de llegar virgen al matrimonio no creo que sea muy probable.- Dice el alfa en un gruñido, le da una nalgada y deja la mano ahí, en sus glúteos apretando y empujando con fuerza.

—Mi traje será completamente blanco, ningún color extra se le agregará.- Dice Donghae entre jadeos.

Ambos se besan nuevamente, caen de lado en la cama, Hyukjae mete una de sus manos en los pantalones del omega, dentro de la ropa interior y comienza a masturbarlo, el pelinegro hace lo mismo. Se tocan, se besan, se frotan entre gemidos y gruñidos hasta que llegan al orgasmo, hasta que se corren en las manos ajenas.

Ambos sacan las manos de los pantalones del otro, Hyukjae se incorpora lo suficiente para quitarse la camiseta de las pijamas y limpiar el semen de los dedos del menor, retirando de una vez el qué hay en los suyos. La tira a un lado y se acerca al omega, pone una mano en su cadera y se inclina para besarle la frente, la nariz y los labios.

—¿Cómo será tu traje blanco?- Cuestiona el pelinegro sonriendo.

—Será un pantalón de seda anudado a la mitad de mis espinillas, y una camiseta de la misma tela bordad con copia de nieve, si tú quieres llevar traje, está bien pero estaremos descalzos en el mar mientras ofician la boda.- Explica el pelinegro con un brillo en los ojos castaños y una sonrisa en los rosados labios.

—Quieres copos de nieve mientras estas de pie en el mar de la playa ¿No es incongruente?- Cuestiona el alfa mientras acaricia la mejilla con el dorso de la mano.

—Se ve bonito y ya. Además llevaré una corona de flores con un velo largo con pequeñas piedras de cristal colgando de éste y mi ramo de rosas con un moño de tela.- Dice Donghae sin titubear.

—No sería buena idea que yo llevara algo a juego.- Sugiere el alfa.

—Tal vez, pero no quiero que sea muy llamativo. Yo seré el centro de atención, todos deben verme a mi cuando camine por el pasto verde y los pétalos de rosas blancas, igual de puras y perfectas como mi castidad.- Explica con detalle.

—Pero como caminaras por el pasto y los pétalos si se oficiara en el mar, además casto, casto, lo que se dice casto...pues no eres.

Donghae le da un manotazo en el hombro a Hyukjae. Este último ríe mientras el otro tiene un puchero en los labios que desaparece en cuanto los dedos del alfa tocan sus costados. Ese día Hyukjae descubre que Donghae es muy quisquilloso y que ama esa risa fuerte y escandalosa.

Dulce y Descarado [Omegaverse]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora