Capitulo 4

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Tom observó como Celine se llevaba a los labios la copa y para su sorpresa, le pareció verla sonreír. Compartió una mirada con Dave, quién lo siguió con una media sonrisa. El rubio caminó entre la gente, abriéndose paso, a veces con dificultad y otras no tanto. Las personas a su alrededor, ya estaban tomándose la fiesta en serio. Últimamente acudía al Busted, en lugar del bar del club. Podía sentirse más libre y relajado y dejar de escuchar música clásica. Un gusto que a veces se podía tornar tan aburrido.

Dave a su lado, de vez en cuando alzaba la mano para saludar a conocidos.

—Buenas noches. —Dijo Thomas de pie ante la mesa donde estaba Celine con sus amigas.

—Buenas noches. —Contestaron al unísono.

—Hola Celine —Saludó Dave, algo que la castaña jamás se habría esperado del moreno, que era uno de los mejores amigos de Thomas. Véase también, compinche y hasta guardaespaldas.

—¿Qué tal?

—Todo bien. —Respondió él mientras saludaba con un beso en la mejilla a Erin.

—¿Podemos sentarnos? —Preguntó Thomas.

—Adelante. —Contestó Deena sin siquiera mirar a la castaña.

Celine sonrío condescendiente reprimiendo las ganas de ahorcar a Deena, mientras que Thomas, les pedía a los ocupantes de la mesa cercana una silla que sobraba y se acomodaba junto a Celine. Dave y Erin comenzaron a charlar al instante. Deena se fumaba el resto de su cigarrillo mientras que revisaba su celular, aparentemente, muy concentrada, lo cual la dejaba obligada a entablar conversación con el rubio.

—Fue muy amable de tu parte enviarnos los martinnis. —Dijo la castaña, para eso tuvo que acercarse a él, pues la música estaba un poco más alta. Sintió su aliento tibio, además, pudo oler una vez más el mismo perfume de aquella noche en que tropezaron en los juzgados

—Y... ¿Cómo estás?

Celine se quedó pensando un momento...  Para empezar no sabía porque tenía que pensarse esa respuesta. ¿Qué podía decirle? "Ah, yo... pues vine aquí esperando divertirme, pero ¿qué crees? Que ahora estoy sentada contigo sintiéndome completamente fuera de lugar". Era demasiado, así que lo mejor era dar la respuesta políticamente correcta.

—¿Qué tal te ha ido? —Preguntó nuevamente el rubio, ésta vez mirándola fijamente.

—Bien. Con bastante trabajo, ya sabes... —Respondió ella y aprovechó para tomar otro sorbo esperando que el alcohol le hiciera efecto pronto y la pusiera parlanchina— ¿Y tú?

—Por el estilo.

Celine se sintió nerviosa, estaba ahí, en un club de moda, sentada con Thomas Lynch y Dave Sizamore, aquellos con los que alguna vez llegó a tener un intercambio de palabras, unas no muy agradables. No pudo evitar sonreír. Y sonrío aún más, pensando en que tal vez, todos aquellos que los vieran, pensarían que eran pareja. ¡Era bastante cómico! Se sorprendió de las vueltas que daba la vida... una vez más.

—Voy a pedir un whiskey ¿quieren otro martínni? —Preguntó el rubio y se puso de pie.

—Si claro. —Ella tomó su bolso y el rubio enseguida le tomó la mano libre que le quedaba.

—No te preocupes, yo invito.

—Muchas gracias, Thomas. —Contestó ella sonrojada. Retiró su mano sintiéndose muy incómoda.

Por el contrario él, parecía muy tranquilo con la situación. Como aquel día en que tropezaron. Como si fueran buenos amigos y nada malo hubiera pasado entre ellos.

Amor en manos enemigas.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora