7. Parte II

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Erick's POV

Al día siguiente la Camila salió de la clínica con una receta extensa de vitaminas y probióticos que yo pagué sin pensarlo. Habíamos estado hablando y al principio le dije que los niños no seguirían con ella pero después hablamos bien, yo estaba enojado obviamente pero no sacaría nada con alejarlos de ella porque los niños no se acostumbrarían y yo no puedo estar siempre con ellos así que no sería una opción.

Me dio muchas opciones y se comprometió a no hacerlo nunca más, confío en ella como en nadie y sé que ella nunca haría nada malo contra los niños, al contrario, nadie los cuidaría como ella así que hicimos un trato; la señora Gladys estaría con ella en Turín y los fines de semana ella tiene que estar en Florencia para que yo vea a los niños, también los días en que yo tenga partido.

—No entiendo nada—Negó el Luis—¿cómo que una sobredosis?, ella ni siquiera fuma.

—Fue una sobredosis de pastillas para el dolor que le recomendó una doctora, pero se supone que se las dio para la depresión—Me miró y arrugó la frente.

—¿Depresión?, ¿que depresión?.

—Lucho, fue mi culpa—Me tumbé en el sillón mientras me tapaba la cara con las manos—todo esto es mi culpa.

—¿Tu culpa?—Se sentó a mi lado y guardó silencio unos minutos—no me digas que...

—Lo volví a hacer—Su cara de asombro y luego de rabia lo dijo todo—la engañé...

—No puede ser—Estaba impactado. Su boca semiabierta y sus ojos saltones no se movían de mi.

—Me arrepiento tanto.

—¿En serio?—Sonrió burlón—ahora si que las cagaste. Mira hueón, la otra vez te la dejaron pasar porque eran solteros pero ahora tienen hijos, ¿como no te da hueá hacerles eso?, ¿que crees que pensarán los niños de su papá?.

—Están chiquititos todavía...

—Más vergüenza debería darte. Yo te quiero como un hermano, pero ahora ni yo te perdono hueón—Agarró su teléfono y las llaves de su celular—no cuentes conmigo para nada, si te gustó hacer esa hueá ahora tú ves como lo arreglas...si es que puedes.

Sin decir más se fue de la casa.

—Erick, ¿todo bien?—Preguntó Germán cuando me vio errar mi octavo penal consecutivo.

—Sí, ósea no sé que pasa, tal vez tengo que practicar más—Me encogí de hombros.

—Es el octavo que fallas y tú no fallas ni uno, tampoco has acertado ningún tiro libre—Movió su cabeza hacía un lado—¿porqué estás tan distraído?.

—Cosas mías—Corté—no te preocupes que para mañana no fallaré nada.

—Erick, ¿podemos hablar?—El míster llegó a mi lado y Germán nos dejó solos—¿cuántos has fallado?.

—Algunos...no es nada grave, mejor que pase aquí que en el partido—Traté de sonar lo más convencido posible.

—Mira Erick, tu rendimiento ha sido bastante bajo después de esa lesión, incluso antes—Suspiró—es mejor que te quedes en la banca.

—¿Qué?, no es necesario—Negó con la cabeza—míster, por favor.

—El puesto te lo debes ganar, y yo no puedo dártelo tan fácil después de  la baja de tu rendimiento. Tus compañeros, esta vez, se lo merecen más que tú.

—Pero yo...

—Ya está dicho, por tu parte te aconsejo que mejores pronto. Has sido una inversión grande y hasta el momento no has demostrado ni la mitad del jugador que eras en el Bologna.

Over Again I y II. [TERMINADA]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora