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Austin sonrió con calidez cuando vio a Saskia, se habían abrazado e incluso ambos lloraron, pero aún así, Saskia tenia una preferencia que —aunque intentase —, no podía alejarse de Cole. Estaba sentada a su lado como una garrapata, al cual se aferraba a su brazo con ambas manos.

Sally e Isaac estaban sentados en su regazo, apoyando sus cabeza sobre su torso con los ojos cerrados. Se habían quedado dormidos.

Anna y Nathan estaban a su derecha, mientras que Blair estaba junto a Andy, Karteen y Hunter frente a ellos.

—¡No puedo creerlo! —Murmuró Saskia, mirando su alrededor. —¡Todo está tan cambiado!

—Y eso que te falta conocer más. Abrí mi propio aquelarre.

—¿Eres líder? —Los ojos se le llenaron de admiración.

—¡Sí! De los defectuosos. Karteen me ayudó muchísimo en abrirlo, entrenamos a los desastrosos para enseñarles a dominar su magia y convertirlos en los mejores, una vez que aprenden Blair los acepta en su aquelarre. Somos como dos aquelarre vinculados.

—Ojalá hubiese un aquelarre para caóticos cuando nosotros llegamos. —Bromeó.—¡Oye, puedes ser mi líder!

—Yo soy tu líder. —Interrumpió Blair.

—A lo mejor ella no debería ni siquiera tener líderes. —Austin puso los ojos en blanco.

—¿Ustedes no son parte del aquelarre? —Saskia preguntó confusa. —Mis recuerdos son confusos.

—Estamos en contra de los aquelarres. —Confesó Anna en un encogimiento de hombros.

—¿Por qué? ¡Blair es de confianza!

Él no pudo evitar sonreír de lado.

—Malas experiencias. —Resumió.

Karteen —quién suponía que la noticia de que ella había matado a Xainne sería muy fuerte—, se acomodó en su lugar queriendo cambiar el rumbo de la conversación.

—¿Qué has hecho todos estos años, Saskia?

—Estuve estudiando, me gradué. Soy psicóloga y psicopedaloga. ¡Tuve hijos! No fueron deseados debo de admitir, pero de igual forma no me arrepiento. Son mellizos, como nosotros Cole.

—El destino es sorprendente. —Asintió él con la cabeza. —Ejem... Sabes que ellos son...

—¿Brujos? Lo supuse. Tienen cosas raras. —Les acarició el cabello, eran dulces cuando dormían. —Hablan por miradas y al mismo tiempo.

Sonríe recordando las millones de veces que se asustaba al escucharlos, sin embargo, el dolor de cabeza creció haciéndola estremecer. Intentar forzarse a entender sus visiones le causaba dolor, los recuerdos debían acomodarse bien.

Blair, del otro lado, imitió el mismo gemido de dolor sosteniendo su cabeza con una mano. Saskis lo miró confusa.

—Tengo un lazo contigo. —Murmuró Blair cuando sintió su mirada sobre él. —El dolor que sientas yo también lo sentiré. Se disminuye dividiéndose en dos.

—Pero es injusto. Te lastimaré.

—He soportado dolores peores, Saskia.

Parpadeo confusa. ¿Dolores peores? ¿Físicos o emociones?

—Creo que será mejor que acueste a los niños en... ¡Jack! ¡Mierda, debo llamarlo!

Todos intercambiaron una mirada de confusión y horror entre ellos mientras busca el teléfono en su gabardina.

Selcouth [LIBRO I Y II] Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora