Saskia siempre se considero de esas personas alegres.
De hecho, todo el mundo la consideró de tal manera.
Ella irradiaba positivismo, y quien no lo notara realmente sería un estúpido.
Y quizá, le alegraba tanto a las personas, que lograba tener algunos permisos que aunque no quisiera abusar terminaba haciéndolos...
Como ahora.
—Por favor niños, que la directora haya permitido que estén conmigo mientras trabajo es muy bueno de su parte. Así que llegarán y le dirán que están agradecidos.
No hizo falta que amenazara con su comportamiento, tenía la suerte de tener mellizos bastante tranquilos.
No jugaban con extraños, no hablaban con otros niños, no compartían sus juguetes con alguien más allá que ellos, no le agradaba hacer amigos y preferían pasar horas en una ronda jugando entre ellos dos que estar haciendo un lío por allí.
Cosa que a Saskia le generaba nostalgia y no entendía muy bien el porqué. Cada vez que los veía tan unidos se sentía feliz pero oprimida al mismo tiempo, como si quisiera también tener una relación así con alguien, dado que su relación con Jack era muy buena, pero quería esa relación con alguien más.
«¿Por qué tuve que ser hija única?» Pensaba.
—Siiiiií mamá. —Sally jugaba con su balón de fútbol en sus manos. —¿Pero nos prestas tu teléfono?
—Claro. ¿Han traído los auriculares?
—Sipí. —Esta vez contestó Isaac.
Saskia estacionó frente al edificio.
Trabajaba como psicopedaloga en el instituto de niños de Louisville, era privado y todos irradiaban ser adinerados, incluso apostaba que cualquier candelabro era más valioso que su vida en sí.
Su trabajo como psicopedaloga no era difícil, analizaba y estudiaba el comportamiento de los niños en el aprendizaje y maduración, cosa que le fascinaba.
Al bajar del coche, vio como Sally se desabrochaba el cinturón de seguridad a su hermanito quien nunca podía desabrocharlo, era como si él y el pobre cinturón fuesen enemigos mortales. Al salir del coche fueron automáticamente hacia ella, y se tomaron de sus manos.
Saskia saludó a todo el personal de limpieza cuando llegó. Los niños siguieron sus pasos. Cuando llegaron a la salón principal, la directora los recibió con una gran sonrisa, estaban decorando todo el salón con globos de colores y banderines.
—¡Saskia! —Exclamó alegre. —¡Pero que hermosos niños!
—Gracias por dejarnos quedar con nuestra madre, señora directora. —Dijeron al mismo tiempo.
Saskia le había explicado por llamada que Jack tenía trabajo durante la tarde y su niñera había renunciado dado que iba a viajar a Australia, no obstante, la noticia le pilló por sorpresa siendo como consecuencia que tengan que acompañarla a ella al trabajo.
Jack se había ofrecido a llevárselos, pero el trabajo de él era en una oficina gris y aburrida, Saskia prefirió que la acompañen a ella que el lugar era más alegre como para niños de su edad.
La directora Cagfe se llevó una mano a su corazón, encantada.
—¡Que encantadores son! Pueden acompañar a su madre cuando deseen. —Les sonríe y luego alza la cabeza hacia Saskia. —¿Todo bien cielo? Has llegado una hora antes que el inicio de la fiesta.
—Leí que necesitaban ayuda, así que vine a por ello.
—Ay, tu corazón es tan grande... —Le sonríe con ternura. —Todo está yendo bien, pero necesito ayuda con los globos y banderines, son muchos y hay que colgar todos.
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Selcouth [LIBRO I Y II]
FantasiBlair Van Ewen es el líder del aquelarre más importante, el excelente brujo al cual su aquelarre permite únicamente a los brujos más poderosos. La familia Hewitt se conoce por haber sido uno de los brujos más importantes mundialmente, tanto por habe...
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