Tuve que colgar disimuladamente y respecto a lo que Tannat dijo,la verdad,no supe que responder.
-¿asustada?-me pregunto justo antes de estacionarse frente a la casa.
-aterrada-respondí y puse el celular en modo avión-¿crees que sea buena idea? Es decir...
Desde luego que un gesto como ese,de parte de Tannat,tenia una connotación muy sería. Además era un claro pasó más en la relación y no me disgustaba. Sólo,como bien expuse,me asustaba. Tannat era un hombre con hijos ya adultos,el menor tenía mi edad,lo que podía hacer pensar a que él no tenía que rendirle cuentas a nadie. Algo correcto. Pero los hijos siempre piden cuentas a sus padres, cuando estos quieren o intentan rehacer sus vidas. Por lo que yo, estaba segura de que no verían bien su relación conmigo.El propio Tannat me lo había advertido tiempo atrás.
Su mano sobre la mía me saco de mis pensamientos. Lo mire y sonreí para disimular,pero no logre ocultar lo que pasaba por mi cabeza.
-es normal temer al rechazo-me dijo-pero yo,no estoy en los años en que se busca complacer a los otros. No necesito,no necesitamos, su aprobación para estar juntos. Lo que haré será un simple formalismo. Sino temes a caminar de mi mano por la calle, como lo has demostrado,menos tienes que temer a lo que mis hijos piensen.
Tannat tenía razón. No me quitó los miedos,pero me dió ánimos. Nos despedimos y baje del vehículo,pero entonces me dijo que pasaría por mi,al día siguiente,para llevarme al trabajo. Con Héctor por ahí,era mejor tomar precauciones.
Una vez estuve en mi habitación, active el cel para llamar a Merus, mas no me respondió el teléfono y eso era algo inusual. Él siempre respondía. Después de una media hora recibí un mensaje de su parte,en el que me decía que estaba afuera y que necesitaba hablar conmigo de forma urgente. Mi hermano no estaba en la casa,pero era Merus así que no temí o sospeche nada. Recuerdo que salí a la calle y al cruzar la puerta sentí un impacto en mi cabeza. Luego todo se oscureció.
Abrí los ojos un momento. Ví que estaba acostada en un hospital. También ví a Tannat y Merus, hablaban hasta que el mayor le dió una bofetada al otro. Escuche ese impacto doloroso y veloz, luego cerré los ojos. Era incapaz de mantenerlos abiertos. Cuando desperté del todo,lo hice de forma muy lenta. Lo primero que sentí, fue un dolor en mi cabeza,después en mi mano derecha. La levanté un poco y ví que ahora estaba vendada. Dos de mis dedos estaban amoratados. No recordaba nada de lo que había pasado,pero por boca de mi hermano me enteré de todo.
A Merus le robaron el celular esa mañana y por medio de el,Héctor me contactó. Claro que conseguir aquello lo hizo con un ayuda de un cómplice, que además sirvió de distracción para Merus. Lo que paso cuando salí fue simple,
Héctor me atacó y rompió dos dedos de la mano, hubiera sido peor sino es porque una pareja que pasaba por ahí, me ayudó. Héctor estaba prófugo y yo en el hospital sin saber cómo sentirme al respecto. Por un lado sentía una enorme irá y por otro lado una enorme sensación de estar indefensa. Quería llorar, pero en lugar de eso grite con todas mis fuerzas,arrastrando algo podrido en mis entrañas hasta mi garganta. Hace mucho no gritaba así.
En los libros rara vez encontramos la dolorosa realidad en un reflejo honesto. De ser toda esta historia una novela,seguramente Tannat hubiera aparecido para defenderme,pero no. La vida no es así. Las cosas malas pasan y quienes amamos no siempre están allí para protegernos. Lo importante es que estén ahí, cuando los necesites y ver entrar a Tannat, mientras yo gritaba de indignación,era lo que requería en ese momento. Detrás de él,estaba mi hermano y un par de amigos,pero yo sólo lo ví a él. No tenía que ser mi héroe,como en los libros,bastaba con que estuviera ahí y fue entonces que lo supe casi como una epifanía.
Se sentó en el borde de la cama y me abrazo fuerte,como lo necesitaba para lograr contener toda esa rabia que tenía por dentro y que buscaba salir por todas partes. Mis dedos en su espalda los sintió como las garras de un halcón,que se aferraba al borde de un precipicio para no caer de caer por el cansancio. Así me lo describió tiempo después.
Por encima de su hombro, pude ver a Merus que nos veía con una calma paciente. En ese momento lo entendió. Su postura;todo en él me lo dijo. Llegó tarde supongo.
Me quedé quieta entre sus brazos hasta que me dormí. No recuerdo que dijese algo,sólo se quedó conmigo todo ese tiempo.
Mucho tiempo después supe que una vez me dormí,hizo un par de llamadas. Uno de sus hijos trabajaba de fiscal y este,tenia un contacto en la policía. Cuantos hilos movió esa noche para que encontrarán a Héctor,nunca me lo reveló y ni siquiera me lo mencionó. Al rufián ese lo atraparon unos días después. Claro que todo favor se debe pagar y los que él pidió los tuvo que devolver de una forma,algo inusual y que me afectó,pero eso es algo que no viene al caso contar ahora.
La herida en mi cabeza no era grave,pero me tocó quedarme en el hospital esa noche y guardar reposo el resto de la semana. Una en que sólo ví a Tannat dos veces, pero me llamaba a diario para saber cómo estaba y si podría o no ir a la comida que preparó para el sábado. No tenía porque no ir. Ese miércoles ya estaba bien,pero no salí hasta el sábado y sólo para comprar algo bonito para el sábado.
Me decidí por un vestido hasta la rodilla,de un color violeta muy suave y un abrigo ligero hasta la rodilla también. Nunca he sido de atuendos muy elaborados. Si de mi dependiera viviría en pijama. Unas medias oscuras y un zapato de tacón pequeño,no buscaba verme muy alta. Sólo quería dar una buena impresión para no dejar mal a Tannat,ante su familia. Aunque no sabía que decir respecto a mis heridas. La verdad era un tema muy delicado,pues no sólo involucraba a su padre, sino también al menor de sus hermanos y eso podía ser un gran punto en mi contra. Por supuesto yo no pensaba en llegar a ser amiga de nadie,pero si a tener una relación cordial con los hijos de Tannat.
Pensando en eso es que me pregunte cómo sería una vida con él,pero sobretodo si realmente yo estaba dispuesta a tenerla. El amor no es suficiente para garantizar nada y habían muchas cosas a considerar,antes de embarcarse en algo más grande. Yo me estaba admitiendo que me había enamorado de él. Al principio me gusto,desde luego,luego surgió el cariño y ahora me descubría enamorada, un tanto embobada también.
Al volver a casa,me dormí temprano para comenzar a arreglarme a primera hora, pues Tannat dijo que pasaría por mi a las diez.Me pasé la mañana preguntándome si debía maquillarme o no. Por lo general sólo uso una máscara de pestañas y un tenue lápiz labial. Este último es para prevenir partituras de labios,a los que soy propensa en esa época del año. Al fin opté por lo mismo de siempre. Ponía el glucómetro en mi bolso cuando,mi celular timbró,aunque ví el auto estacionado fuera de la casa. Baje con prisa y me golpeé la mano con el borde de la escalera,por lo que al subir al vehículo,tenia unas lágrimas saliendo de mis ojos.
-¿te encuentras bien?-me pregunto Tannat.
-si,sólo tuve un pequeño accidente-le confesé mientras me ponía el cinturón,pero con esos dos dedos inmóviles,me resulto un poco complicado.
-deja que yo lo haga -me dijo al inclinarse hacía mí-Listo. Por cierto es un lindo vestido,pero el perfume me gusta más-agrego hablando entre mi cuello y mí oído.
-gracias-le dije algo nerviosa por el cosquilleo que me causó su aliento.
Partimos rumbo a su casa y en el trayecto,me hablo un poco de sus hijos. Al llegar y bajar del vehículo,observe que habían arreglado el jardín para comer ahí. A lo lejos pude a ver a una docena de personas muy bien vestidas. Parecía una fiesta de gala como una boda o algo por el estilo.
-sujeta mi brazo-me dijo al pararse junto a mí y lo sujete.
Respire hondo y avance.
