dieseiete

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Merus me sonrió y saludo levantando su mano,aquel gesto gentil me saco de la contienda visual,que sostenía con ese sujeto,algo que para el menor de los hijos de Tannat,no pasó inadvertido. Lo ví mirar de reojo al tipo de 1.80 con ojos de gato asesino que era mi antiguo novio,mas no hizo comentarios y tomando por el brazo a su hermano,un tipo alto de melena, fue hacia el mesón.

-cálmate,no estas sola-me dijo Luz y agregó algo más,algo que no escuché.

Volví a sentarme,pero ya no estaba de ánimos de seguir allí. Mis amigas,obviamente,lo notaron por lo que pidieron la cuenta y dejamos ese lugar.

Se que su forma de ayudarme fue fingir que nada pasó en ese café, pero mi mente quedó sujeta a ese evento y tras caminar unas cuadras me aparte de ellas,con una excusa pobre. Quería volver a casa lo más pronto posible y para esto me fui en busca de un taxi,pero termine caminando por la avenida a paso rápido,hasta que alguien me detuvo sujetandome por el brazo. Por poco le doy en la cabeza con mi bolso sino es porque él,bloqueo el golpe tomándome por la muñeca.

-suéltame-le dije y mi voz adquirió un tono glaciar.

Fue mi error. Al separarme de mis amigas y buscar un taxi, volví hacia el café por la acera de enfrente. La verdad es que no habían muchas opciones de transporte en esa zona,pero pude tomar una mejor opción.

-¡suéltame,Hector!-exclamé y está vez,tire de mi brazo para liberarme.

-ha pasado tiempo-dijo al soltarme y ese temblor en su cuerpo me dió un escalofrío.

Me miraba sin saber que decir o hacer. Interceptarme fue sólo un impulso,de eso estaba segura y por eso mismo me sentía como un ratón entre las patas de un gato. Sus ojos estaban fijos en mi, examinandome en ese odioso juicio silencioso que para mi no era un secreto. La forma en que arrugaba la nariz me gritaba que estaba en desaprobación de algo en mí.

-sales mucho con tus amigas, según veo-comento.

-eso no es asunto tuyo-le contesté con calma.

-no,supongo que es cosa de tu nuevo novio-señalo con un tono apático-digo,no creo que hayas estado sola todo este tiempo. Yo, en cambio,si lo he estado. Es que nunca dejé de pensar en tí.

-pues has desperdiciado tú tiempo-le dije y me dispuse a seguir mi camino,pero él me lo impidió adelantadose unos pasos.

-¿podemos hablar?

-no,no tenemos de que y ahora tengo prisa -le dije,intentando pasar por su costado.

-claro que hay de que hablar, a menos que tú tengas un...

Se interrumpió al oír mi nombre y miro detrás de mí,por encima de mi hombro. Yo voltee y me encontré con Merus junto a su hermano.

- te estaba buscando ¿quieres que te lleve a casa?-me pregunto afable,pero sin quitarle los ojos de encima a Héctor.

No lo dudé y acepté la oferta.  Mientras caminabamos por la acera me presento a su hermano, Mojito para quien yo fui una amiga de Merus. No sé si eso fue una buena o una mala idea,mas en ese momento sólo me importaba alejarme de allí. Ni siquiera mire atrás,aunque imagino que el rostro de Héctor no era el mejor. Merus si me ofreció llevarme a casa,pero ni tiempo le di de hablar después de rechazar su oferta,me despedí y tome un taxi dejandolo de una forma un tanto descortés.

Al llegar a casa,mi hermano no estaba y eso fue un golpe de suerte,necesitaba estar sola para despejar la cabeza,aun que mi cabeza no está nunca silente. Las ideas,en mi surgen,como un enjambre de abejas que nunca se calla,pero que fabrica buena miel. Otra chica hubiera llamado a sus amigas para contarle cómo se sentía,yo acudí al lápiz y al papel. Así conté a estos amigos inanimados,una historia muy particular que sirvió para darme cuenta de un par de cosas,
respecto a Héctor y a mí.

Poco antes de dormirme recibí una llamada de Tannat,en la que me dijo que estaría ocupado los siguientes días,pues tenía que corregir una novela y al parecer le daría bastante que hacer,
sonaba incluso un poco molesto. Poco después de terminar nuestra charla,el celular volvió a sonar y yo,pensando que era él,respondí sin mirar llevándome una sorpresa al oír la voz del otro lado del auricular (por suerte no dije algo embarazoso).

El motivo de su llamada fue lo que pasó esa tarde. No hizo muchas preguntas,pero llego a deducir un panorama muy acertado.

-no es mí intención inmiscuirme, sólo quería saber si estabas bien- me dijo cuando yo me quedé en silencio.

-si,estoy bien,gracias por preocuparte-le conteste casi en un susurro.

-bueno no quiero importunarte más,ya es tarde y tienes que descansar. Sólo una cosa,creo que no deberías mantener esto en secreto. Tú entiendes.

Me quedé en silencio tanto rato que lo obligue a llamarme para que obtuviera mi atención. Es que no había caído en cuenta que dadas las circunstancias tendría que contarle a Tannat,muchas cosas. El problema es que no sabía si estaba bien hacerlo o no, pues para mi esa relación era un "a ver que pasa" y yo no tenía más expectativas,pero ¿y qué expectativa tenía Tannat en esto?

-lo tendré en cuenta-le dije al fin.

-buenas noches,duerme bien Belén-me dijo antes de colgar y sono un tanto peculiar aquella despedida.

Esa semana fue particularmente pesada. No sólo por la descarga emocional que desató Héctor,
sino también por lo que pasó en la escuela. En mi clase había una chica llamada Paola que cantaba muy bien,pero lo más importante es que tenía un registro vocal muy escaso. Muchas mujeres pueden cantar, pero poseer el contralto,es algo que menos del 5% de la población femenina puede jactarse. Sin embargo,su singularidad era motivo de mofa para un grupo de sus compañeras. No sé si fue a raíz de mis exaltadas emociones o producto del indignante trato que le daban a Paola,pero la defendí de las agresiones y eso me costó la enemistad con aquellas chicas comenzando una serie de ataques.

Interrumpían la clase,escondían mis cosas y en una oportunidad pusieron ramitas en la cerradura de la puerta del aula de Música. Supongo que así pensaron  no haría mi clase,pero los lleve a la biblioteca y les imparti teoría. Pero para el día viernes estaba exhausta de todo eso. Además Héctor vino a alterar mis nervios una vez que creí verlo,
merodeando la escuela.

Esos días apenas si ví a Tannat en  algún esporádico encuentro en los descansos o la sala de profesores. Me llamaba cada noche,pero hablábamos muy poco. Según dijo quería terminar con su corrección lo antes posible. Yo no queria interrumpirlo,pero todos esos días lo extrañe bastante.

Otra vez surgía ese leve angustia de no estar junto a alguien,otra vez las horas se hacían largas y los mínimos encuentros hacían que mi corazón diera un brinco. Todo eso desempolvaba mi anterior despertando sensaciones que estuvieron mucho tiempo dormidas,pero se mezclaban con ideas que lograban hacerlas retroceder. Todos esos días no fui más que un monigote en cuyo interior se levantaban feroces contiendas.

Aquel sábado estuvo lloviendo en la madrugada,asi que la mañana estaba muy húmeda y bastante helada como para salir,pero no quería estar sola en casa y Tannat,me dijo que estaría libre por la tarde,que pasaría por mi a las seis. Así que me tome el dia despejarme y comprar algunas cosas que necesitaba. Volví cerca de las cinco,lo que me dió tiempo de cambiarme y entonces, mientras me ponia la camiseta,en  el reflejo del espejo contemple mi espalda. Mis ojos se detuvieron sobre la delgada línea horizontal. Era realmente muy tenue,pues fue hecha con un alambre de púas, cuando pase por un cerco de este material. Aquella marca, sobre mi piel,parecía una cerradura que pensé nunca más tendría que abrir,pero me equivoqué.

Cuando me ponia el abrigo,mi celular timbró,Tannat estaba afuera y lo saludé desde la ventana. Me esperaba fuera del automóvil y cuando lo ví allí,de píe finamente disponible sólo para mí,no pude evitar arrojarme a sus brazos con ímpetu como prestados por un anhelo ajeno,pero no pude evitar pasar por alto aquello y hundir mi rostro en su cuello,para respirar ese perfume masculino y discreto que se ponía en aquella zona,cuyo poder era el de llenarme de calma. Lo abrace fuerte y un susurro traicionero  salió de mi boca para decir:

-te extrañé.

-tambien yo-me respondío poniendo sus manos sobre mi espalda y cabello,provocandome un escalofrío tan grato como aterrador.

El corrector de libros.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora