catorce

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Nos quedamos así un rato, hasta que el timbre sonó. La cena había llegado y por tanto pasamos al comedor,uno que era demasiado amplio para mi gusto, pero entendiendo lo numeroso de la familia de Tannat,venía al caso su extensión. Ese tema salió a flote y así me enteré de que la mayoría de sus hijos estaba en el extranjero y a que se dedicaban, tenían profesiones muy variadas. Tannat bromeó con que tenía todas las áreas cubiertas,pues uno de sus hijos era abogado,
otro era médico,otro gerente de un banco y así sólo dos tenían ocupaciones más alejadas de los triunfos económicos. Él hablaba con orgullo de sus hijos,hasta sonaba más animado de lo habitual.

-¿te aburro?-me pregunto después de un rato,supongo que porque me quedé callada.

-no.

-disculpame,pero estoy en esa edad en que los triunfos de los hijos se hacen propios,estoy viejo-dice antes de llevarse la copa a los labios.

¿Viejo? Si parecía de cuarentena o menos,supongo que su cabello plateado y sus rasgos ayudaban a verlo más joven.

-mi madre tendría tu edad-murmure y me miró.

-nunca hablas de tí-me dice empujando el plato para descansar las manos, entrelazadas,en la mesa.

Le hablé de mi familia,le pareció peculiar la relación que todos sosteníamos,hasta llegar al punto de las tragedias. Fue raro hablar de esas cosas,después de tantos años en que esos dolores se habían dormido. Descubrí que aún me afectaban muchas cosas, pero era una sensación diferente a como la recordaba. Menos profunda,pero punzante. Como si me clavara pequeñas agujas, algo molesto que no llegaba a entorpecer el habla.

Tannat me escuchó. No hizo preguntás,no cuestióno o presiono para que me adentrara en detalles. Fue una charla agradable en que me compartió sus impresiones mezcladas con algunas anécdotas,una de ellas nos llevó a porque decidío dar clases en un colegio público. Resultó que habían dos razones, la primera era algo altruista y la segunda un poco egoísta,pues dijo que lo ayudaba a mantenerse ocupado,él no tenía necesidad de un trabajo como ese,su prestigio como autor fantasma y corrector de libros,
era tal que muchos autores de renombre se peleaban por él.

-¿no te molesta que ellos tengan la fama que tú te mereces?-le pregunte para alejarlo el tema de mi,otra vez.

-no,ademas no me gustaría ser famoso por escribir novelas juveniles-me dijo con una sonrisa que disimulaba su desdén-¿recuerdas que te pregunte qué tipo de escritor quieres ser? Bueno si quieres ser uno que alcance la fama,no es tan difícil, hay formulas para que un libro sea exitoso y me atrevo a decir que tú la conoces bien,aunque sin ánimo de ofenderte,
cualquiera con un rango normal de inteligencia,puede darse cuenta de cual es o son,pues van adaptándose en el tiempo.

-esta sobre explotada-le señale algo quisquillosa.

-ciertamente. Si sólo quieres fama es facil conseguirla,pero no está alcance de todos-añadió y me miró a los ojos.

-¿por qué no seguiste escribiendo libros propios?-le pregunto apartando la mirada para no dar pie a retomar el tema de mi vida.

-porque escribir,a menos que logres un best seller,no es un buen negocio-respondío y descanso su mano al lado de la mía-las editoriales se llevan gran parte de las ventas de un libro por concepto de destrucción, publicidad,etc. Lo que llega a los bolsillos del autor es un 30% más o menos. Bastante poco,tomando en cuanta que escribir un buen libro puede tomar,fácilmente, más de un año.

Eso no lo sabía y fue algo decepcionante oírlo.

-siempre ame la literatura,pero vivir exclusivamente de ello no era factible-continuo-asi que tome un camino paralelo,para estar serca de lo que amo y a la vez subsistir. Hago algo que me gusta y puedo vivir de ello,diría que soy exitoso en cuanto a lo material,pero no he sido tan afortunado en otros aspectos.

Esa última mirada,que me dió, me causó una sensación un poco incómoda,que me obligó a apartar mis ojos de los suyos.
Respecto a sus palabras, comprendí eso del camino paralelo,pues yo misma tome uno al no poder dedicarme a lo que realmente quería.

-ahora que hay otro motivo por el que no me dediqué a escribir mis propios libros,yo no logro darle alma a mis relatos y estoy seguro,te has dado cuenta-me dijo un rato después y sujeto mi mano-aunque mi relato,es bien estructurado,mi sintaxis es perfecta,mi vocabulario amplio y mis descripciones envolventes;no logro sumir al lector en el ambiente,dejandolo como un espectador y no como un miembro más de los la historia.

Cuando dijo eso el primer libro que vino a mi cabeza fue El Hobbit,lo leí de muy niña y me atrapó. Yo me sentía como parte de la compañía de Thorin escudo de roble e iba entre ellos,asi viví esa historia. Cuando leí Harry Potter,no pasó eso y sentía miraba los sucesos desde lejos, como desde arriba. No era un mal libro,pero no me transporte a su mundo. Con el relato de Tannat me ocurrió lo mismo,no vibre con las palabras en el.

-te has quedado callada,eso significa que tengo razón-dijo sonriendo-hay quienes tienen ese talento y quiénes sólo la capacidad,mas ninguna de los dos,por si solo,es suficiente. Tú tienes ese talento,yo la técnica. Puedes aprender de mí,yo sólo apreciar lo que logras-agrego.

Le sonreí nada más. Mi prosa es sencilla. Siempre la considere muy simple y aun lo hago. En comparación a otras la mía es muy pobre,por eso siempre que alguien halagaba mi talento me quedaba pensando si no estaban siendo condescendientes. Por eso entre a una plataforma que permitía mostrar mis escritos,
pero nunca llegue a publicar una historia propia. Al llegar allí,tuve cierto temor,pero incluso un género como en el que allí me ocupé puede dar luces del autor y su calidad, Tannat lo dijo. Él me percibió a través de mi prosa.

-se hace tarde-me dijo apretando un poco mis dedos.

Volvimos la atención a la comida, entonces.Dejamos la casa pasado las once y aún llovía aunque con menor intensidad, hacia frío también.

Al llegar a mi casa baje del vehículo y mire a la ventana del segundo piso,a la del cuarto de mi hermano. Las luces estaban apagadas,pero posiblemente él estaba ahí. La lluvia y la poca visibilidad me dificultaron encontrar las llaves para abrir la puerta del jardín,mas Tannat descendió para ampararme de la lluvia con un paraguas y ayudarme a buscar mi llavero.

-mañana no tienes clases ¿verdad?-me dijo al darme mi llavero.

-no,pero debo atender algunos asuntos-le dije y no mentí.

-ya veo es una lástima,hace un tiempo que quiero preguntarte algo.

-pues hazlo-le digo mientras pongo la llave en la cerradura.

-preferiría que fuera en un lugar más agradable-me dijo.

Iba a entrar,pero me quedé mirando a Tannat. Solía despedirme de él,casi siempre escapando o bien me quedaba aguardando algo más,pero en esa oportunidad quede como en un limbo.

Era casi media noche y la lluvia comenzó a retomar fuerzas. La luz del alumbrado público parpadeaba y finalmente se apagó dejando aquel espacio sumido en la oscuridad. Las gotas de lluvia sobre el paraguas sonaban alejando los ruidos de esporádicos automóviles en las calles aledañas. Cierto es que la oscuridad nunca me ha gustado, pero ahí momentos en que la prefiero,en que me siento segura y sobretodo libre en ella. Fue bajo ese manto de tinieblas que tome por el cuello mis temores y busqué un beso. Lo necesitaba por varías razones y desde aquella primera vez,en varias ocasiones aquel anheló recíproco quedó en suspenso,pero no podía seguir dilatando aquello.

Lo busque y Tannat me lo dió. No se mostró ni sorprendido ni ofendido por ese gesto mío, que otros hubieran encontrado tan ajeno a mí. Su mano libre se posó en mi cintura para retenerme un poco más de lo que yo hubiera deseado,pero no me resistí. Su boca silenciaba los lejanos ecos de aquella otra voz,sus manos barrían la escarcha de mi carne al borde de la congelación y sujeta a Tannat,al abrigo de la noche oí una pregunta al terminar ese beso.

-¿quieres andar conmigo,Belén? 

El corrector de libros.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora