CAPÍTULO 9

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Esta persona, tu alma gemela, hace que veas el mundo a través de un filtro diferente, no importa cuan fuerte lo intentes, esta persona especial estará viviendo en cada rincón de tu mente cada segundo de tus días.
Y precisamente esa es la magia de la conexión entre las almas, tan invisible para notarla a simple vista, pero tan poderosa como para no poder evitar sentirla una vez que te has topado con esta persona. Tu persona.

Después de la discusión que tuvo con Larry, Piper no había sido exactamente la misma mujer que solía ser todo el tiempo, ya no era tan sumisa ni obediente con su esposo, y se negaba por supuesto a ofrecer los servicios en la iglesia como le mandaban que debía hacer.
Su mente estaba revuelta, sí, pero su corazón sabía muy bien lo que estaba pasando aunque la dificultad de siquiera aceptarlo le hacía secar la garganta y le revolvía el estómago a tal grado de sentir dolor o náuseas de vez en cuando, en esas veces que no podía apartar de su mente la toma de decisiones que la invadían, y que sin duda, eran inevitables.

Se sentó frente a la computadora mientras sus hijos estaban en la escuela, y por supuesto, Larry en el trabajo, y aunque no sabía exactamente que buscar, escribió en el espacio de la barra de internet "sitios web de lesbianas", pero todas las opciones que se desplegaban eran de esos sitios para conseguir pareja, y no era precisamente lo que ella quería ni necesitaba.
La duda creciente se formaba en su interior, de la misma forma en que una reacción atómica va tomando fuerza de a poco; sentía cómo el sudor empapaba su nuca y también las palmas de sus manos, porque en realidad no sabía qué esperar de todo aquello, pero de todas formas decidió que necesitaba respuestas a lo que ella era, y de verdad necesitaba saber si la palabra "lesbiana" la definía o no.
Se decidió entonces por escribir algo aún más prohibido y pecaminoso, abrió una pestaña de incógnito en esas en las que a veces se permitía leerle su horóscopo a Jane, porque tampoco era algo que la iglesia aprobara, y esta vez no buscó horóscopos.
A pesar de estar sola en casa miró hacia atrás por encima de ambos hombros y entonces tecleó otra serie de palabras para explicar mejor lo que pretendía averiguar.

En segundos se desplegaron un montón de títulos escandalosos que solo de imaginarlos, la hicieron fruncir el ceño y hacer muecas de desagrado aún sin abrir ninguno de los links.
Deslizó el puntero sobre las opciones que aparecían y una a una fue descartándolas hasta llegar a una página que le pareció un poco más adecuada, porque además de contener la palabra "lesbiana", también incluía la palabra "romántico", así que ella pensó que era mejor.
Hizo clic mordiéndose los labios y los segundos en que el navegador tardó en abrir la página solicitada le parecieron horas por la ansiedad que le carcomía las entrañas de forma casi frenética.
Lo primero que vio fue el icono de "play", bajó todo el volumen y lo presionó para comenzar a ver como un par de chicas se comían a besos en una hermosa cama con sábanas blancas y pétalos regados por toda la superficie.

Sintió sus mejillas calientes y casi se le fue el aliento cuando una de ellas comenzó a besar con delicadeza el cuello de la otra que parecía estarla pasando bastante bien, pues además de sus gestos de placer, se dio cuenta de la manera en que apretaba el cuerpo de la otra chica hacia ella, con demasiadas ganas de tenerla cerca, casi de fundirla con su propio cuerpo y ser una misma.
Se deshicieron de la poca ropa que llevaban con bastante calma, y repartiendo besos en la piel de la otra, solo provocando y siendo especialmente suaves entre ellas, sin dejar de lado la pasión y la complicidad en las miradas y sonrisas que se dedicaban de vez en cuando.
Ella jamás lo había hecho de esa manera. Larry nunca le había quitado la ropa despacio, ni había compartido sonrisas o miradas como las de esas chicas, y aunque seguramente estaban haciendo su mejor esfuerzo actoral, se veía lo mucho que lo disfrutaban.
Más que sentirse excitada sintió una tristeza profunda, porque aunque sabía que estar íntimamente con su esposo era algo que la sociedad tenía bien visto, ella no había experimentado el placer que se supone debería sentir al tener sexo con él, puesto que ni siquiera se esforzaba lo suficiente en complacerla, más bien, lo que él quería era siempre saciar sus bajos instintos y nada más.

MI ALMA GEMELAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora