35. Mecha

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El móvil. Tan sencillo como eso. Llamaría a Pinilla. Le preguntaría por dónde estaban buscandome, le diría que no se preocuparan, que iba a intentar volver,que creia saber cual era el camino... Todo eso me iba diciendo mientras sacaba el móvil del bolsillo para encontrarlo... sin cobertura.

Perdida en el culo del mundo y sin cobertura.

Las nubes, esas nubes oachorronas taparon el sol. Sentí frío.

Me levanté y eche a andar. Recordaba vagamente haber aterrizado en el prado desde el camino que salía a la derecha. Me metí por el camino. Rra estrecho y estaba en medio de un bosque, un bosque frondoso. Lo veía ahora qué avanzaba rápido pero sin correr, mirando algo más que mis pies. Ami alrededor oía pájaros graznando (porque los pájaros de este bosque no pillaban dulcemente, nada de golondrinas cantando a dúo con Blancanieves), hojas tiernas agitadas por el viento, hojas secas rompiéndose bajo mis zapatillas, cada vez más llenas de barro; ratones, ardillas, conejos, jabalíes, ciervos y vete tú a saber qué otras fieras escabullendose entre los arbustos... Y el bombo entre mis costillas. Ese bombo que. después de una dura lucha interior, había decidido operarse y cambiar de género y ahora era una bomba. Todo el camino oyendo ese chisporroteo de la mecha, el chisssss que va antes del BUM.

Croquetas y wasaps - Begoña OroHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora