Gastroenteritis.
Lucas había tenido gastroenteritis. Y no pienso tener ni una fantasía al respecto.
Y cuando se recuperó y volvió, llevaba MI pulsera.
En el cambio de clases me acerqué y le dije: «¿Quieres que te ayude con las mates?», y me dijo: «Sí», y yo le dije: «Quedamos cuando quieras», y él dijo: «Vale».
Y ahora imagíname dando un saltito de esos en los que juntas los pies a un lado en el aire. Piensa en confetis de color cayendo sobre tu cara que mira un cielo sin nubes, piensa en amapolas rojas sobre un camino verde, en el sonido de entrada del wasap que más deseabas espero ni te atreverías a esperar, en fuegos artificiales, en niños chapoteando en una piscina un día de sol, en tirarte en trineo por una ladera llena de nieve con la boca abierta y los papos sonrosados, en las carcajadas de tu abuelo ( si no tienes, te presto el mío), en la canción que te ponga de mejor humor... Todo eso era yo: pura alegría.
Y en ese momento podrías haberme mirado con la cara que quisieras, que no me enfadaría ni te quitaría la razón: estaba LOCA de contento. Y sólo quería rodearme en mi triunfo, que cuando algo nos pasa, hay que saber vivirlo. Hay que lanzarse de cabeza a la piscina de felicidad, zambullirse sin miedo, perder el traje de baño, empaparse el pelo, irritarse los ojos, tragar agua, apurar hasta quedarse casi sin aire... Dame todos los daños colaterales de la felicidad, pero dame felicidad.
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Croquetas y wasaps - Begoña Oro
LosoweLo de las croquetas tardamos un tiempo en descubrirlo, y lo de la tristeza... Bueno, la tristeza fue posandose poco a poco, como una lluvia fina de esas que te van calando. Porque hay cosas de las que uno no se da cuenta hasta que pasa un tiempo. So...
