«¿Quieres que te siga el can?» Dale pan.
Es otra fe las frases de mi abuelo. De repente vino a mi mente como una mosca, haciéndome cosquillas. Por más que intentaba espantarla, volvía,volvía y volvía una y otra vez. Era de noche y como todas las últimas noches, no podía dormir pensando en Lucas.
Igual no está todo perdido. La idea era sencilla: hacerme querer. No podía rendirme tan fácilmente. Si Lucas había estado conmigo algo habría. Aún podía hacer que me quisiera. Sucede con la gente. Hay personas que se hacen querer. Sucedió con Zaera, que me cayó fatal principio. Sucedió con Unai, que tardamos en darnos cuenta de que, además de raro, era divertido. A su modo. Si, haría de Lucas me quisiera.
Sólo me falta encontrar el como ¿Vómo logra que me quisiera? ¿Como que me siguiera? La mitad de la respuesta está en el refrán del abuelo: «Dale pan».
La otra mitad me la dió Lahoz, el de mates.
-Quizá debería buscar ayuda Señor Falcón - le había dicho muy serio a Lucas al corregir sus ecuaciones.
Adivina quién es una maestra de las ecuaciones.
Me frote las manos debajo del edredón. Se me quedaron calientes. Como si hubiera agarrado a un clavo ardiendo.
Ese sería el plan, y también el plan sin ele ¿Lo pillas? El pan ji, ji, ji.
Ya, que no tiene gracia.
Tienes razón. Lo sé, me pasa a menudo. La gracia me pierde. Lo tengo comprobado: no hay peor brújula que el deseo de ser gracioso. La de veces que me abre quedado riéndome sola de cosas que solo yo he entendido, que sólo he encontrado divertidas. Es como cuando le dije a Lucas aquello de un chico «llamado» Lucas y algo «llamado» beso. Y eso no te hace sentir más lista, solo más triste. Es muy triste reírse sola cuando intentas hacer reír a alguien. Las carcajadas suenan huecas. Y a mí no me gusta nada lo hueco. A mí me gusta el macizo. Los macizos. Ja, ja, ja. No te ríes conmigo ¿verdad? Te lo dije. A mi me pierde la gracia.
Es triste reirse sola. MUY TRISTE.
ESTÁS LEYENDO
Croquetas y wasaps - Begoña Oro
AléatoireLo de las croquetas tardamos un tiempo en descubrirlo, y lo de la tristeza... Bueno, la tristeza fue posandose poco a poco, como una lluvia fina de esas que te van calando. Porque hay cosas de las que uno no se da cuenta hasta que pasa un tiempo. So...
