¿Como ofrecerme sin resultar ridícula? ¿Pongo un cartel de «Se dan clases particulares para alumnos con dificultades en ecuaciones que se apellidan Falcón»? ¿ Hago una pintada anunciandolo y le doy así a mi madre motivos reales para que me tenga por una grafitera?
Y nada más ver a Lucas, un vuelco al corazón. No sólo había visto a Lucas: había visto mi pulsera, la pulsera que le regalé, en su muñeca, alas para mi plan. Mientras llevara esa pulsera, aún podía ser. Y de nuevo el calor en las manos del clavo ardiendo.
Pero no había forma de hablar con Lucas a solas. Estaba todo el rato rodeado, y yo me subía por las paredes. Que me pasara eso a mí, a la mejor mensaje del planeta; a mí, que había conseguido poner en contacto a Pinilla y a Zaera cuando estuvieron castigados y vigilado y todo parecía imposible; a mí, que me he hecho de cartera de los Reyes Magos esas navidades en el centro comercial; a mí, que desde hace años soy la emisora oficial entre papá y mamá ( papá, dice mamá que recuerdes lo de la reunión; mamá, dice papá que el martes es el cumpleaños de la abuela, que le haría ilusión que la llamaras... ). Y ahora que el mensaje era mío, que era tan sencillo como «¿quieres que te ayude con las mates?», ahora que me interesaba más que nunca que llegara a su destino, no lograba hacerlo llegar.
Y encima, a primera hora, matemáticas. Esas malditas inecuaciones del Lahoz requerían toda nuestra concentración. Sí, también la MÍA.
Suspendería. Yo, que nunca había suspendido. Suspendería Matemáticas, Biología, Inglés y hasta educación física como siguiera así. Pero no podía concentrarme.
En el recreo me junta con Pinilla, Zaera, Magda, Nerea, Unai y Marcos. No sé de qué hablaron, la verdad. Mi cabeza no estaba ahí.
-¿Que pasa, Luján? - me pregunto Pinilla.
-Ni le preguntes - le respondió Unai por mí - ¿No la ves? Garza ha emigrado.
Me sentí pillada. En cierto modo era así. Yo había emigrado como emigran los pájaros. Unai tenía que saberlo, porque es un friki de los pájaros. Tenía una camiseta - negra, claro - con un montón de pájaros sobrevolando Hitchcock. Es por la película del hombre ese. La camiseta tiene como salpicaduras de gotas de sangre. A veces da un poco de miedo Unai. A veces parece capaz de cualquier cosa.
A Unai no sólo le gusta la peli de Los pájaros. Le gustan los pájaros en general, desde los cuervos a las cigüeñas. Sabe mogollón de cosas sobre aves. «Ornitología» que diría mi madre. De hecho, andaba emocionado porque nos acaban de anunciar que iríamos a ver una exhibición de aves rapaces. Pero yo no estaba para hablar con nadie.
-Voy al baño - le dije.
Y emigré, si. Salí volando dando un rodeo para pasar casualmente cerca de donde estaba Lucas, de nuevo rodeado. Y luego, de vuelta a clase, no pude quitarle ojo a su cuello, ese cuello que habían recorrido mis dedos con la dedicación del pandaero, esa piel... La piel de Lucas, tan suave que las manos se deslizan sobre ella igual que las ruedas en una pista de patinaje, huele tan bien... Como a melón.
- Clara Luján, ¿podría repetir las características de las rocas metamórficas?
¿Suaves? ¿Huelen a melón?
Suspenderé.
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Croquetas y wasaps - Begoña Oro
LosoweLo de las croquetas tardamos un tiempo en descubrirlo, y lo de la tristeza... Bueno, la tristeza fue posandose poco a poco, como una lluvia fina de esas que te van calando. Porque hay cosas de las que uno no se da cuenta hasta que pasa un tiempo. So...
