Orgullosa, ambiciosa y muy atractiva.
Esa es Irina Romanova.
Una mujer que aunque la vida la quiera avasallar, no se deja pisotear fácilmente.
Reconocida empresaria y dueña de varias empresas internacionales, Irina tiene todo lo que una chica de su...
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IRINA:
Al único que cuento sobre mi situación es a Louis, ya que él es médico.
Llega lo más rápido que puede y le cuento todo mientras me cura.
La cara me quedó horrible y no hay manera de ocultar lo sucedido. Tengo moretones en el pómulo izquierdo, debajo del labio y una pequeña sutura en la frente. Por lo menos mi nariz dejó de sangrar y tuve la suerte de no fracturarla.
— No entiendo porqué lo del secuestro — habla preocupado.
— Fácil, porque soy una maldita empresaria multi millonaria que fabrica armas de muy alta calidad. — respondo sarcástica — Ah, y eso sin contar el hecho que tengo dos doctorados en economía y administración de empresas, y uno más en ingeniería mecánica.
— No es eso... Y lo sabes Irina — me señala molesto — Nunca te había pasado esto, no tienes enemigos tan fuertes como para secuestrarte.
— ¿Que tratas de decir?
— Que esto te lo hizo alguien que conoces o tal vez un obsesionado. — se oye preocupado mientras esparse alcohol en mis heridas.
— ¿Un ex, tal vez? No lo creo... — digo pensativa
— Tenemos que arreglarte la seguridad
— Tranquilo, eso ya lo tengo controlado. Llamé a Marcel hace unas horas para que me consiga el mejor equipo de seguridad.
— ¿Marcel, tu guardaespaldas?
— Si
— No me digas que te lo cogiste — muestra una sonrisa cómplice y burlona.
— Por Dios... ¡No! — hablo ofendida — Tiene esposa e hijos, que te pasa.
Él solo ríe mientras me cambio de ropa.
— ¿Que tal el chico que te roba los sueños? — cambia de tema y no sé a qué se refiere.
— ¿Como? — pregunto casi gritando desde el armario
— No te hagas Irina... El chico del que me hablaste... — medio grita
— Ah. Creo que solo siento dependencia sexual hacia él. Es bueno con lo que hace. — respondo simple.
— Harás que me sienta celoso — finge tristeza.
— Claro... — ruedo los ojos y nos sentamos en los sofás de la casa.
Con él siempre tuve este tipo de confianza y me hace sentir bien, con sus locuras.
— Hablando enserio... Como iras mañana así al trabajo... — mira mi rostro
— Diré que me golpee fuerte... Que mas da — le resto importancia — Los moretones se pueden borrar con un poco de maquillaje y lo de la frente diré que me golpee con algún vidrio o quien sabe... Una noche loca tal vez — le guiño un ojo.