Orgullosa, ambiciosa y muy atractiva.
Esa es Irina Romanova.
Una mujer que aunque la vida la quiera avasallar, no se deja pisotear fácilmente.
Reconocida empresaria y dueña de varias empresas internacionales, Irina tiene todo lo que una chica de su...
Todo es papeleo, contratos, balance administrativo y armas que fabricar.
Poco más me falta tener que ir a la fábrica y crear todo...
Estoy cansada... Y por primera vez en mi vida le doy la razón a mi madre cuando me decía que no tenía tiempo para nada.
Espero nunca ser ese tipo de madre... Ojalá libren a esa pobre célula reproductora de tener una madre como yo. Y es que sinceramente no me siento capacitada para eso.
Al ser madre estaría renunciando a ciertas cosas que me hacen ser yo misma. Y no quiero.
Estoy firmando lo último que me queda pendiente cuando siento la puerta ser abierta.
Ethan entra con una expresión no muy vista en él. Se ve cansado, con ojeras y con recientes moretones en la cara.
— ¿Qué te pasó? — pregunto al ver su estado.
— No es nada... — le resta importancia.
Cierra la puerta y se acerca a mi escritorio.
— Te ves peor que la mierda — bromeo
No es cierto... Esté como esté, siempre se verá bien.
Ríe un poco por mí comentario y no dice nada más al respecto.
— Necesito que me firmes esto — me entrega unos papeles. No se ve para nada normal... Comenzando por el hecho de que su voz a cambiado completamente a una más fría y cansada.
— Vale — recibo lo papeles, le doy una corta lectura y lo firmo.
Le entrego el documento, asiente y trata de irse pero lo detengo.
— ¿Te pasa algo? — vuelvo a preguntarlo, solo porque nunca me gustó ver ese tipo de cambio de humor repentino en alguien.
Voltea y me vé, se acerca a mi asiento y posa su mano en mi mejilla, acariciandola levemente.
— No es nada, tranquila — responde
No puedo estar más extrañada por su repentina actitud.
No lo veo desde el incidente en su oficina y cuando por fin se digna en aparecerse se encuentra así... Extraño, distante y con una actitud no muy típica de él.