Capítulo 13 - Una charla desinteresada.

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Muy buenos díiias

Os dejo el capítulo de hoy,  Espero que os guste y disfruten :))

El sol se colaba por la ventana, aquella mañana, mientras mis labios recorrían su suave cuerpecito, con mis dedos deteniéndose entre sus piernas, mientras ella despertaba de su sueño, boca abajo, en aquella cama.

Sus gemidos se escaparon de su boca en cuanto mis dedos la penetraron. ¡Joder! Deseaba tanto que mi polla estuviese dentro de ella que parecía irreal.

- Lo haría muy despacio – dije en su oído, apartando mis dedos de su interior, apretando mi miembro hasta mojarse con su intimidad. Su mano me detuvo, apartándome, con un "no" cargado de deseo – me detendría en cuanto me lo pidieses – añadí, apretando mi miembro un poco más, introduciendo sólo la punta, logrando el efecto contrario del esperado.

- ¿Eres idiota? – preguntó, tras ponerse en pie, altamente enfadada. Seguí sus pasos, levantándome, agarrándola del brazo para que me prestase atención - ¿no entiendes lo que significa la palabra "no?

- Lo siento – me disculpé, con ella alejándome, colocándose mi camisa, dándome la espalda. La observé, joder, aquella ansiedad no me dejaba ni pensar.

- Me vuelvo a casa hoy – me dijo, aún sin darse la vuelta. La abracé, en acto reflejo, entrelazando mis manos con las suyas, aprisionándolas para que no pudiese huir de mí – Nate... - apoyé mis labios en su mejilla, sin decir nada.

- Quédate conmigo hasta el lunes – supliqué, acariciando su oído, haciéndola sonreír, parecía hacerle cosquillas – prometo no volver a intentarlo, pero...

- ¿Por qué quieres que pase mi cumpleaños contigo? – preguntó, haciéndome volver a la realidad, pero ni siquiera aflojé mi agarre, en aquel momento la quería solo para mí. No sabía qué mierdas estaba haciendo – Nate, no hace falta que me trates diferente.

- Un cumpleaños embriagador lleno de orgasmos no suena mal ¿no crees? – sonrió, sin decir nada, por lo que aproveché para decir algo más – prometo no comportarme como un capullo e intentar forzarte – solté sus manos, metiendo las mías por debajo de mi camisa, aferrándome a sus pechos, haciéndola estremecer, incluso echó la cabeza hacia atrás.

Volvimos a tener sexo, sin penetración, por supuesto, pero para mí aquello era incluso más intenso que cualquier penetración, os lo prometo. Ninguna tía me había hecho disfrutar tanto con los preliminares cómo lo hacía ella, quizás era porque sabía que eso era lo único que podía tener con ella, yo mismo lo acepté cuando decidí que se quedase conmigo.

Opinaba sobre el mal gusto del decorador de ese lugar, justo cuando nos vestíamos, después de una agradable ducha, en la que hicimos más de nuestro sexo distinto y arrebatador.

- Lo digo en serio, parece la casa de un actor porno – rompí a reír, porque eso es lo primero que pensé yo cuando pisé ese lugar. Pero perdí la sonrisa, tan pronto como me di cuenta de que estaba intercambiando la primera risa de verdad con una chica – ¿qué pasa? – quiso saber, mientras yo me fijaba en la forma que había recogido su cabello para no mojarlo, los flequillos mojados, y su piel aún húmeda – Nate... - me detuvo, apoyando la mano en mi pecho – no – sonreí, divertido – deberíamos ir a comer algo, llevamos sin alimentarnos desde anoche y ...

- Te daré más después de comer algo – aseguré, haciéndola sonreír, incluso rompió a reír, negando con la cabeza, algo turbada, mientras yo le daba la espalda y me ponía las mismas ropas del día anterior, pues lo cierto es que no tenía nada más – debería pasarme por la oficina a recoger algo de ropa, esto huele a alcohol y a tabaco.

Me detuve en el pasillo, apretándola contra la pared, sorprendiéndola, agarrándola del rostro con ambas manos, tan cerca que se pensó que iba a besarla.

- No vuelvas a calentar a un tío que no sea yo – espeté. Me miró, sin comprender – te violaría y no podrías defenderte. No siempre voy a poder estar ahí para evitarlo, Verónica.

- Entonces, puedo... - levantó las manos, en cuanto bajé las mías, colgándose de mi cuello, mientras yo me echaba hacia atrás - ... volver a seducirte cuando nos encontremos por casualidad la próxima vez, ¿no? – bromeó. Sonreí, divertido.

- Sabes que no me conformo con un trozo del pastel – contesté – yo me lo comería todo – se mordió el labio, antes de contestar.

- Cógelo todo siempre que quieras – me dijo. Sonreí, lazándome a besarla, pero ella me detuvo en el último momento. Sonreí, divertido, al mismo tiempo que lo hacía ella.

Cogí las llaves del coche, la cartera y el resto de mis cosas, mientras ella me seguía con su maleta, era obvio que no íbamos a quedarnos en esa casa, teníamos mucho más glamour que esa mierda.

La ayudé a cargarla en el coche, ante la atenta mirada de una vecina cotilla que paseaba a su chihuahua, y luego juntos nos metimos en el coche.

- Galaxy, modo automático, conduce hasta la oficina, por la vía más rápida y mete el coche en el garaje en modo espía – pedí a mi coche, este contestó en seguida.

- Sí señor – puso rumbo en seguida – Buenos días, señorita Lewis – ella sonrió, devolviéndole el saludo a Galaxy.

- Deberías plantearte hacer alguna locura – le dije, haciendo que girase la cabeza, dejando de mirar al paisaje, y sonriese, divertida. Ni siquiera me di cuenta antes de lo mucho que me gustaba hacerla sonreír, hasta ese momento. Debía estar volviéndome loco, la falta de penetración lo estaba logrando, no había otra explicación – ya tienes 18, eres adulta ahora, así que ...

- ¿Qué crees que estoy haciendo ahora, Nate? – se quejó, apoyando la cabeza en el reposacabezas, haciéndome reír.

- Así que esto es una locura ¿no?

- Una enorme. Acostarme con Hércules Santoro, un capo de la mafia italiana, y además ... haces negocios con mi padre – perdí la sonrisa.

- No sé si lo que hacemos puede llamarse así – me quejé, haciéndola reír. ¡Dios! La falta de alimento me estaba afectando, porque me parecía preciosa su risa, era la cosa más bonita que había escuchado en mi vida – además, no soy un mafioso.

- Es difícil de creer cuando le diste una paliza a Jacob sólo para vengarte por lo que me hizo.

- Estoy seguro de que tu padre hubiese hecho lo mismo

- ¿lo crees? – perdió las ganas de reírse entonces - ¿por mí? – nuestras miradas conectaron – eres mejor persona que él ¿sabes? – volvió a mirar por la ventanilla, luciendo despreocupada, cuando lo cierto es que había perdido la ilusión de golpe. Hablar de su padre siempre le hizo mal.

 Hablar de su padre siempre le hizo mal

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¿Qué os ha parecido el capítulo?

Parece que Nate en el fondo es un buen tío, muy en el fondo, ¿no creeis?

Y ya me despido hasta el jueves, feliz semana :D

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